Antonio Rojas Serrano perdía la vida en un fatídico accidente en noviembre de 1958. Una de sus nietas detallaba a El Digital de Albacete que todo ocurría mientras “serraba un árbol de grandes dimensiones en un punto de la provincia de Albacete cercano a Peñascosa”, localidad de la que era natural Antonio.
Ahora, más de 60 años después de este incidente, su familia quiere localizar el lugar en el que perdía la vida Antonio a los 63 años, y en el que resultaba gravemente herida una de sus hijas que hace poco cumplía 93 años. “Cuando ocurrió esto mi madre tenía algo más de 20 años y estuvo inconsciente e incluso la llegaron a dar por muerta”, detallaba a El Digital de Albacete la nieta del fallido. Sin embargo puntualizaba que “el que parecía encontrarse mejor tras el accidente era mi abuelo, pero días después perdía la vida a consecuencia del suceso”.
Detallaba una de las nietas del fallecido que reside en Valencia que “a mi abuelo lo enterraron en Peñascosa hasta que mi abuela, cuando puedo, depositó sus restos en en Cementerio de Tomelloso”. La familia no cuenta con más información sobre el suceso y desean localizar el punto exacto en el ocurrió todo, y es que apuntaban que “mi abuela en el tiempo que vivió, jamás nos habló de lo que ocurrió el día del accidente”.
Una “historia tabú en nuestra familia”, exponía que se ha comenzado a destapar más de 60 años después, cuando la hija de Antonio Rojas que resultó herida “comenzó a contarme cosas, pero nunca antes nos había hablado de este tema”. Así, indicaba que “yo sabía que mi madre había sufrido un accidente debido a la caída de un árbol y que mató a mi abuelo”.
A sus 93 años, la hija de Antonio ha comenzado a “contarnos cosas que nunca nos había contado”, exponía su hija haciendo gala de la estupenda memoria con la que cuenta su madre. En concreto su hija detallaba a El Digital de Albacete que “hace un par de años me contó que toda mi familia paterna se dedicaba a hacer carboneras”. Las carboneras eran una pila de leña cubierta de arcilla que se construían para la obtención de carbón vegetal.
“Mi madre marchó a trabajar a Valencia cuando tenía cerca de 15 años y en verano cuando tenía vacaciones volvía al pueblo para ayudarles a preparar las carboneras”, detallaba su hija. Además puntualizaba que “mi abuelo llevaba cuadrillas de gente para cortar los árboles y hacer así las carboneras”.
Sin embargo, un día mientras serraban uno de estos árboles “un error humano” hizo que la caída del árbol variase de trayectoria “golpeando a mi abuelo y a mi madre”. Detallaba la nieta de este experto carbonero que “desconocemos el sitio exacto en el que ocurrió todo”. Además puntualizaba que “el árbol podía tener entre 7 y 8 metros de diámetro”, y esperan “poder localizarlo” para rehacer la historia.
“Mi madre tras el accidente apenas pudo despedirse de mi abuelo”, relataba. Ahora, 65 años después del suceso confesaba que “mi madre tiene esa pena y le gustaría visitar la zona en la que ocurrió todo”. Desconocen la ubicación exacta donde confiesa que “por sus dimensiones, aún podría estar el árbol” que acabó con la vida de su abuelo, por lo que solicitaban colaboración ciudadana para poder dar con el lugar exacto y emprender un viaje familiar desde tierras valencianas para visitarlo.
/Marta López/


