Castilla-La Mancha, un territorio de alrededor de 80.000 km2, ofrece al visitante un rico patrimonio histórico-artístico así como una inmensa variedad de ecosistemas: Desde el flanco septentrional se pisan alfombras de matorrales que aromatizan los panales meleros, el occidente se adorna de jara, el sur embriaga con el manto de la vid y la sombra del olivo, destilando caudales tintos y dorados, mientras cabelleras de cereales se cimbrean por oriente; una riqueza gastronómica y tradición artesana así como la afabilidad de sus gentes que encarnan la vuelta al origen, a lo auténtico, al espíritu quijotesco, encontrando en cada rincón de esta tierra a gente soñadora. Castilla-La Mancha, reclamo para el turista que busca su mundo interior.

Castilla-La Mancha es uno de los destinos turísticos de interior más solicitados y una de las regiones más conocidas universalmente gracias a las andanzas de ‘Don Quijote de La Mancha’, novela escrita por Miguel de Cervantes. Alonso Quijano es el nombre del hidalgo don Quijote, protagonista, que enloqueció de tanto leer novelas de caballería y creerse caballero andante. Abandonó sus quehaceres de hidalgo manchego para lanzarse a protagonizar la gesta más hermosa y alocada de la historia de la literatura universal. Hoy, ese loco tan cuerdo podría llamarse Jorge y regentar una casa rural en los Montes de Toledo. Dulcinea bien podría llamarse Julia o Irene y ser ganadera o artesana en un pueblo de la Sierra del Segura o de la extensa llanura manchega. Una figura que ha proyectado internacionalmente la región: Una Castilla-La Mancha moderna, abierta y llena de oportunidades.
A lo largo de la historia Castilla-La Mancha ha sido un espacio de tránsito y acogida donde arraigaron pueblos y culturas diversas. Diferentes visiones de la vida, identidades contrastadas: Íberos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos han vivido y dejado su huella en esta región. Fue durante la capitalidad del imperio en Toledo, durante los siglos XV y XVI, que toda Europa transcurrió por nuestras tierras, incrementando el mestizaje. Y es que nuestra historia es el mejor legado que tenemos. Empecinada en mantener viva la esencia de lo rural, Castilla-La Mancha ofrece a quien llega la calidez de los pueblos y parajes naturales que envuelven y seducen.

Atrévete a recorrer este verano el diverso mundo interior de los castellano-manchegos, pueblos alejados del ruido y de las prisas, remansos de paz en los que conseguirás desconectar. La diversidad de ecosistemas de Castilla-La Mancha, el rico patrimonio natural histórico-artístico-cultural, así como los pueblos y ciudades con rincones mágicos son unos de los atractivos del turismo rural, convirtiéndose en un sector de dinamización y desarrollo.
No puedes dejar de visitar en la provincia de Albacete la localidad de Alcaraz, entre la Sierra que lleva su mismo nombre, uno de los Conjuntos Histórico Artístico más bellos. En su historia encontramos vestigios de sus vaivenes en la Edad Media, pero es el Renacimiento el que devuelve a Alcaraz su brillo. La Plaza Mayor destaca como conjunto arquitectónico. Monumental y sobria, envuelta en solemnidad, se abre sobre el saliente de la plazuela de la Trinidad. Está gobernada por dos torres renacentistas anejas, la de la iglesia y la del Tardón, ambas obra del genial arquitecto alcaraceño Andrés de Vandelvira.

O Chinchilla de Montearagón, localidad que conserva la belleza de su trazado medieval. Declarada Conjunto Histórico Artístico, en sus calles se encuentran casonas de piedra blasonadas, testimonio de los antiguos hidalgos que la habitaron en otros siglos. Ubicada a escasos 13 kms de Albacete capital, muestra como punto de referencia visual e histórico el castillo y la fortaleza, que dominan el paisaje desde el cerro de San Blas.

Hellín, de origen árabe, muestra al visitante un Conjunto Histórico sembrado de monumentos y detalles donde detenerse. El castillo, aunque no bien conservado, aún exhibe parte de su defensa en la parte alta; se puede ver además la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, de estructura gótica con aportaciones renacentistas o el convento de San Francisco, contiene un magnífico camarín rococó dedicado a la Purísima Concepción. Una ciudad en la que destaca los días festivos de su Semana Semana y Tamboradas, declarada de Interés Turístico Internacional, mismas tamboradas que cuentan con la certificación de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Además, los amantes de la historia pueden viajar en el término municipal hellinero al pasado gracias a El Tolmo de Minateda, ciudad trimilenaria, constituye el conjunto arqueológico más importante de la provincia de Albacete.

Jorquera, situada en un alto sobre un meandro del Júcar, la población se adapta a su recorrido de modo que la atalaya natural parece hecha para el pueblo y no al contrario.

Cabe recorrer también la Sierra del Segura, donde encontrarás el decisivo descanso que buscas en pequeños pueblos como Yeste, Liétor, Letur, Riópar o Ayna, este último desde el Mirador del Diablo permite observar al visitante la comba del monte donde se ubica, la hoz del río donde se asoma y el propio río Mundo que se curva a los pies de la montaña. Esta topografía escarpada le ha dado el sobrenombre de la “Suiza Manchega”. Además la localidad fue escenario de la película ‘Amanece, que no es poco’ dirigida y escrita por el albaceteño José Luis Cuerda.

No hay que dejar pasar localidades como Molinicos, Nerpio… justo en el entorno del nacimiento del río Mundo, o no muy lejos de él. Así como Alcalá del Júcar, siendo uno de los pueblos más espectaculares y pintorescos de la región; su situación y el excepcional paisaje que forma la Hoz del Júcar hacen que, en cuanto aparece ante nuestros ojos, sintamos la necesidad de detener la marcha para poder contemplarlo en toda su grandiosidad. Como curiosidad, en 1982 fue declarado Conjunto Histórico Artístico. Alcalá del Júcar y Jorquera, ofrecen imágenes panorámicas que subirás directamente a tus perfiles de redes sociales.

No hay que olvidar Almansa, donde el visitante podrá disfrutar de su castillo, representativo de la comunidad castellano-manchega y uno de los más hermosos de España, se encuentra encaramado sobre el Cerro del Águila, un escarpado peñascal que eleva su espectacular silueta sobre la llanura almanseña.

En Campos de Montiel alojado en la ladera y bañada en su base por el río del mismo nombre se encuentra Lezuza, descanso de varios caminos que pueblan sus aledaños y con una historia romana propia que dejó tras de sí la calzada de testigo. Alberga el Yacimiento Arqueológico de Libisosa, digno de visitar.

La provincia de Albacete ofrece el paisaje típico de la llanura manchega que contrasta con el terreno montañoso de las Sierras de Alcaraz y del Segura. Además cuenta con dos parques naturales: Parque Natural de los Calares del Río Mundo y la Sima y las Lagunas de Ruidera.

La provincia de Guadalajara ofrece al turista rincones rurales por excelencia. Desde la monumental Sigüenza, con su catedral románica y su castillo del siglo VIII, hoy Parador de Turismo, hasta los Pueblos de la Arquitectura Negra, conectados por carreteras serpenteantes que dejan a la vista un espectáculo único. La ruta atraviesa literalmente la frontera del silencio y despoja al visitante del ruido y el sentido del tiempo, en plena conexión con la naturaleza, la arquitectura popular y el marcado carácter hogareño de sus gentes. Una escapada muy recomendable para olvidar las ataduras del día a día.



También es visita obligada el municipio de Molina de Aragón, al nordeste de la provincia, con su impresionante casco urbano medieval, o Torija, a las puertas de la Alcarria que tan sumamente bien describió Camilo José Cela en su viaje literario.

Pasando por Pastrana, donde residió la princesa de Éboli y Trillo, a orillas del Tajo, municipio en el que disfrutarás de la naturaleza en estado puro y podrás relajarte en aguas termales.

Saltamos en el mapa a la provincia de Cuenca, de pintorescos paisajes y gran riqueza patrimonial. Empezamos la ruta por Belmonte, un tranquilo pueblecito con colegiata a los pies de su ingente castillo, uno de los más hermosos y mejor conservados de España, en la carretera nacional que une Cuenca con Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Tampoco puedes dejar de visitar los pueblos de la serranía conquense donde encontrarás parajes de incalculable valor, como Uña, Huélamo, Tragacete, Cañete o Huerta del Marquesado. En esta provincia de recursos ilimitados, el visitante no puede dejar de lado Uclés y su monasterio.

La plaza Mayor renacentista de San Clemente o Huete, una pequeña población en plena alcarria conquense salpicada de casas señoriales. Toma buena nota de Alarcón, Iniesta y Villanueva de la Jara, en La Manchuela conquense.
El viaje por el mundo interior de Castilla-La Mancha continúa por una provincia de contrastes. Con uno de los territorios más extensos del país, Ciudad Real ofrece al turista verdaderas joyas a través de las que conocer el carácter manchego y el patrimonio que tan magistralmente describió Cervantes con su pluma. Empezamos por Almagro, con sus calles empedradas y palacios nobles, a escasos 24 kilómetros de Ciudad Real. Su plaza mayor está llena de vida a las horas en las que el sol da un respiro, y si decides visitar este pueblo en julio no puedes dejar de acudir a la cita con el Festival Internacional de Teatro Clásico en sus bellos espacios escénicos. Clásicos del teatro del Siglo de Oro a la luz de la luna, inolvidable.

Desde Almagro y la comarca del Campo de Calatrava a la señorial e imponente Villanueva de los Infantes, en el Campo de Montiel, repleta de tesoros arquitectónicos de una cautivadora identidad. Tampoco pueden faltar en la ruta por Ciudad Real Torre de Juan Abad (patria de Quevedo), Viso del Marqués y su palacio del Marqués de Santa Cruz, o los pueblos de Campo de Criptana y Herencia, con sus gigantes de grandes aspas en lo alto de sierras desde las que contemplar la inmensidad de la llanura manchega.
De los molinos de Ciudad Real a los de la localidad toledana de Consuegra, en plena comarca de La Mancha y acompañados de su imponente castillo. La provincia de Toledo contiene enclaves rurales de ensueño, ubicados muy cerca de la capital. De Tembleque, a 56 kilómetros de Toledo, impresiona su plaza mayor del siglo XVII, declarada Bien de Interés Cultural, lugar de descanso y de alto en el camino para reponer fuerzas.
Por último, destacan también Ocaña y su monumental plaza de corte barroco, Oropesa y Escalona, ambas con sus majestuosos castillos o El Toboso, una tranquila población de la comarca de La Mancha, conocida internacionalmente por ser cuna de Dulcinea, amada de Don Quijote. Los pueblos de las comarcas de la Jara y de la Sierra de San Vicente son también un destino rural especialmente ideal.

Castilla-La Mancha ofrece una gran variedad de paisajes, una amplia riqueza natural y ambiental, un bello e inigualable patrimonio histórico-artístico-cultural, alberga pueblos y ciudades con rincones mágicos, así como monumentos, museos, castillos y obras artesanas fruto de las manos y creatividad de los hombres y mujeres de la tierra. Además cuenta con una infinidad de propuestas festivas, culturales o gastronómicas que invitan en su conjunto a un paseo inolvidable por Castilla-La Mancha.

Castilla-La Mancha es el destino por excelencia para hacer turismo rural. Un dulce sueño que huele a campo y trigo, que sabe a origen y a tradición, que suena a dichos de antaño, y que no puedes dejar de conocer si buscas sosiego, autenticidad, belleza y desconexión, en definitiva, si buscas tu mundo interior.

Pese a la crisis sanitaria, Castilla-La Mancha se anotó el pasado año los mejores datos de su historia en materia de turismo rural. ‘Castilla-La Mancha, tu mundo interior’, es el lema de la campaña con la que el Gobierno regional tiene el objetivo de posicionar su liderazgo como destino turístico de interior dentro de la oferta turística nacional, y que cuenta como referencia la voz y la imagen de la cantante albaceteña Rozalén, como se muestra en el siguiente vídeo.

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