El 9 de junio siempre será una fecha de grato recuerdo para la familia del Albacete Balompié ya que ese día de hace 30 años, en 1991, el entonces equipo dirigido por Benito Floro desde el banquillo y Rafael Candel desde el palco conseguía su primer ascenso a la máxima categoría del fútbol nacional, tras una temporada de ensueño y una victoria por 2-0 ante el Salamanca en el Carlos Belmonte para certificar el ascenso como campeón de liga en la última jornada del campeonato donde los blancos se lo jugaban todo a una carta y dependían de ellos mismos.
Fue José Luis Zalazar el autor de los dos goles, uno de ellos desde el punto de penalti, y juntos, el uruguayo y el Albacete Balompié comenzaron a escribir las páginas más doradas de la historia tanto del club blanco como de la carrera profesional del charrúa.
Hoy, 30 años después, el Alba acaba de dar de nuevo con sus huesos en segunda división B, ahora llamada Primera RFEF, y el futuro es mucho más oscuro que aquel 9 de junio de 1991 cuando los aficionados del Alba soñaban con ver por primera vez ‘in situ’ al FC Barcelona o el Real Madrid.
Ahora, 3 décadas después y con la familia Kabchi al mando, los aficionados se tendrán que conformar con ver en vivo y en directo al FC Barcelona ‘B’ y al Real Madrid Castilla ¡Cómo hemos cambiado!
Después de una temporada horrorosa y plagada de errores y fracasos en los despachos, el Albacete Balompié peleará a partir del mes de agosto por dejar de arrastrar el escudo por los campos de España como se ha hecho en la recién concluida liga y que como todos ustedes saben ha tenido como ‘premio’ un descenso ganado a pulso, siendo el peor equipo de los 22 que han peleado por seguir compitiendo en el fútbol profesional en SegundA División.
Así pues y ‘gracias’ a Mauro Pérez, Edmundo y Georges Kabchi, Víctor Varela, una retahíla de jugadores impropia de un equipo profesional y otras lindezas, en 30 años hemos pasado de soñar con ver a los más grandes en el Carlos Belmonte a pensar en ganarle al Cornellá; con todos los respetos del mundo, por supuesto, al Cornellá, que no tiene culpa ninguna de la cabezonería de los Kabchi de mantener a Mauro Pérez en su puesto o de haber traído de India a hacer el indio a un Alejandro Menéndez que nadie conocía cuando llegó y que nadie echará de menos en Albacete después de su paso por un equipo que reclamaba a voz en grito un entrenador de más enjundia y caché que el asturiano para revertir la situación que vivía al borde del precipicio.
Ojalá y cuando se cumplan 31 años del primer ascenso a primera, podamos decir que estamos en Segunda y a solo un escalón deportivo de volver a donde ya estuvimos; con los más grandes de España.
/Nacho López/

