Ayuso arrasa, Ciudadanos desaparece y Pablo Iglesias se marcha derrotado

El PP roza la mayoría absoluta

TOyota

La contundente victoria de la candidata del PP Isabel Díaz Ayuso en las elecciones autonómicas madrileñas de este domingo, que ha conseguido más escaños que todo el bloque de izquierda, impulsa a nivel nacional al líder de su partido, Pablo Casado, quien ve estos comicios como un «punto de inflexión para el futuro de España» y un avance en la reunificación del centroderecha.

Se trata de un holgado triunfo –65 escaños y el 44,7% al lograr más de 1,6 millones de votos– que deja al PP a solo cuatro escaños de la mayoría absoluta, de forma que le bastará la abstención de Vox para gobernar en solitario. Si hace dos años, Ayuso logró el peor resultado histórico en Madrid con 30 escaños y el 22,25% de los votos, esta noche se ha redimido y ha arrasado a la izquierda en estos comicios.

Casado, que ha convocado este miércoles la reunión del Comité Ejecutivo para analizar los resultados, ha afirmado que este triunfo del Partido Popular abre el cambio en España y supone un «punto de inflexión en la política nacional». A su entender, ha «ganado la libertad» y han «perdido la soberbia, la incompetencia, las mentiras y los insultos».

«Hoy Madrid ha hecho una moción de censura democrática al sanchismo, a sus pactos con Bildu, a sus pactos con los independentistas y al Gobierno con Podemos. Hoy Madrid es el kilómetro cero del cambio en España», ha proclamado Casado desde el balcón de la sede del PP ante centenares de afiliados y simpatizantes que se han acercado a celebrar el triunfo al grito de «libertad, libertad» y «Ayuso, Ayuso».

AYUSO, UN LIDERAZGO EN ALZA

En ‘Génova’ hacen suya esta victoria y ven un alivio que el Gobierno regional no vaya a depender de Vox. Además, destacan que los resultados –tras la desaparición de Cs de la Asamblea de Madrid– suponen un avance en la reunificación del centroderecha a la que se comprometió Casado en julio de 2018 cuando fue elegido presidente del partido, en sustitución de Mariano Rajoy.

En la cúpula del PP recuerdan también que fue Casado el que optó por designar en enero de 2019 a Ayuso y a José Luis Martínez Almeida, como candidatos a las elecciones de ese mes de mayo. El secretario general del PP, Teodoro García Egea, lo destacó públicamente hace unos días al poner en valor «el liderazgo» que ejerce el presidente del partido tomando decisiones como la de poner «a dos candidatos que conocía poca gente» y que se han convertido hoy «en un referente para toda España».

Ayuso, que ha realizado una campaña personalísima y en la que ha intentado evitar injerencias de ‘Génova’, consolida con esta gran victoria su liderazgo y se convierte en voz autorizada dentro del Partido Popular.

A nivel interno se abrirá a partir de ahora el debate sobre si ella debe presidir el PP de Madrid, que está en manos de una gestora desde 2018 que lidera el veterano Pío García Escudero tras la marcha de Cristina Cifuentes.

En ‘Génova’ sitúan ese congreso regional a finales de año –antes está prevista una Convención Nacional en otoño– y Casado tendrá que decidir si deja la Presidencia del PP madrileño en manos de Ayuso o apuesta por una tercera vía que mantenga el equilibrio entre el Gobierno regional y el Ayuntamiento madrileño que dirige el regidor José Luis Martínez Almeida.

LAS MAYORÍAS ABSOLUTAS DE AGUIRRE Y GALLARDÓN

El PP logró su mejor resultado en las elecciones de 2007 con Esperanza Aguirre, donde cosechó un 53,30% de los votos y 1.577.000 votos, que se tradujeron en 67 escaños. Era su segunda mayoría absoluta tras las elecciones de 2003 –las que se repitieron tras el llamado ‘tamayazo’– y la volvió a reeditar de nuevo en 2011 con un porcentaje de votos también superior a 1,5 millones y casi el 53% de los votos que, en esta ocasión, se tradujeron en mayor número de escaños (72).

Después de Aguirre, el entonces presidente del PP, Mariano Rajoy, optó por Cristina Cifuentes como candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid para las elecciones de 2015. Logró poco más del millón de votos (33,1%) y 48 escaños, lejos de la mayoría absoluta. Sin embargo, consiguió ser investida presidenta gracias al acuerdo alcanzado con Ciudadanos, que irrumpió por primera vez en la Asamblea de Madrid con 17 diputados autonómicos.

Antes que Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón fue el presidente de la Comunidad de Madrid durante ocho años, tras ganar las elecciones con mayoría absoluta tanto en 1995 (54 escaños y el 51,67% de los votos) como en 1999 (55 escaños y 52,17% de los votos). La Comunidad de Madrid estuvo presidida por el PSOE entre 1987 y 1995, tres legislaturas.

AMBIENTE FESTIVO EN GÉNOVA Y REUNIÓN MAÑANA DEL COMITÉ EJECUTIVO

Nada más cerrar los colegios electorales y empezar el escrutinio, decenas de afiliados y simpatizantes del PP se han acercado a las puertas de la sede del partido con banderas de España y de la formación para celebrar la victoria de Ayuso.

El PP ha organizado un gran despliegue –tradicional balcón donde el partido celebra sus victorias y pantalla gigante que permitía seguir en directo el escrutinio– para festejar los resultados y ha contado de nuevo con el DJ Pulpo para amenizar la noche electoral a los asistentes.

El líder del PP ha convocado este miércoles a las 12 la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP para analizar los resultados electorales de la jornada electoral, en el que tendrá un papel protagonista la propia Ayuso.

Salvo la presidenta madrileña, Casado y los demás miembros del comité de dirección, que asistirán de forma presencial, los demás miembros de este órgano –entre ellos el resto de barones territoriales– participarán por vía telemática.

MÁS MADRID ADELANTA AL PSOE

La candidata de Más Madrid a la Presidencia de la Comunidad, Mónica García, ha asumido en nombre de su partido el compromiso de ser «la fuerza que lidera la alternativa y el cambio», con «amplio margen de crecimiento», al confirmarse el ‘sorpasso’ al PSOE, con el mismo número de diputados, 24, al 98 por ciento escrutado, pero con más votos que los socialistas. «Hoy comienza la cuenta atrás de las elecciones de 2023», ha apostillado.

En una comparecencia de prensa desde su sede electoral, ‘La Madrileña’, y después de que Más Madrid sume cuatro diputados más que en 2019 convirtiéndose así en la segunda fuerza del Parlamento madrileño, Mónica García ha afirmado que son «la fuerza dinámica que empuja al bloque progresista» y «la alternativa al cambio y al futuro de la Comunidad», después de contraponer el «modelo depredador y de la ley de la selva» con el de la «empatía y la protección de derechos».

Arropada por el líder de Más País, Íñigo Errejón, y la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, desde hoy la jefa de la oposición y el resto de compañeros de Más Madrid tienen ya en el punto de mira los comicios de dentro de dos años. «Hoy comienza la cuenta atrás para las elecciones de 2023, para las que me pongo a trabajar desde este momento», ha declarado.

A LA CIUDADANÍA MADRILEÑA, «QUE NO DESESPEREN»

Esto le ha llevado a lanzar un mensaje a la ciudadanía madrileña, «que no desesperen, que Más Madrid se pone a la tarea de derrotar al gobierno del PP en 2023» porque está convencida de que cada día serán «más y mejores».

También ha asegurado que ella sí se quedará en la política madrileña. «He estado, estoy y estaré en la Asamblea», ha confirmado Mónica García minutos antes de conocerse la decisión del candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, de abandonar los cargos del partido y no recoger el acta de diputado.

García ha puesto sobre la mesa en una comparecencia de prensa que han puesto todo el «alma, corazón y cerebro», como lo volverán a hacer en 2023 y ha asegurado que se han dejado la piel en una campaña dominada por «el ruido, el fango y las ocurrencias». Por contra, Más Madrid ha defendido «las cosas que de verdad importan» y con los resultados de esta noche «se demuestra que hay espacio político para esta iniciativa verde y feminista», que tiene «amplio margen de crecimiento»

Tampoco ha obviado que, aunque han puesto todo lo que estaba en sus manos, «no ha sido suficiente». Los datos del bloque progresista «son malos porque ha perdido espacio». «En esta campaña hemos intentado empujar este bloque y nos ha dado resultados pero (para el bloque progresista) los resultados han sido malos», ha confirmado.

CIUDADANOS SE HUNDE

Ciudadanos no ha conseguido representación en la Asamblea de Madrid en las elecciones de este martes, al perder unos 500.000 votos respecto a 2019 y quedarse en un 3,57 % –con el 99,76 % de las papeletas contadas–, y ha visto frustrado su objetivo de recuperar el poder en la Comunidad de Madrid, donde gobernaba con el PP hasta el pasado marzo.

De esta manera, se acelera la decadencia que el partido inició en las elecciones generales de noviembre de 2019 y que Inés Arrimadas no ha conseguido frenar en el año y dos meses que lleva como presidenta, un periodo en el que Cs se ha hundido en Cataluña y ha perdido el poder en dos de las cuatro comunidades autónomas donde gobernaba.

La moción de censura que Cs presentó junto al PSOE en Murcia para que el PP saliera del Gobierno regional, y que finalmente fracasó, ha tenido como resultado la desaparición del partido en Madrid dos meses después.

El resultado de este 4 de mayo es el peor registrado por Ciudadanos en unos comicios autonómicos en Madrid desde 2011, cuando obtuvo un 0,16 % al concurrir por primera vez a las urnas en esta comunidad siendo todavía un partido fundamentalmente catalán.

El cabeza de lista, Edmundo Bal, se ha quedado muy lejos del 12,15 % de 2015, cuando Cs irrumpió en la Asamblea con 17 diputados, y del éxito de 2019, cuando se convirtió en la tercera fuerza de la Cámara, con 630.000 votos, un 19,46 % y 26 diputados que permitieron a Ignacio Aguado formar un gobierno de coalición con el PP.

Fue también en la primavera de 2019 cuando los resultados de la formación naranja en elecciones generales en la Comunidad de Madrid alcanzaron su punto álgido. En abril se hizo con 57 escaños en el Congreso, logrando incluso superar al PP en Madrid al recibir más de 790.000 votos, el 20,95 %, y previamente había anotado en esta comunidad un 18,82 % en 2015 -como tercera fuerza, por delante del PSOE- y un 17,79 % en 2016.

UN NUEVO FRACASO ELECTORAL PARA ARRIMADAS

El desastre para Ciudadanos llegó con las generales de noviembre de 2019, cuando se quedó con solo diez diputados en la Cámara Baja. En aquel momento descendió al 9,07% (323.000 votos) en Madrid y esta cifra mejoraba el dato nacional, que era del 6,8 %, pero el resultado de las elecciones de este martes ni siquiera se acerca a este porcentaje.

La formación naranja llegó a la campaña electoral de Madrid en un momento complicado por los efectos de las mociones de censura contra el PP en Murcia, que llevaron a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, a romper con su socio en Madrid y a adelantar los comicios, y que generaron malestar en muchos cargos de Cs, parte de los cuales abandonaron el partido.

Tampoco ha ayudado el clima de polarización, que ha dado mayor visibilidad a otras fuerzas políticas, ni el hecho de que muchas encuestas anticiparan que Ciudadanos se quedaría fuera de la Asamblea, ya que parte de sus potenciales votantes pudieron inclinarse hacia otros partidos con más opciones de traducir sus votos en escaños, como el PP.

Este 4-M supone un nuevo fracaso electoral para Inés Arrimadas, que tomó las riendas del partido en marzo de 2020 con el difícil objetivo de hacerlo remontar tras el batacazo del 10 de noviembre de 2019 y la dimisión de Albert Rivera.

En este tiempo, ha tratado de situar a Ciudadanos en el centro político, capaz de llegar a acuerdos tanto con el PP como con el PSOE. Superada la etapa en la que Rivera renegaba del «sanchismo» en 2020 su sucesora pactó medidas económicas y sociales con el Gobierno de Pedro Sánchez durante la crisis del coronavirus y apoyó el mantenimiento del estado de alarma.

Esta estrategia incomodó a algunos cargos del partido, que venía de una época en la que Rivera había intentado reemplazar al PP como referente del centro derecha y había elegido a este partido como socio preferente para los pactos postelectorales tras las autonómicas y municipales de 2019.

HUNDIMIENTO EN CATALUÑA Y MOCIONES DE CENSURA EN MURCIA

Pero los críticos con el giro de Arrimadas no hicieron mucho ruido entonces. Tampoco generó problemas internos el mal resultado de las elecciones de julio en Galicia, donde Cs obtuvo un 0,75% de los votos y volvió a quedarse sin representación, quizá porque lo compensó entrando por primera vez en el Parlamento vasco, en coalición con el PP.

Lo que empezó a abrir las costuras de Ciudadanos fue el hundimiento en Cataluña, su lugar de nacimiento y donde llegó a ser la fuerza más votada en 2017. Quedarse con solo seis diputados en el Parlament en las elecciones del pasado febrero, frente a los 36 que tenían antes, y ser superado incluso por Vox, hizo que aumentara el descontento con la gestión de Arrimadas y su equipo.

Sin embargo, y a pesar de que varios diputados y senadores exigieron dimisiones, la líder de Cs logró capear el temporal y seguir adelante sin modificar el rumbo, asegurando que toda la Ejecutiva estaba «comprometida con seguir luchando por el partido».

La situación cambió radicalmente a raíz de lo ocurrido en Murcia, donde la formación naranja se alió con el PSOE para echar al PP del Gobierno de la Región y del Ejecutivo municipal de Murcia. En el primer caso, el presidente autonómico, el ‘popular’ Fernando López-Miras, logró que varios diputados de Cs y otros previamente expulsados de Vox votaran en contra de la moción de censura, impidiendo que prosperase.

Como consecuencia de ello, Ciudadanos perdió el poder Murcia, teniendo que ver, además, cómo tres de sus diputados se convertían en tránsfugas. Y los abandonos no se limitaron a Murcia, sino que, tras la decisión de Díaz Ayuso de convocar elecciones en Madrid, comenzó un goteo de cargos de Cs que decidieron apartarse del partido, en algunos casos sin renunciar a sus actas de diputados o senadores.

CRISIS INTERNA

Tras una nueva reunión de la Ejecutiva permanente, de la que salió el entonces portavoz en las Cortes Valencianas, Toni Cantó, para comunicar que dimitía de todos sus cargos, Arrimadas tuvo que afrontar el creciente malestar interno. Anunció la ampliación del Comité Permanente y aceptó la dimisión como vicesecretarios de Carlos Cuadrado y José María Espejo-Saavedra, aunque continuaron en la dirección.

Los reproches que han lanzado a Arrimadas quienes se han marchado se centraban en sus pactos con Sánchez, pero la presidenta nunca se ha mostrado arrepentida de ello y ha defendido que siempre ha actuado pensando en lo que consideraba mejor para los españoles en cada momento.

Durante este tiempo, ha soportado los ataques de exdirigentes del partido como Juan Carlos Girauta o Marcos de Quinto, mientras Albert Rivera -al que algunos medios de comunicación relacionan con la operación del PP para captar a cargos de Ciudadanos- permanecía en silencio, y ha reivindicado la autonomía de Cs frente a la pretensión de los ‘populares’ de absorberlo.

Ahora, el mal resultado electoral en la Comunidad de Madrid pone de nuevo a prueba la resistencia de la formación naranja, que se arriesga a sufrir nuevas fugas y a una crisis del liderazgo de Arrimadas.

GABILONDO FRACASA

El candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, ha reconocido este martes que los resultados electorales «no son buenos» y ha lamentado no haberlo logrado, por lo que reflexionarán «con tristeza y entereza».

Hemos hecho propuestas sosegadas, pero obviamente no lo hemos logrado. Lo lamento, me hubiera conseguirlo sinceramente. Analizaremos lo sucedido, los resultados no son buenos», ha reconocido Gabilondo en rueda de prensa en el Hotel Princesa Plaza donde ha estado siguiendo los resultados con su candidatura.

Gabilondo, recibido entre los aplausos de los miembros de su candidatura y el secretario general del PSOE-M, José Manuel Franco, ha defendido que ha intentado «siempre» tratar de resolver los problemas de los ciudadanos y de ofrecer propuestas «sosegadas». Lamenta no haber podido conseguirlo porque «esos problemas siguen ahí» aunque los tratarán de afrontar desde «donde corresponda».

«No he sido capaz. Las cosas estaban plateadas en otros términos y yo no descalifico a nadie porque haya sido así. Nosotros seguiremos tratando de evitar la confrontación, porque Madrid no necesita eso, sino estar unidos todos los madrileños. Vamos a seguir luchando estemos dode estemos por la recuperación social y económica», ha defendido.

«NUESTRO PROYECTO ESTÁ VIVO. DENTRO DE DOS AÑOS VOLVEREMOS DE NUEVO»

Además, el candidato socialista ha indicado que ya «analizarán» estos resultados que «no son buenos» aunque ha reconocido que no se los esperaban y confiaban en que se hubiera podido abrir paso a todos sus planteamientos.

Así, desde la «tristeza» que dice que no les importa «mostrar en público» y con «la entereza» analizarán y reflexionarán estos resultados para dar «respuesta a lo que quiere Madrid». No obstante, para él sigue siendo un orgullo estar representado al PSOE.

«Nuestro proyecto está vivo. Dentro de dos años volveremos de nuevo a las elecciones y estos dos años vamos a mostrar la vitalidad y hacer ver hasta qué punto somos capaces de analizar aquello que tenemos que reorientar. Felicidades a quienes han tenido mejores resultados pero nosotros seguiremos luchando por aquello que queremos», ha aseverado.

IGLESIAS DEJA LA POLÍTICA

El candidato de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid y líder de la formación morada, Pablo Iglesias, ha decidido abandonar la política activa tras fracasar en su objetivo para derrocar a la derecha e impedir que PP y Vox sumaran mayoría.

Además y aunque ha logrado mejorar moderadamente los resultados de su formación, ha concluido que su figura impide a la izquierda sumar en unos comicios con una movilización histórica, al servir como un «chivo expiatorio» que moviliza a «lo peor» de la sociedad. En consecuencia, no tomará su acta de diputado, pese a que dijo que aceptaría el puesto en el que le situarán los ciudadanos, y deja el futuro grupo parlamentario en manos de la número dos de su lista, la coportavoz Isa Serra.

Una renuncia que se produce tras ser verse relegado a un papel irrelevante en la política madrileña y superado por Más Madrid y la candidata Mónica García, que retoma el testigo de Íñigo Errejón como fuerza emergente en el arco de la izquierda y llegando a dar el ansiado ‘sorpasso’ al PSOE que perseguia desde la gestación de Podemos.

Con el 99,11% escrutado, la candidatura abanderada por Iglesias ha logrado el 7,2% del voto emitido votos (259 124 sufragios) y un total de 10 diputados provisionales, que mejoran los resultados respecto a los datos de mayo de 2019, cuando su espacio político cosechó el 5,6% del voto y siete parlamentarios regionales.

No obstante queda lejos de los resultados de 2015, en plena efervescencia por su irrupción en el panorama político, cuando Podemos obtuvo un total de 591.697 votos (el 18,64%) y 27 diputados, si bien en un contexto en el que aún no existía Más Madrid y en el que IU concurrió por separado pero no obtuvo representación institucional.

UNA APUESTA ARRIESGADA QUE TERMINA EN SU RENUNCIA

Pese a esa mejoría, Unidas Podemos queda en quinto lugar en la Asamblea de Madrid, por detrás de Vox y sin opciones de impedir la victoria de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y su reelección, que era su objetivo primordial al aspirar a ser determinante para fraguar un gobierno de coalición socialista.

Además, en el ala progresista ve como el descalabro del PSOE es aprovechado por Más Madrid con el efecto ‘Mónica García, la auténtica revelación de estas elecciones, que sorpassa a los socialistas y cosecha más del doble de votos que Unidas Podemos con 609.540 sufragios (el 17%) y 24 escaños en la cámara madrileña.

Y es que precisamente la escisión gestada por Errejón deja tocado a los morados, máxime cuando Más Madrid rechazó su oferta de candidatura conjunta para reforzar el mensaje de unidad de la izquierda y dejar superadas las disputas pasadas.

El exvicepresidente anunció el 15 de marzo de forma sorpresiva dejaba su cargo en el Gobierno para presentarse como candidato a los comicios madrileños, en pleno ‘terremoto político’ ante la fracasada moción de censura en la región de Murcia y el adelanto electoral decretado por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.

ÚLTIMO SERVICIO DE IGLESIAS: GARANTIZAR LA PRESENCIA DE UP EN MADRID

Un movimiento que se calificó como audaz en el seno de la formación morada que situaba los comicios también en clave nacional, reafirmaba apuesta por desbancar a la principal líder regional crítica con el Ejecutivo central e impedir en el rearme de la derecha en Madrid

Aunque también tenía una clave interna y era garantizar la presencia de Unidas Podemos en la Asamblea, entredicho en los sondeos previos a su salto a la contienda madrileña, un objetivo que ha conseguido.

Sin embargo, también aspiraba a abrir un nuevo ciclo alcista, cuya guinda era formar parte del Ejecutivo, que rompiera la tendencia de caída electoral que arrastra el espacio político desde 2019, tanto en el plano autonómico como nacional, que no ha alcanzado.

Pero su salto a la contienda electoral del PSOE también contribuyó a gestar un relevo tranquilo, que venía barajándose desde hace meses, en el liderazgo de Unidas Podemos en el Gobierno en favor de Yolanda Díaz.

No obstante, su marcha abre ahora también el proceso de dar entrada a nuevos liderazgos también en el plano orgánico del partido, algo que no estaba previsto dado que, antes de los resultados de las elecciones, había transmitido que su mandato como secretario general de Podemos era hasta 2023.

NO EROSIONA A AYUSO NI LOGRA HACER VALER SU PASO POR EL GOBIERNO

Iglesias decidió arriesgar su posición política y fió todo a una movilización masiva de los barrios del sur y municipios de la periferia madrileña para intentar el vuelco político, al entender que ahí residía una mayoría de izquierda pero tendente a la abstención, frente a los bastiones electorales del PP.

Una tesis que, a tenor de los resultados, ha quedado refutada al teñirse de azul el mapa de municipios de la Comunidad, pese a registrarse también modestos incrementos en estos enclaves del cinturón rojo para su lista.

Su mensaje de plantear los comicios como «una defensa de la democracia» ante el avance del «fascismo y la extrema derecha», que parecía evocar una antítesis del lema popular ‘comunismo o libertad’, no ha penetrado en un electorado que se ha movilizado de una forma histórica.

Y a pesar de que focalizó el «riesgo para la democracia» que suponía el avance de la derecha y la posible alianza con Vox, él mismo ha reconocido que su figura genera un efecto movilizador contrario a los intereses de la izquierda, pese a sus llamadas a llenar las urnas de «dignidad» para conformar un gobierno «decente» y combatir el «blanqueamiento» de la extrema derecha.

Además, el escenario de tres candidaturas progresistas, dado que su caladero se orientó en el votante más a la izquierda de este espectro político (a los que dirigió sus principales propuestas) que no ha sido lo suficientemente abundante para ensanchar más su base electoral, una transversalidad que sí ha logrado Más Madrid.

Tampoco ha resultado exitosa su confrontación a Ayuso ante la gestión del Covid-19, sobre todo a raíz de la situación de las residencias en la primera ola y de los polémicos protocolos sobre el tratamiento de mayores con la enfermedad, a la que no ha erosionado pese a responsabilizarla de los peores datos del país en contagios, fallecidos y hospitalizados.

Pese a que hizo bandera de su contribución a una gestión de la crisis del Covid diferente, incluso antagónica a la Ayuso, el exvicepresidente no ha rentabilizado su paso por el Ejecutivo central y el despliegue del ‘escudo social’, las ayudas directas al pequeño comercio, su impulso para acelerar la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital o el mecanismo de los ERTE para proteger el empleo.

En la cuestión social tampoco ha sido una baza que haya podido imponer en la contienda madrileña pese erigirse como una némesis de la dirigente popular con su reforma fiscal para subir los impuestos a las rentas altas, regular el precio del alquiler, crear una Consejería específica de Feminismos, incrementar en 1.000 millones anuales a la educación, la apuesta por una banca pública o contratar 10.000 nuevos efectivos sanitarios.

La amarga noche electoral para Iglesias termina con una carrera política que ha transformado la política nacional y que, con su carisma político, salió al rescate de su partido en escenarios adversos, como los comicios de 2019.

VOX APOYARÁ A AYUSO

Vox ha logrado este martes afianzar su espacio electoral en la Comunidad de Madrid, aunque la amplia victoria obtenida por la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, limita la capacidad de influencia que el partido de Santiago Abascal va a poder ejercer sobre el futuro Gobierno regional.

Con más del 98 por ciento del voto escrutado, Vox sube un escaño respecto a las elecciones de 2019 (un ascenso del 0,25 por ciento). Sin embargo, el PP por sí solo obtiene más diputados que los tres partidos de la izquierda juntos –PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos–.

Esto hace que, durante la legislatura, los ‘populares’ vayan a poder gobernar con un amplio margen de maniobra y solo requieran de la abstención de Vox para sacar adelante sus iniciativas.

Abascal ya ha anunciado la misma noche electoral que Vox votará a favor de la investidura de Díaz Ayuso sin ninguna exigencia a cambio. Pero ha dicho que a partir de ahí será ella quien deba decidir si quiere gobernar buscando la abstención de la izquierda o la de su partido.

Vox ya afrontó el anuncio electoral consciente del ‘tirón’ de la candidata ‘popular’ y por ello el propio Abascal tomó las riendas de la campaña, durante la que consiguió hacerse un hueco en el debate político envuelto en todas las polémicas que se han ido generando.

Una de sus estrategias electorales ha sido la búsqueda del voto obrero, con una importante movilización en los municipios de la periferia de Madrid y el antes conocido como ‘cinturón rojo’ de la capital, tradicional voto socialista.

Sin embargo, en ninguna de estas localidades ha conseguido desbancar al PP como primera fuerza y su porcentaje se ha mantenido estable alrededor del 9 por ciento en toda la comunidad. Ni siquiera en municipios como Fuenlabrada o Parla, donde sí quedó por delante de los ‘populares’ en las generales de noviembre de 2019.

De hecho, en toda la comunidad, Vox ha bajado en apoyos en comparación con las elecciones generales de noviembre de ese mismo año. Entonces, los de Abascal lograron su mejor resultado con un apoyo del 18,5 por ciento de los votos en la Comunidad de Madrid; frente al 9,13 por ciento de este martes.

LEJOS DEL PP

Este resultado aleja su aspiración de superar a los ‘populares’ y convertirse en el partido más votado en todo el país, como amenazó tras las catalanas del mes de febrero, en las que Vox superó ampliamente al PP y Ciudadanos. Entonces, su candidato, Ignacio Garriga, logró un 7,69 por ciento de los votos frente al 5,57 por ciento de Ciudadanos y el 3,85 por ciento del PP.

Este martes, sin embargo, la candidata de Vox, Rocío Monasterio, ha logrado un 9,13 por ciento del apoyo de los madrileños frente al 44 por ciento de la candidatura del PP.

Pese a todo, el propio Abascal ha defendido esta noche electoral que las elecciones generales son «diferentes» y Vox no renuncia a su objetivo de ser primera fuerza política. De hecho, ha pedido ese adelanto electoral y ha avisado de que su partido saldrá «a por todas».

Abascal cree que los comicios de Madrid han marcado un «cambio de ciclo» de la política española y demuestran que el Parlamento nacional «hace ya mucho tiempo» que no representa a los ciudadanos, por lo que cree necesarias unas elecciones generales cuanto antes en las que, ha avisado, Vox no se resignará a ser «comparsa».


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