Almansa celebra el Día del Libro

Con la lectura de un manifiesto

TOyota

El Ayuntamiento de Almansa, a través de la Red de Bibliotecas Municipales y de la Concejalía de Cultura, celebra este viernes el Día del Libro.

Una conmemoración que tenía lugar a las 12 horas con la lectura del manifiesto de la Red de Bibliotecas de Castilla-La Mancha por parte del alcalde, Javier Sánchez Roselló, el concejal del área, Francisco López, y personal de bibliotecas.

Se trata de un texto elaborado por Jesús Carrasco que se ha leído de manera simultánea en toda la Red.

El manifiesto es el siguiente:

«Estas palabras están dirigidas a ti, que todavía estás a salvo de la lectura. Que todavía no te has encontrado a solas con tu primer libro inolvidable. Quería darte la enhorabuena. No es que me alegre de que la lectura no esté entre tus hábitos. No es eso. Lo único que pretendo es avisarte de que estás en un momento maravilloso: el que precede a ese primer encuentro a solas con tu primer libro importante. Busca en tu memoria. Seguro que en tu vida ha habido muchos de esos momentos que anteceden al gozo: justo antes de darle el primer bocado a tu plato favorito, cuando el aroma que sube del plato te hace la boca agua; antes de ver a esa persona a la que tanto echas de menos; justo antes de vivir con intensidad uno de esos partidos históricos para tu equipo».

«Tú, que todavía no has sentido como un libro te roba horas de sueño; que todavía no te has metido en la piel de Madame Bovary, que no has seguido el curso del río Nilo hasta sus fuentes. Que no has vivido en los árboles, que no has bajado al centro de la Tierra, que todavía piensas que Don Quijote estaba loco. Te envidio, y de ahí mi enhorabuena, porque todavía tienes tanto por descubrir. Lo que daría yo por estar en tu piel. Por volver a ser aquel niño que se encontró un mediodía primaveral a solas con su primer libro. Un primo me trajo un álbum de Astérix que había sacado del bibliobús que pasaba por su pueblo. En Torrijos, donde yo vivía en aquel momento, ni siquiera había biblioteca municipal. Recuerdo que habíamos terminando de comer y yo todavía tenía un rato libre antes de regresar a la sesión de tarde del colegio».

«Saqué una silla de enea a la parte trasera del patio de la casa de mis padres. Debía de ser marzo o abril. El estómago lleno, la tibieza del sol, los primeros brotes en los arriates, el olor de la última humedad del invierno, el fresco musgo entre los cantos que empedraban el suelo. Esa fue mi antesala gozosa. El momento irrepetible al que tú todavía tienes acceso. Abrí aquel libro y te juro que, durante un rato, yo me hice de papel y me sentí al lado de aquel guerrero menudo y de su compañero, el tallador de menhires. Y me reí viendo a los romanos huir despavoridos y me relamí comiendo jabalí asado y noté la paz que transmitía el druida de aquella aldea de locos. Ese fue el primer asombro que un libro me produjo».

«El último, anoche mismo, cuando terminé rápido de cenar para meterme en la cama y abrir la novela que ahora estoy leyendo. Ese libro todavía no ha terminado. A lo largo del día de hoy he sentido la tentación de dejar lo que estaba haciendo para leerlo durante un rato. Pero he preferido no hacerlo. No quiero que se termine tan pronto. Quiero que me espere esta noche en la mesilla, que me de algunas horas más de gozo. De una felicidad que no puedo explicarte porque, la única forma de entenderla, es haberla sentido y la única forma de sentirla es haber leído».

«No importa que esta noche no sea tu momento. Solo te pido que no abandones la idea. Date la oportunidad de encontrarte con ese primer asombro. No te desalientes si no lo consigues a la primera. Tendrás que probar con más de un libro hasta que llegue el que te haga sentir eso que todavía no puedes explicar. Pero querida amiga, querido amigo, cuando llegue ese día, te aseguro que no querrás parar de leer. ¿Y sabes lo mejor? Que a tu lado siempre habrá una librería, una biblioteca pública o un bibliobús. Solo tendrás que hacerte un pequeño carnet para abrirle la puerta a tantos momentos de felicidad».

«Si eres de las personas a las que no les gusta leer y, aún así, has llegado hasta el final de este texto, quizá sea el momento para que le preguntes a un amigo, a un familiar o a tu bibliotecario por un libro que te haga sentir bien».

/El Digital de Albacete/

Mapfre

El Digital de Albacete

Diario digital líder en Albacete con toda la información de la capital y provincia
Botón volver arriba