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El Colegio Diocesano de Albacete, en contra de una decisión que afectará a sus alumnos

Más de 300 alumnos

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El Colegio Diocesano de Albacete es un centro educativo de una sola línea que comprende Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria y un Módulo de Formación Profesional Básica de Mantenimiento de Vehículos. En este centro albaceteño permanecen escolarizados cerca de 315 alumnos, la inmensa mayoría de ellos procedentes de los barrios de La Milagrosa y La Estrella.

La directora del Colegio Diocesano de Albacete, María Jesús Lorenzo, recordaba que los alumnos del centro “proceden, en su mayoría, de familias desestructuradas, inmigrantes, en situación de acogida, desempleados de larga duración, diversas nacionalidades, culturas y religiones”. Así puntualizaba que todas estas circunstancias “hacen que el alumnado del Colegio Diocesano sea especialmente vulnerable a la marginalidad y exclusión social, por lo que se hace necesaria una intervención socioeducativa coordinada desde los diferentes ámbitos (escolares, familiares y servicios sociales)”.

Recodaba que “la escolarización en un Centro Educativo como el Colegio Diocesano es imprescindible para una adecuada integración social, ya que las metodologías de aprendizaje son específicas y adaptadas a este perfil de alumnado”. Al respecto, María Jesús Lorenzo ponía de relieve la “resolución de 24 de marzo de 2021 de la Viceconsejería de Educación, donde se ha dictado la Propuesta de resolución Provisional de concentración de unidades escolares en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha conforme al procedimiento convocado mediante Resolución de 14/01/2021, de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes”.

De este modo especificaba que este nuevo modelo de inclusión supone la concesión de “4 horas al Colegio Diocesano, lo que comporta la pérdida de 46 horas de apoyo educativo para nuestros alumnos”. Por tanto, la directora del Colegio Diocesano sostenía que este hecho “va a agravar, la ya de por sí, grave situación de exclusión” a la que se enfrentan estos alumnos.

La resolución para la renovación de estos conciertos educativos, sostienen en un comunicado firmado por los centros educativos afectados en Castilla-La Mancha, supondrá la aplicación de este modelo de integración “a partir del próximo curso escolar y constituye un cambio radical en el tratamiento de las necesidades educativas que presenta el alumnado con mayores dificultades, además de una drástica reducción de recursos en la red concertada”.

Escuelas Católicas de Castilla-La Mancha es la organización de titulares mayoritaria del sector. En concreto asocia a los centros concertados de ideario católico y ha cifrado “en más del 50% la reducción de los recursos para la atención del alumnado más desfavorecido a partir del próximo curso escolar”, indicaban en un comunicado.

De este modo, centros educativos de referencia por su labor educativa e integradora como el Colegio Diocesano de Albacete o los colegios toledanos San Juan Bautista (Talavera) y Virgen del Carmen, “verán reducidos sus conciertos, y con ello, la atención educativa que durante generaciones han ofrecido a los alumnos con más carencias y menos oportunidades”, recogía el comunicado.

“La contrastada experiencia de estos centros educativos en materia de inclusión y la labor de sus equipos docentes, que hace reconocible la opción de sus fundadores por los más desfavorecidos, poco parece influir en la aritmética de una Administración que, lejos de estos Colegios, ha decidido reducir a sus alumnos a un mero cálculo, con independencia de sus necesidades y al margen de sus acusadas dificultades para la promoción y su más digna inclusión”, subrayaban.

Reconocían los centros educativos afectados que “resulta descorazonador comprobar cómo esta opción educativa ‘por la inclusión’ es poco menos que un eslogan, si esta causa por la dignidad de las personas que abandera nuestra Administración, luego se mide, se pesa y se tasa por sus gestores, con la exclusiva finalidad de cicatear unos recursos nunca prescindibles”. 

El comunicado continuaba matizando que “las puertas de estos mismos centros siempre permanecerán abiertas para la educación y la evangelización de nuestros niños y jóvenes, para la atención de cuantos confían en nuestra opción integradora y para todos aquellos que quieran acercarse a conocer la labor que realizamos”. Además añadían que “sin duda hay algo peor que reducir tan drásticamente la financiación de estos centros y es tratar de diluir su identidad y su razón de ser. Esperamos que la Administración reconsidere su postura por el bien de nuestra Escuela y por su alumnado que, además de requerir de estos recursos, aspira a una integración tan legítima como real”. 

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