Tal y como les estamos contando desde El Digital de Albacete, en la noche de ayer fallecía en la ciudad de Albacete Miguel Panadero, una persona que ha estado involucrada en el progreso de Albacete hasta el mismo momento de su muerte.
Panadero era patrono de la Fundación Campollano, que ha querido recordarle con el siguiente comunicado:
La trágica noticia de la muerte inesperada de Miguel Panadero nos ha dejado sobrecogidos a todos los que hemos tenido de inmensa dicha de convivir y trabajar con él, en nuestro caso desde del Patronado de la Fundación Campollano.
Desde que Miguel se incorporó a Patronato de la Fundación, en Octubre de 2017, y se puso a dirigir el Observatorio de las Comunicaciones de la misma, ha sido un ejemplo de tenacidad y de lucha constante dirigido a conseguir lo que para él era fundamental, que es la recuperación del carácter de nudo de las comunicaciones intermodal que siempre ha tendido Albacete y que ha sido, y deberá seguir siendo, el motor de su desarrollo económico y social . Cuestiones tales como con la defensa de la necesidad de la construcción de la autovía A-32 para unir Linares con Albacete para, a continuación, unirnos con el Corredor Mediterráneo; la recuperación de la antigua vía de ferrocarril de Madrid pasando por Alcázar de San Juan para continuar hasta Valencia con billetes a bajo coste; el corredor de Los Llanos; la Plataforma Logística Intermodal y la construcción de un Puerto Seco en Albacete, son proyectos de indudable trascendencia para la ciudad de Albacete, por los que nuestro querido Miguel ha estado luchando hasta el último momento de su vida, pese a las limitaciones de salud que le aquejaban en los últimos años, y que no deben caer en el olvido.
De Miguel podrían decirse muchas cosas; pero como resumen de todas ellas me quedo con lo expresado por uno de los patronos en el chat interno del Patronato de la Fundación cuando nos hemos enterado de su fallecimiento: “ Se nos ha ido alguien que no sólo era insustituible para su familia, para sus amigos y para la Fundación, sino para Albacete. Nos queda su ejemplo, el de una persona respetuosa y amable con todo el mundo y el de un incansable defensor de su tierra hasta el último momento, abogando por imposibles que sólo personas abnegadas como Miguel Finalmente consiguen. De él podemos decir que murió con las botas puestas, que apuró la vida hasta la última gota, que conservó hasta el final las ilusiones y el ímpetu de un espíritu joven.” A lo que sólo me cabe añadir una reflexión que me ha hecho un amigo común cuando se ha enterado de la noticia: “Albacete no podrá pagarle lo mucho que ha hecho por nosotros”.


