/Marta López/
El alcalde de Albacete, Vicente Casañ; el vicealcalde, Emilio Sáez; la concejal de Atención a las Personas, Juani García, y el concejal de Urbanismo, Roberto Tejada, presentaban la estrategia municipal para la eliminación de la infravivienda en la ciudad.
“Este es un problema que viene arrastrando la ciudad desde hace mucho años”, manifestaba el alcalde de Albacete. Así, indicaba que “el sueño y aspiración del Equipo de Gobierno es acabar con esta vergüenza que supone tener asentamientos de infravivienda en algunos puntos de la ciudad”.
Consideraba que “durante estos años se ha mirado para otro lado y han proliferado estos puntos para servir de cobijo y alojar familias”, y añadía que se trata de “un problema realmente complejo”. Por ello “son muchos los trabajadores de varias áreas del Ayuntamiento las implicadas en esta estrategia municipal”.
Este problema “se ha hecho mucho más visible a raíz de la pandemia de COVID-19”, apuntaba en relación al brote sufrido este verano en el asentamiento de la carretera de las Peñas. “Albacete, una ciudad con más de 170.000 habitantes no puede consentir tener personas malviviendo en la inmundicia porque hay unos derechos humanos que entre todos tenemos que cumplir”, matizaba Casañ. Al respecto de estos puntos de infraviviendas destacaba que el “asentamiento ilegal de la carretera de las Peñas, que ya es historia, el objetivo es que el resto de asentamientos sean historia lo antes posible”.
Desarrollaba el alcalde de Albacete que “existen dos perfiles de infravivienda en la ciudad, las conformadas por trabajadores migrantes que trabajan en el campo con carácter temporal, y otros casos están conformados por familias de origen rumano que se establecen en estos asentamientos y que además tienen menores a su cargo”. Además, indicaba que se trata de una estrategia marcada por tres acciones fundamentales: “La aprobación de una Ordenanza de habitabilidad para facilitar alojamientos para temporeros, que se trata de una herramienta para exigir a los empleadores para que sean unos espacios dignos”.
En segundo lugar recordaba el alcalde de Albacete que “no es obligación del Ayuntamiento ofrecer alojamiento a los temporeros que vengan a trabajar en las campañas agrícolas, pero el Ayuntamiento, sabedor de la situación en la que nos encontramos habilitará un determinado número de plazas para contribuir a dar solución a esta necesidad”. Además, para concluir con estas acciones, “todo pasa por crear un recurso para trabajar en la normalización de estas familias con menores a su cargo y que viven en estos asentamientos”. El objetivo es “sacar a estas familias para que se integren en la ciudad, pero deben pasar antes por un recurso intermedio donde se entrenen para esta vida en comunidad”, explicaba Casañ, indicando que el objetivo municipal es “reabrir una ‘Nueva Dehesa’ para estas familias sin recursos”.
Por su parte, el vicealcalde de la ciudad, Emilio Sáez sostenía que “estamos ante un problema de gran envergadura al que la ciudad de Albacete ha dado la espalda durante muchos años y que este Equipo de Gobierno quiere dar solución”. Una solución que “requiere tiempo y soluciones que no son fáciles”, reconocía.
“Como primer punto para resolver esta situación ha sido realizar un análisis de este problema, que no es solamente responsabilidad de la ciudad de Albacete”, indicaba. Así ponía de manifiesto la necesaria “colaboración interadministrativa para buscar alternativas habitacionales dentro de los espacios naturales para los trabajadores temporales del campo”. Indicaba que “un porcentaje muy pequeño, probablemente no más del 2% de todas las personas que vienen a trabajar en la campaña agrícola lo hacen en el término municipal de Albacete”, subrayando esa colaboración necesaria entre administraciones para solventar este complejo problema.
Así, volvía a recordar que es necesario “diferenciar este hecho de carácter temporal y la presencia anual de familias en asentamientos”. Apostaba el vicealcalde de Albacete por “ir resolviendo problemas de uno en uno dando una solución social y habitacional” a esta situación para que “quede claro que nosotros no levantamos un asentamiento irregular y dejamos a la gente que vive allí sin un espacio habitacional que será una realidad en breve”.
Ponía de manifiesto que el Ayuntamiento de Albacete ha realizado “un análisis exhaustivo de cada una de las familias que viven en estos asentamientos y que tienen a su cargo menores y tenemos definidas las viviendas y el número de personas que las habiten para dar solución a este problema”. Se trata por tanto de “ofrecer un espacio habitacional digno de cárter temporal para que una vez que estas familias puedan integrarse en la sociedad albaceteña”.
La nueva Ordenanza habitacional que propone aprobar el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Albacete “nos va a permitir trazar las obligaciones y los compromisos de las empresas contratantes y de las subcontratas de temporeros agrícolas con el objetivo de regularizar el proceso”. Al respecto manifestaba Emilio Sáez que “lo que no nos parece de recibo es que estos trabajadores desarrollen su jornada en comunidades autónomas vecinas pero vengan a dormir a Albacete”.
El objetivo del Ayuntamiento de Albacete “es resolver el problema habitacional y que no se sigan generando nuevos asentamiento y para ello apelamos a la colaboración ciudadana para poder conocer en cualquier momento la aparición de nuevos asentamientos para poder resolver desde el inicio el problema”, subrayaba el vicealcalde. Del mismo modo destacaba que con la desaparición de estos núcleos de infraviviendas “la zona del Jardín Botánico y la carretera de las Peñas van a experimentar un desarrollo urbanístico proyectado para estos sectores”.
La concejal de Atención a las Personas, Juani García, apuntaba que “hemos vivido muchos años de desidia en relación a este tema”. “No podemos seguir perpetuando estos núcleos de indignidad y chabolismo”, sostenía. Así indicaba que “una de las cosas claves era revertir los recortes en presupuesto y personal del servicio de acción social con un equipo de inclusión dotado de personal especializado y la elaboración de un informe de las condiciones de vida de las personas que habitan en estos núcleos”.
Todo pasa por dar “soluciones distintas a problemas distintos”. Y es que el primer estudio realizado en octubre desveló que “había 70 adultos y 60 menores viviendo en infravivivendas en Albacete, con un nivel de absentismo escolar muy grande”, explicaba la responsable de Atención a las Personas.
Para poner fin a esta situación se va a poner a disposición de estas familias “lo antes posible esta ‘Nueva Dehesa”, un punto que será “una alternativa habitacional de carácter temporal”, remarcaba Juani García. Esta ‘Nueva Dehesa’ estará en la misma ubicación que la anterior, en las proximidades del Cementerio Municipal, y se espera que “en un principio pueda servir para atender y alojar a 10 familias con las que se va a trabajar de forma temporal para su integración”, explicaba. Pese a todo se espera “poder tener alojadas hasta 20 familias, siempre respetando la libertad de decisión de las personas”.
En relación a los temporeros que se desplazan a Albacete para trabajar durante la campaña agrícola, indicaba Juani García que “de cara a verano podamos ofrecer entre 80 y 100 plazas de baja exigencia para estos temporeros”.
Además, el concejal de Urbanismo, Roberto Tejada, añadía que su concejalía “no tenía entre sus prioridades una cuestión de este tipo, pero cuando surgió la encomienda de identificar los asentamientos, una vez que conoces la realidad, uno entiende que Urbanismo es una parte, pero no la parte fundamental”.
Apostaba por “el desarrollo de nuestros barrios”, pero destacaba que “los técnicos municipales de urbanismo se enfrentaban por primera vez a una situación como esta en la que la coordinación entre áreas es fundamental”. Pese a todo reconocía que “aceptamos el reto de poner en marcha la ‘Nueva Dehesa’, y que sea un sitio para trabajar y aprender para estas familias, un paso intermedio para lograr la integración”.



























