Frente a los pequeños accidentes que ocurren en el hogar, la precaución y la prevención son las mejores aliadas. Afortunadamente la gran mayoría de estos sucesos no tienen consecuencias graves pero no por ello hay que desdeñarlos. Y es que según un informe sobre la contratación de pólizas específicas del hogar, al año se producen en nuestro país más de 7 millones de siniestros en el ámbito doméstico. Los más comunes son fugas de agua, rupturas de cristales y averías eléctricas.
Pese a estos datos, más del 20% de las familias españolas no protege su hogar. Aunque la legislación que regula el mercado hipotecario –salvo alguna excepción– no obliga a contratar este tipo de póliza, es recomendable proteger tu vivienda con un seguro para no tener que hacer frente a daños ocasionados a terceros y proteger económicamente no solo el valor de la vivienda, sino todo lo que hay en su interior.
Más allá de la protección que comporta el seguro, se pueden establecer otras medidas preventivas para disminuir los sustos. Dado que muchos de los accidentes domésticos más habituales son evitables y sabiendo que los más pequeños de la casa se convierten en los más vulnerables, nunca está de más tratar de disminuir el riesgo con algunas sencillas prácticas.
¿Cómo minimizar el riesgo de emergencia en los hogares?
Hay muchos tipos de situaciones que pueden producirse en el hogar. Cada espacio y cada núcleo familiar, según sus características, necesitará poner en práctica determinadas precauciones específicas. Estas son algunas que se pueden tomar a modo de recomendaciones generales:
- Hacer periódicamente las revisiones de las instalaciones de la vivienda y no cubrir los respiraderos y las rejillas.
- No dejar fuegos encendidos sin vigilancia, aunque sea durante un breve periodo de tiempo.
- Evitar sobrecargar los enchufes y desconectar los aparatos que no se usan.
- Poner antideslizantes o alfombras en las zonas resbaladizas o sujetas a salpicaduras.
- Añadir barandillas y protecciones en las ventanas.
- Contar con un botiquín de emergencia básico.
- Mantener ordenada la casa y a buen recaudo los líquidos o sustancias peligrosas.
- Fijar los muebles a la pared.
Adelantarse a posibles situaciones de riesgo y aplicar el sentido común es la mejor alternativa para minimizar los accidentes domésticos, como pueden ser caídas, golpes, roturas o quemaduras. En una casa con niños, es necesario hacer especial hincapié en la protección de zonas de riesgo y las que son sensibles y accesibles a su curiosidad.
¿Qué hacer en caso de urgencia?
En caso de una urgencia doméstica, lo primero es evaluar rápidamente lo ocurrido y asegurar la salud y la integridad de todas las personas que estén en la casa.
¿Hay alguien herido? ¿Es necesario llamar al 112? ¿El origen del problema está localizado? ¿Puede agravarse?
Si el riesgo es leve, habrá que asegurar la zona. Dependiendo de la naturaleza de lo sucedido, estas medidas preventivas pueden ser desconectar la luz, cerrar la puerta o limpiar el área afectada para evitar heridas.
En caso de estar ante un escenario de mayor gravedad, puede ser necesario llamar a emergencias, avisar a los vecinos o desalojar la casa.
En cualquier circunstancia, mantener la calma y actuar con todas las precauciones posibles es fundamental para no agravar el incidente. Una vez esté la situación controlada, no olvides llamar al seguro para que venga a peritar los daños y realizar las reparaciones necesarias.


