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Las otras víctimas del COVID-19 en Albacete capital

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/Modesto Colorado/

La crisis del coronavirus ha perjudicado al sector de la hostelería en Albacete, uno de los pilares fundamentales de la economía en la ciudad, que ha visto como algunos de sus locales han tenido que cerrar sus puertas definitivamente.

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Antes de que se decretara el estado de alarma, de una manera responsable, muchos locales anunciaron el cierre como medida de prevención. El pub Guitar’s de la calle Concepción fue el primer local en hacerlo y así lo notificó mediante un comunicado en sus redes. Uno de los propietarios, Javier Acebal, señala que “nos dimos cuenta enseguida de que esto era algo serio y por eso tomamos la decisión. Pensamos que todo esto tenía que estar controlado”.

Ante el impacto del covid-19 y la vulnerabilidad del sector ante la crisis, algunos locales han preferido cerrar definitivamente en lugar de endeudarse y hundirse en un pozo del que no puedan salir. “Un local cerrado sigue generando gastos y al no obtener beneficios, se convierte en inviable”, asegura  Acebal. 

Tras el cierre obligado de varios meses llegaron las estrictas medidas para abordar el plan de desescalada y la nueva normalidad, algo que también ha sido devastador para algunos locales. Entre estas medidas se encuentra la de reducir el aforo y la distancia social, tanto en el interior del local como en la terraza. “Si ya era difícil salir a flote con el aforo habitual, se hace cuesta arriba recortándolo al 50%. Con estas condiciones hemos visto insostenible seguir con el negocio”, concluye el hostelero.

Un caso curioso ha sido el del bar Alberto´s  en Torres Quevedo, un local que llevaba 35 años funcionando.  Al frente se encontraba María Isabel Cebrián, que junto a su marido, había dedicado toda una vida a su pequeño negocio, que ahora, muy a su pesar, han tenido que cerrar. “Me ha dado mucha lástima porque en condiciones normales podría haber estado muchos años más. Hemos tenido que pensarlo mucho y esperar a ver qué pasaba, pero en estas condiciones no podíamos seguir”, resalta María Isabel.

El local cuenta con 22 metros cuadrados, una barra de cuatro metros y un aforo de 16 personas, lo que hace casi imposible mantener la distancia social. En un principio no se permitía el acceso al local y la terraza con solo cuatro mesas, se quedaba en dos con la reducción. Cuando por fin se permitió a los usuarios el acceso, las posibilidades eran mínimas. “Tendría que haber puesto en la barra a un cliente en una punta y a otro en otra, si quería mantener la distancia de dos metros”, afirma.

Un pequeño local con gran solera, que años atrás se hiciera famoso por la tortilla, los caracoles y las ‘tajás’ de tocino que, con mucho cariño, María Isabel cocinaba en casa, hasta que Sanidad dejó de permitírselo, suprimiendo este servicio. Y es que la propietaria tenía muy claro que lo más importante era el ambiente familiar y entrañable que se había creado con una clientela de toda la vida. “Más que clientes, un bar de amigos que me ayudaban a sacar las cosas a la terraza cuando estaba sola”. Nos cuenta María Isabel, que añade que “he seguido pagando el alquiler y los gastos durante todos los meses aunque estuviera cerrado, pero es que ahora mismo si vamos para atrás y viene un rebrote para mí sería la ruina”, lamenta.

Esta crisis también ha tenido el efecto catártico de eliminar los negocios que ya venían tocados antes de ella. En el caso de Tocala otra vez Sam, en la esquina del Paseo Simón Abril, los propietarios ya barajaban la posibilidad de cierre en un futuro no muy lejano al acercarse la edad de jubilación y la crisis sanitaria no ha hecho otra cosa más que adelantar el proceso.

La otra cara de la moneda

Algunos locales han tenido la suerte de seguir adelante, bien porque han llegado a acuerdos con los caseros, han pedido ayudas, préstamos o incluso se han reinventado. Lo importante es que han sobrevivido a la crisis.

La inquilina del bar El Portal en el Paseo de la Feria, Nani Anguita, pensaba que el estado de alarma solo iba a durar dos semanas. Por eso, unos días antes había ingresado el alquiler. Su sorpresa fue recibir la llamada de las dueñas del local para decirle que no se preocupara, que le daban todo su apoyo y que mientras durara el estado de alarma no le iban a cobrar nada de alquiler, dejándole incluso la parte que ya había pagado en depósito, para cuando volviera a abrir. “A algunos locales les han cobrado la mitad e incluso el total, pero a mí no me han cobrado nada y eso ha sido fundamental para salir adelante. La cuarentena la hemos aguantado los que hemos tenido la suerte de tener unos caseros que han sabido gestionar bien el tema. Sin facturar no podría haber hecho frente a los gastos. Nos pilló con mercancía dentro y he seguido pagando luz y todos los gastos. Si encima hubiéramos tenido que pagar el alquiler no habríamos podido aguantarlo”, expone Nani Anguita.

El local cuenta con una buena terraza en el Paseo de la Feria, otro factor importante que ha influido de manera directa a que El Portal haya logrado seguir con su actividad. “El Ayuntamiento también nos ha ayudado mucho. No ha cobrado las tasas de la terraza y ha aprobado una ampliación del terreno, algo clave en el momento que estamos viviendo”, finaliza.

Los socios del pub antiguamente conocido como Garden en la calle Concepción, se habían lanzado  a una reforma en el local. El nuevo y reformado Pub Moaii  abría sus puertas pocos meses antes de tener que volver a cerrar debido al estado de alarma.

Unos meses más tarde, en mitad del plan de desescalada decidieron que era muy precipitado abrir considerando que no era rentable hacerlo con las medidas establecidas  y el aforo mínimo.

Una vez llegada la “nueva normalidad”, y tras algunos momentos de flaqueza, han decidido volver a abrir. Diana Lezcano, socia de Moaii refleja que “nos planteamos que  íbamos a tener que trabajar el año entero para llegar a solventar todos los gastos acarreados por esta crisis, y tuvimos momentos en los que se nos pasó por la cabeza el cierre, pero llegamos a un acuerdo con el dueño del local que ha sido fundamental para seguir”. Medidas para intentar sacar a flote a un sector del que dependen cientos de familias y que tanta vida da a las calles de Albacete.

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