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Sábado noche, en el centro de la ciudad, en Albacete, calle Ancha cruce calle Concepción, una pareja de policías locales se dirige a media docena de jóvenes, todos ellos sin mascarillas y escuché que el encuentro con los agentes iba más allá de la sanción de los 100 €, labor didáctica, con el consejo de hacerles ver que no podemos dar marcha atrás y que de seguir así corremos peligro de un nuevo confinamiento. Seguramente se consumó la multa legal establecida, podría ser incluso lo de menos, pero apelo desde aquí a lo importante que es seguir cumpliendo con lo que nos marca la autoridad sanitaria. Todos los expertos coinciden que el virus sigue ahí y no solo el daño para la salud, los perjuicios económicos serían devastadores, si ahora con esta normalidad, nueva o como sea, la situación es la que todo el mundo ve, otro nuevo golpetazo a la maltrecha economía ocasionaría lo que no está en los escritos y casi ni podemos imaginar.
Ahora que las carreteras se llenan de gente, pese a la suspensión de las fiestas hay cierto runrún para que el verano pueda recuperar sino el esplendor de siempre, sí algún tipo de evento musical asequible y acomodado a las exigencias sanitarias del momento. Quién sabe sí incluso algo de toros, igualmente, dentro de un orden. En definitiva, siempre hay cabezas pensantes que no cesan en su empeño para evitar que el verano pase de vacío, seguramente todo puede resultar imposible, pero es necesario que no arrojemos la toalla y que, si la pandemia sigue ahí, como sigue, le plantemos cara con todas las “armas” a nuestro alcance.
Hasta la política, no siempre, pero en otras ocasiones aparece unida, con sabor a pacto, compartiendo problemas, políticos de distintos partidos se miran a la cara con agrado, discursos moderados, objetivos comunes, discursos que no chirrían a nadie. Grata sorpresa la que me llevé el otro día siguiendo en directo la firma de un acuerdo para prevenir incendios y atención a la naturaleza.
Tres políticos, dos del PP y uno del PSOE. Más de media España representada. Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León), Isabel Diaz Ayuso (Madrid) y Emiliano García–Page Sánchez (Castilla-La Mancha).
El hecho en sí es importante, pero lo es mucho más el gesto, la imagen que aportan y sugieren tres primeros mandatarios en sus comunidades autónomas.
Mañueco habló de autonomismo leal y autonomismo solidario, además de resaltar la relación de amistad que le une con sus colegas.
Page fue más poliédrico en su intervención. Habló de otros asuntos, además de la protección de la naturaleza.
“Estamos aquí un poco más de mitad de toda España y cabemos”. Primer mensaje del presidente socialista. “Cabemos” todos en este país nuestro. Por mucho que se repita, y hay que hacerlo, no todo el mundo se entera por igual.
Defendió también el autonomismo: “las autonomías hemos sido el acelerador de muchos servicios públicos”.
Agradeció el trabajo del ministro Illa.
Tengo que reconocer que he logrado empatizar con este ministro catalán. Le ha pasado a mucha gente, por su serenidad, talante, buenas formas, por saber encajar todas las críticas, y lo que es mejor, haber sabido estar a la altura de las circunstancias.
Aprovechó Page para anunciar que tendremos una vacuna para la gripe, será mejor, y tendrá unas características que la harán más eficaz. Creo que se denomina vacuna tetravalente.
Ayuso también estuvo fluida en su argumentación, agradeciendo a sus compañeros presidentes que estuviesen en San Martin de Valdeiglesias para firmar el acuerdo entre tres comunidades autónomas unidas, no solo en sus limites regionales, incluso por compartir problemas comunes. Autonomía sí, pero se evidenció que es posible llegar a acuerdos para atajar problemas comunes. Los incendios no entienden de fronteras.
Hace unos días fue el Pacto por Albacete con todos los partidos implicados, ahora ha sido el de las autonomías que acabo de contarles. Hacen falta tantas manos que los que estamos atentos a lo que sucede necesitamos que el acuerdo presida nuestras vidas.
No quiero decir que los partidos pierdan su sentido crítico, su idiosincrasia, ni muchísimo menos, es más necesaria que nunca porque no todo el monte es orégano y nos viene muy bien que podamos fijarnos y no caer en un gran hermano, donde parezca que todo es igual. No, no. Unidos para mejorar sí, pero que nos digan cómo lo harían.
Los medios de comunicación no son ajenos a la situación pandémica que todos vivimos de alguna forma y en cualquier grado. Leo por ahí que hay una operación PRISA para tomar no sé que control. Estas cuestiones las pongo siempre en cuarentena porque siempre se habla de ello, de este grupo y de otros. En este caso, en distintos medios he leído algo que era sabido y es la cantidad de grupos y personas en su junta de accionistas, un montón y variopinto. Entre ellos buscan apoyos para derrocar o reponer a jefazos que sean de la cuerda. A los que hemos estado en este grupo o en otros se nos escapan estas cuestiones. Luego no se nota en el día a día de tu ámbito. A mí al menos me ha sucedido así. Lo que sí me sigue llamando la atención es que, desde las Islas Caimán, por citar un lugar, se puedan dirigir unas acciones que marquen un nuevo rumbo. Los que ponen el dinero buscan rentabilidad, podría decirse aquello de “pronto y en la mano” que decían algunos toreros. Como ha sido mi casa, le deseo lo mejor, al igual que a algunos de sus trabajadores que no lo están pasando bien en lo personal y deseo que cuanto antes se recuperen. Esta maldita pandemia aderezada de califatos causa estragos. Una putada.
Hoy me quedaré aquí, aunque me apetece y mucho abordar con claridad algunas cuestiones que pongan blanco sobre negro, no vaya a ser como les decía antes que parezca que todo es de color de rosa. Es muy fácil enredar un día sí y otro también y que parezca lo contrario. “A cada cerdo le llega su San Martín” que dice el refrán.
Quienes sí merecen un recuadro de honor son personas que han recibido reconocimientos merecidos, en este caso por un grupo de buenos aficionados “Los Sabios del Toreo” que en sus encuentros de tertulia han reconocido a mi amigo el anestesista, Jesús Cuesta y al médico David Belmonte que, aunque lo he tratado menos, también me consta que merece esa muestra de gratitud. Estos meses de pandemia y el trabajo que han realizado ha merecido que se les tenga en cuenta. Es de justicia, a todas luces.
Otro nombre propio, un trabajador de Valoriza de Albacete, del servicio de recogida de basuras de nuestra capital: Jesús Lorenzo Núñez. Estuvo atento, hábil, y con destreza evitó que un ciudadano bielorruso fuese triturado por el camión. Agradecimiento para Jesús y su empresa que bien gestionada, por cierto, sabe poner en valor estas actitudes de su principal materia prima, los trabajadores.
En los detalles simples se conoce la calidad, educación y valores de la gente. Alguien lo escribió y acertó.
¡Buen verano!
Ángel Calamardo
Twitter: @AFCalamardo



