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CORONAVIRUS | ¿Podría ver la luz una posible vacuna contra el COVID-19 con sello albaceteño?

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/Redacción/Foto: IAVI/

¿Podría ver la luz una posible vacuna contra el COVID-19 con sello albaceteño? La respuesta es: Sí. Ana Céspedes nació en Barrax y tras doctorarse en Farmacia ha continuado desarrollando una curriculum de vértigo hasta formar parte de la Iniciativa Internacional de Vacunas contra el Sida (IAVI).

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En concreto, desarrolla su labor en esta organización desde Nueva York donde actualmente reside. IAVI es una organización que se encarga de desarrollar y suministrar medicamentos asequibles para países con pocos recursos y que recibe fondos de la Fundación Bill y Melinda Gates, de la Comisión Europea y de los gobiernos de Estados Unidos, Holanda y Reino Unido, entre otros. Así, esta organización ha logrado llegar a un acuerdo con el titán farmacéutico MSD con el objetivo de desarrollar una vacuna para el coronavirus.

En una entrevista concedida a ‘La Razón’, Céspedes se muestra optimista al respecto, asegurando que “en caso de demostrarse eficaz y segura, una dosis podría ser suficiente”. La albaceteña explica que su papel en este proyecto consiste en “lograr que la estrategia de IAVI se ejecute”. Además, señala que su “presupuesto está en torno a 100 millones de dólares” y proviene “de fuentes público-privadas a nivel mundial”. De este modo puntualiza que estos fondos proceden en su mayoría de la Fundación Bill y Melinda Gates y que “otro financiador muy importante es el área del desarrollo de ayuda internacional del gobierno americano, la Comisión Europea, el gobierno de Holanda, el área de ayuda internacional de Reino Unido”.

Debido a la enorme incidencia provocada por el virus desde principios de año han dado prioridad al área dedicada a COVID-19 con el fin de desarrollar una vacuna para frenar la pandemia. Así, para el desarrollo de esta vacuna están utilizando “una plataforma tecnológica que se llama VSV, del virus de la estomatitis vesicular, que usa un vector viral y es bastante conocida porque es la que se ha utilizado con éxito para el desarrollo de una vacuna para ébola”, indica. Igualmente, esta albaceteña expone que sus “científicos han conseguido reemplazar una parte del material genético del virus original, una parte no patogénica, con un gen que codifica la proteína de espiga del SARS-CoV-2. Al reemplazar esta parte genética, el virus desencadena una respuesta inmune en humanos”.

Así, subraya que “la ventaja es que hemos conseguido que el virus mantenga la capacidad de realización”, lo que significa que “produce una respuesta inmune mucho más robusta y que se espera que sea mucho más duradera con una sola dosis”. Otro de los aspectos favorables “de que se ha utilizado previamente de modo que hay procesos de producción listos que permitirían, en un futuro, que la vacuna se pueda producir a escala suficiente”. Asimismo, también señala como ventaja el hecho de que “la estamos investigando en dos vías de administración y una de ellas es oral”.

Sin embargo es imposible conocer cuándo estará disponible esta vacuna porque “va a haber vacunas como la de ARN mensajero, que es la más moderna, que probablemente estén. Disponibles antes, pero quizás no tengan todos los requisitos necesarios en cuanto a duración de  eficacia, número de dosis o capacidad para producirse a gran escala”, subraya Céspedes. Por este motivo indica que “necesitamos un abanico de posibilidades: algunas vacunas que lleguen antes con eficacia limitada, pero que sean suficientes, otras vacunas que lleguen más tarde, pero que puedan producir una solución más permanente…”. El objetivo “es tener inmunidad de manera prolongada para toda la población y para eso vamos a necesitar vacunas diferentes”, confiesa.

Una carrera contrarreloj para encontrar la inmunidad contra la pandemia ante la que han aparecido un importante abanico de vacunas candidatas a nivel internacional. Así, ante este panorama, Céspedes considera que “esta patología está transformando cómo se hace la investigación a nivel mundial. Se está trabajando para desarrollar protocolos para los ensayos clínicos conjuntos, se están haciendo colaboraciones para compartir datos y, además, de manera público-privada”.

Así, en relación a las investigaciones que se están desarrollando en España, la albaceteña asegura que “hay grupos de investigación biomédica excelentes con una capacidad tremenda para contribuir de manera sustancial al esfuerzo internacional de desarrollo de vacunas, y por supuesto, de COVID-19. Se muestra confiada “en que estos proyectos de investigación tengan en España el apoyo que necesitan con partidas específicas para este coronavirus como están haciendo otros gobiernos”, concluye.

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