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Condenada a 13 años de cárcel por urdir un terrible plan para asesinar a su pareja en Almansa por los 300.000 euros del seguro de vida

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La Audiencia Provincial de Albacete ha condenado a una mujer a la pena de 13 años de prisión como autora de un delito de asesinato en grado de tentativa al encargar a otras dos personas la muerte de su marido para poder cobrar el seguro de vida de éste la hija de la condenada, que era la beneficiaria de los 300.000 euros que esa póliza establecía como indemnización en caso de muerte. Afortunadamente el hombre consiguió escapar malherido y no falleció. Contra la sentencia cabe interponer recurso ordinario de apelación ante éste Tribunal y del que conocerá la Iltma Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha.

Así, en la sentencia a la que ha tenido acceso El Digital de Albacete, también se condena a los dos hombres a los que se les encargó el crimen a 9 y 11 años de prisión respectivamente por sendos delitos de asesinato en grado de tentativa. Además, tanto la mujer como los dos hombres deberán indemnizar de manera solidaria a la víctima en la cantidad de 461.123,56 euros y al SESCAM en 20.929 euros. 

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Además, la sentencia absuelve a la víctima del delito de homicidio en grado de tentativa del que estaba acusado y por el que le pedían 8 años de cárcel, al atropellar en su huida al agresor. 

HECHOS PROBADOS

La sentencia señala como hechos probados que durante los meses de abril a julio de 2017 la procesada urdió un plan para acabar con la vida de su pareja sentimental movida por motivos sentimentales, al mantener una relación sentimental con otra persona, y por motivos económicos, al conocer la existencia de un seguro de vida por un valor de 300.000 euros que su pareja había contratado o iba a contratar, siendo beneficiaria la hija menor de aquélla y que en aquel momento la víctima consideraba como su hija. Para conseguir su propósito, la procesada actuó en connivencia con la pareja sentimental de la hija y que convivía con ésta y su familia.

Así, la mujer encargó al novio de su hija que buscara a una tercera persona para acabar con la vida de su marido. A tal fin, aproximadamente un mes antes de ocurrir los hechos, el novio de la hija viajó desde la ciudad gallega donde residía hasta la localidad de Montealegre del Castillo, donde residía su madre, a fin de buscar a una persona que ejecutara materialmente el hecho.  El resultado de dichas gestiones dio lugar al reclutamiento de una tercera persona para la ejecución del plan previamente urdido entre ellos.

Explica la sentencia que el día 24 de julio de 2017 la víctima viajó desde Orense a la localidad de Almansa, haciéndolo con él la menor, ante la insistencia de su madre y con la excusa de que aquélla quería ver a sus amigas. La mujer sabía que cuando llegaran a Almansa su marido y su hija iban a estar solos en la vivienda que aquél tenía alquilada en dicha localidad, en el Paraje de las Norias. Al llegar a la localidad de Almansa, y sin pasar previamente por la vivienda, la víctima se dirigió a un parque para dejar a la hija, ya que ésta le dijo que había quedado allí con unas amigas. En dicho lugar la hija se encontró con uno de los dos acusados, con el cual pasó la tarde.  Sobre las 23:00 horas la víctima recogió con su vehículo a la hija y juntos se dirigieron a la mencionada vivienda. Al llegar al lugar entraron en la parcela y aquél cerró la puerta metálica que da acceso a la misma, tras lo cual ambos entraron a la construcción que ellos denominaban “el bar”. 

LLEGA A LA CASA PARA MATARLO

Sobre la 1:00 horas del día 25 de julio de 2017, estando la víctima y la menor disponiéndose a cenar, y de acuerdo con plan previamente trazado con los otros procesados, llegó al lugar el individuo contactado por el novio de la hija, al que la víctima no conocía, pero al que dejó entrar en la vivienda porque la menor le dijo que era amigo suyo.  Este individuo le dijo a la víctima que estaba buscando a unos amigos y que se había perdido y, tras decirle que se había quedado sin batería, le pidió que los llamara con su teléfono. Fue en ese momento cuando aprovechando que la víctima se encontraba mirando el teléfono móvil y de espaldas a él, con ánimo de atentar contra su vida y de manera totalmente sorpresiva y sin que éste pudiera percatarse del acometimiento, asegurándose así de que no tuviera posibilidad alguna de defensa, le acometió con un cuchillo de cocina desde detrás, clavándoselo en la parte derecha del cuello, agresión que le causó las lesiones en la vena yugular y en la arteria carótida, que le produjeron un abundante sangrado y que le hubieran causado la muerte si no hubiera recibido asistencia médica.

Tras el primer acometimiento el agresor salió de “el bar”, acompañado de la menor, con la intención de dejar encerrado a la víctima si bien, al escuchar que éste estaba intentando llamar a la Guardia Civil por teléfono, abrió nuevamente la puerta y mientras el herido trataba de impedir que entrara, el agresor le lanzó diversas puñaladas en otras partes del cuerpo.

En un descuido de su agresor, el hombre malherido consiguió salir de “el bar” y se dirigió a su vehículo que se encontraba estacionado junto a dicha edificación, se montó en el mismo y arrancando bruscamente se dirigió hacia la puerta de salida de la parcela. Ante dicho intento de huida el agresor trató de evitar que se marchara, golpeando el vehículo y tratando de abrirlo a la vez que le decía: “abre cabrón que voy a matarte”.

Al aproximarse a la salida, la víctima encontró la misma bloqueada al estar la puerta cerrada y aparcado frente a ella el vehículo en el que su agresor había llegado al lugar, de tal manera que no había espacio alguno que permitiera a un vehículo salir del lugar.

Ante dicha situación, el hombre atacado y malherido, viéndose acorralado, actuando con la única intención de librarse de su agresor y de salvar su vida y no teniendo otra forma de defenderse de él, dirigió el vehículo hacia el agresor que le había seguido hasta allí, golpeándolo en las piernas con la parte frontal del vehículo, consecuencia de lo cual éste cayó al suelo.

Tras el golpe, y con la misma intención de huir de su agresor y salvar su vida, la víctima salió del vehículo y se dirigió a pie hacia el interior de la parcela, atravesando la misma hasta llegar a la valla que separa su parcela de la del vecino, a la que consiguió acceder saltando con la ayuda de un colchón que se encontraba apoyado en la verja.  Una vez en la parcela colindante fue auxiliado por los vecinos, que procedieron a llamar a la policía y a los servicios de urgencias.

GRAVES CONSECUENCIAS

Como consecuencia de la agresión, el hombre sufrió lesiones consistentes en politraumatismo por arma blanca, traumatismo cérvico-torácico penetrante, lesión venosa yugular interna derecha con sangrado, lesión vascular arteria carótida común derecha, herida incisa horizontal en dorso nasal, herida incisa compleja y transfixiante en narina izquierda con varios trayectos en punta nasal, herida en scalp parietal línea media, neumotórax bilateral, ictus isquémico tras ingreso.

Estas lesiones precisaron para su curación ingreso hospitalario, en UCI y hospitalización en planta. Las lesiones tardaron en curar ciento ochenta y cinco días, siendo catorce de ellos muy graves y ciento setenta y uno graves, dejando secuelas importantes.

LA RELACIÓN ENTRE LA VÍCTIMA Y SU PAREJA

La sentencia, a la que ha tenido acceso El Digital de Albacete, recoge que la víctima y su pareja, que urdió el plan para asesinarlo, eran pareja sentimental y mantenían una relación análoga a la matrimonial con convivencia desde el año 2003, relación interrumpida únicamente durante un periodo que exactamente no ha resultado acreditado pero comprendido entre los años 2014 y 2015. Desde marzo o abril de 2019 ambos convivían en Orense junto a las hijas de ella, conviviendo también con ellos el novio de la hija beneficiaria del seguro de vida.

UN PLAN

La Audiencia Provincial de Albacete considera probado que los tres procesados, la pareja de la víctima, el novio de la hija de ésta y la persona que acuchilló a la víctima, participaron en la elaboración del plan cuyo objetivo era matar a este hombre. Aunque la idea criminal surgió de la pareja del hombre, única que tenía el móvil y la capacidad económica para llevarlo a cabo, la misma hizo partícipe de su plan al novio de su hija, que de acuerdo con lo planeado por su suegra, reclutó al otro hombre para la ejecución del mismo.

En consecuencia, dictamina la sentencia, existió un concierto previo de voluntades para llevar a cabo el hecho delictivo en el que hubo un reparto de papeles.

La pareja de la víctima fue la que ideó el plan y aunque no ejecutó materialmente el hecho, utilizó como instrumentos para ello a su hija, al novio de ésta y al hombre reclutado. Además contribuyó eficazmente a su ejecución con actos necesarios ya que facilitó la información relativa a la fecha en la queso pareja iba a viajar a Almansa y al hecho de que el mismo se iba a encontrar solo en la vivienda en la que pretendían ejecutar el plan. Así mismo, convenció a su pareja para que se llevara a Almansa a su hija, que es la que iba a facilitar la entrada del agresor en la finca.

Según la sentencia el novio de la hija no solo intervino en la organización del plan cuando le fue planteado por su suegra estando aún en Orense, sino que tuvo una contribución necesaria para llevarlo a cabo ya que se fue el que se trasladó a Montealegre y buscó a la persona que iba a ejecutar materialmente el hecho.

El hombre reclutado fue el ejecutor material de los hechos. De la forma en que los mismos se produjeron se deduce que era conocedor del plan ya que preparó la coartada para él y la hijastra de la víctima reservando una habitación de hotel para esa noche, acudió a la finca a la hora indicada, dejó el vehículo estacionado frente a la puerta metálica bloqueando la salida, entró en la finca con la ayuda de la hijastra y ejecutó materialmente el hecho planeado.

Por todo esto la sala sentencia que todos ellos han de responder en concepto de autores de los hechos aquí enjuiciados.

Así, la Sentencia condena a 13 años de cárcel a la pareja de la víctima, 11 años de cárcel al “sicario” reclutado para la muerte de la víctima y 9 años de cárcel para la pareja de la hijastra de la víctima, todos ellos por un delito de Asesinato en grado de tentativa.

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