‘Resistiré, me amaré, te amaré’, por Elvira Muliterno

Cuando este terrible virus haya sido vencido o, al menos empequeñecido, y juntos abandonemos por fin la cuarentena, el mundo que encontraremos no será el mismo del que un día tuvimos que alejarnos cerrándole las puertas de nuestros hogares. Y como consecuencia de ello, cerrándonos a la posibilidad de abrazar, compartir, pasear, trabajar… de vivir, al fin, nuestro día a día. 

El mundo no será el mismo, ni tampoco nosotros lo seremos. Las personas que encontraremos no serán iguales a como las dejamos. Por todo ello, la forma de relacionarnos ya no será igual. 

Nuestras viejas costumbres se verán alteradas por las nuevas sensaciones que hoy estamos atesorando. Por los nuevos deseos que hemos alumbrado en nuestro encierro. El mundo que encontraremos habrá cambiado, y nosotros durante este tiempo extra que nos regala la cuarentena hemos de prepararnos para él. 

Para mi sólo existe una manera duradera de adaptarse a algo: la que procede desde lo más profundo de cada persona. 

Resistiré, me amaré, te amaré

Estos días que muchas personas la viven como una interminable espera, también puede ser vividos como unos días de preparación y de conexión con nosotros mismos. Quiénes vemos oportunidades, aprovecharemos este tiempo que se nos brinda para conectar con la bondad y el gran potencial sin explorar que habita en nosotros. 

Y de esta forma, contribuir silenciosamente a crear un mundo mejor. 

Esta terrible situación está obligando a personas a luchar pacíficamente en primera línea de batalla para combatir un enemigo común invisible. Muchos son los que están dándonos el 200% de sí mismos: sanitarios, limpiadores, personal de tantos y tantos negocios que no pueden permitirse parar… 

Mas llegará su turno, cuando por fin este terrible monstruo haya sido abatido, todas estas personas que han dado lo mejor de sí mismos necesitaran descansar y, sobretodo, recomponerse. Tendrán que curar las heridas que lo vivido les ha dejado en el alma.  Para ello han de poder contar con nosotros. Se lo debemos. 

Cuando llegue el momento, los que hoy estamos en cuarentena pasaremos a la primera línea. Nuestro deber será cuidarlos y ser responsables de que esta experiencia y solidaridad no se olvide. 

Que esta solidaridad siga presente para que el esfuerzo de todos tenga sentido. 

Resistiré, me amaré, te amaré

Que no se olvide todo el trabajo de los que han estado expuestos, de los que se han quedado en casa, de los que han perdido sus vidas o las de sus familiares. Éstos últimos, privados también de asistir al último capítulo de sus seres queridos y de la posibilidad de acompañarlos en su último viaje al lugar de su reposo eterno. De aquellos que han perdido su empleo y sus empresas.

Ya sabemos que toda crisis encierra una oportunidad, en ocasiones demasiado escondida para ser percibida a simple vista. Nuestra oportunidad  es la de ser responsables de crear un mundo mejor, de reconstruir nuestro país desde el optimismo y la solidaridad. Para ello hemos de utilizar este tiempo para trabajar en convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Baila contigo para poder bailar luego con tus seres queridos. Abrázate, bésate y acéptate, para luego abrazar, aceptar y besar a los demás. Mira dentro de ti y reconoce todo lo bueno que hay: tu solidaridad, tu tenacidad, tu capacidad de resistir… para luego poder reconocer estos dones en los demás. Observa tu gran potencial, tus valores, tu fuerza… para luego poder ver todo esto en ellos. 

Ámate profundamente, para después poder amar con la misma profundidad a los demás. 

Porque muchos de nosotros sobreviviremos y lo haremos transformados. 

Resistiré, me amaré, te amaré

Amigo, amiga,  puede que ahora te dé miedo lo que está por venir, mas puedo asegurarte que el amor vence al miedo. Dónde hay amor no cabe el miedo. Así como dónde llega la luz, desaparece la oscuridad. Amor y miedo, igual que  luz y oscuridad, no pueden coexistir en el mismo instante. 

Vamos a prepararnos para este gran cambio. Las personas que están dándolo todo por nosotros no pueden hacerlo ahora. Si están ahí, regalándonos su esfuerzo para que podamos disponer de un tiempo para amarnos y ser mejores y es nuestra responsabilidad aprovecharlo. 

Confío en la bondad y en la solidaridad del ser humano. Sé que juntos vamos a vencer a este monstruo. Sé que juntos vamos a convertir esta tremenda crisis en la oportunidad de crear una realidad más amable. Está en nuestras manos y es el momento de prepararnos. 

Y la mejor preparación comienza por amarnos, por reconocernos valiosos y solidarios y abrazar la bondad acurrucada en cada uno de nuestros corazones.

Mapfre

El Digital de Albacete

Diario digital líder en Albacete con toda la información de la capital y provincia
Botón volver arriba