Sucede en este oficio que lo último es lo primero y aunque tenia previsto referirme a las comparecencias diarias en el Palacio de la Moncloa de los coordinadores de los distintos departamentos que trabajan a diario en la crisis de la pandemia, con la que se ha formado con las manifestaciones del general de la guardia civil y jefe del Estado Mayor, José Manuel Santiago, no queda más remedio que referirme a ello porque han levantado gran polvareda. Ha dicho que trabajan “para minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno”. Aunque ya han aclarado que la monitorización que realizan es para detectar bulos y desinformación se hace con el objetivo de evitar niveles de estrés y alarma en la sociedad, falta alguna aclaración más.
La frase del general ha sido desafortunada, eso está clarísimo, pero inmediatamente han aparecido manifestaciones como si el general fuese un “rojo bolivariano”. Debe aclararse todo, hay que escucharlo, pero mucho me temo que ha sido una ligereza lingüística. No es necesario que diga que por la guardia civil siento algo más que devoción, aunque esto no quiere decir que no sea necesario aclararlo.
Diré más, la política de comunicación de La Moncloa no es la mejor posible porque no pueden aparecer diariamente los mandos de los cuerpos y seguridad del Estado para contar cuestiones tan nimias como que se ha detenido a tal o cual persona por tal o cual robo. Esos asuntos que pueden quedar colgados en una web, no creo que les corresponda a ellos a entrar en ese detalle, pienso que pueden facilitar información útil, resolver dudas, para otros menesteres, en definitiva.
También es verdad que si no compareciesen diríamos que no informan. Muchas veces no se sabe cómo acertar en estas situaciones sobrevenidas porque nunca habíamos vivido nada igual y no existe un tutorial para indicar como actuar en cada caso.
Mi crédito con la guardia civil sigue intacto y acabo de escuchar al ministro Marlasca decir que dejen tranquilo al general que lo está pasando mal y también a la Guardia Civil. Tampoco deben extrañarse porque los partidos políticos pidan explicaciones, se dan y asunto concluido. No entraré en disquisiciones jurídicas, pero habría que ver si la falsedad es delito, ahora bien, si el bulo incluye injuria, calumnia, coacciones, la cuestión tiene otro color y si puede derivar en delito.
No conozco a este general, poco puedo hablar de él, pero si conozco a mandos de la Benemérita, algún general incluido y guardias civiles y son gente honorable, de una reputación admirable.
No me dirán que la que se ha montado con el paseo de Rajoy en su urbanización no es de aurora boreal, por la exageración noticiable que se le ha dado. Es tan fácil, como que se hubiese solucionado pidiendo disculpas y seguramente con la sanción correspondiente, como le hubiese ocurrido a cualquiera. Sobraron las referencias chistosas de la portavoz del PP cuando le preguntaban por el asunto.
Que diga el ministro del Interior que se va a abrir una investigación en una estupidez. Ni procede, ni la va abrir y para qué, si ya se sabe lo que ha sucedido. Hemos visto las imágenes decenas de veces, pues bien, si hay a quien le sirve pues que sigan con el asunto y así nos olvidamos de los muertos, de los vivos y de toda la pandemia junta. Otros cuentan ahora que la ministra de Trabajo ha salido a comprar alimentos sin guantes, ni mascarilla. Lo mismo digo.
No podemos andar entretenidos en estas bagatelas.
Recuerdo en otros tiempos cuando el inefable Nacho Villa mandaba las cámaras de la tele regional a las calles para preguntarle a los ciudadanos qué les parecía que se hubiese levantado una baldosa y si el culpable era Page. Un día cortaron una avenida para montar un escenario para un concierto de los 40 principales frente a la Puerta Bisagra y acudió la cámara con redactor incluido buscando opiniones contrarias al corte de la calle, una persona que no revelaré su nombre conociendo la argucia se acercó para que le preguntasen y al decir que le parecía muy bien, como a los miles y miles de personas que gratuitamente acudían el evento y esas declaraciones en positivo comprobamos que nunca salieron. Eso tiene un nombre aquí y en Sebastopol.
Por eso digo, que verán a diario como tertulianos que van de un medio a otro, incluso los sientan según piensen, no hay mayor estigmatización, los de la izquierda partidarios de Sánchez y los de la derecha de Casado. A partir de ahí empiezan a contar lo que les viene en gana, eso sí, libertad de expresión plena, pero se parten la camisa por decir las opiniones más gruesas. No quiero decir que la pureza está aquí, en estas teclas, ni mucho menos, cada cual dice o escribe lo que quiere y si lo firma asunto concluido, nada que objetar. Es verdad que esto pinta mal y desde algunos medios de comunicación estén más pendientes de la cuenta de resultados que de lo que cuentan. De todo hay, pero como reza en el viejo aforismo, perro no come carne de perro.
A lo mejor en tiempos normales, en épocas de bonanza, nos podemos entretener en estas cuestiones, para pasar el rato no vienen mal, pero ahora con la está cayendo, dirimir si a Rajoy se le abre juicio oral es de una torpeza supina.
Aún hay opiniones y acusaciones más graves, porque dependiendo de quién hable, los muertos de Madrid o los retrasos de los aviones se le atribuyen a Ayuso y si son las mascarillas o los muertos en Castilla-La Mancha las culpas a Page.
No creo que sea necesario lavar la imagen de nadie, aquí y ahora, ellos y sus partidos lo hacen ya, dando todo tipo de explicaciones, pero si diré que por mucha manía que pudiera tenerles -no es el caso- no me sale echarles las culpas y sí reconocerles que están haciendo todo lo que pueden y un poco más. Cuando esto se ataje se podrá pormenorizar más, se podrá investigar y cuando lleguen las elecciones los ciudadanos decidirán. No hay otra.
No quiero decir que no cabe la crítica, que los partidos tengan que estar callados. Ni mucho menos. La vida sigue, los políticos están ahí, vivimos en un estado democrático pese a la pandemia y algo tendrán que decir, pero no se equivoquen porque la gente es sabia y sabrá discernir.
Ahora toca lograr ese Pacto de Reconstrucción Nacional y al mismo tiempo seguir llorando a nuestros muertos, a nuestros compatriotas, sin tener en cuenta lo que dicen que dijo Stalin, un muerto es una tragedia y miles son estadística. Aunque sean muchos los recordaremos a todos, sin distinción.
Estamos en España ante un nivel de bronca notable, aquí si que tenemos el récord.
El pacto es necesario, Sánchez y Casado tienen la palabra. Lo van a intentar, ambos tienen sus estrategias, es lógico por otra parte, ambos saben que la nueva situación económica se puede llevar por delante a cualquier gobierno. Sánchez no puede ni quiere estar solo, ahora la compañía de independentistas o de Bildu, de cara a Europa o inversores es farfolla política. Casado a lo mejor, digo yo, lleva en su estrategia la necesidad de elecciones cuando llegue el momento, pero sí querrán ambos salir de esta situación con una España recuperando los marcadores macroeconómicos del pasado. Pacto no es insultar a Casado ni a Sánchez. He echado en falta que el presidente del Gobierno llamase al líder de la oposición todos los días, hubiese sido bueno, está a tiempo de rectificar. Los economistas aseguran que un país no puede aguantar un déficit publico de un 10 %, incluso Zapatero así lo indicó en su libro.
PSOE y PP son fundamentales en la negociación. Los que se denominan centristas, liberales, moderadores que a la hora de la verdad no son nada de eso, aquí mismo en Albacete, hablan de impulsar, dinamizar, sensibilizar, eso es como no es decir nada. Hace falta dinero, poner las perras a disposición de la gente, para los que han dejado de ingresar, para que puedan recuperar sus empresas con empleo incluido. Me cuentan que en sectores del comercio o la hostelería quieren escuchar otro lenguaje y que ya no aguantan simplezas.
Las comunidades autónomas deben estar en ese gran pacto, tienen mucho que decir y que aportar.
Hace unas horas he escuchado a una familia con nombres y apellidos relatando sin trasladar lástima, que han visto reducidos sus ingresos a la mitad. Hablaban, incluso con aliento diciendo que había que reinventarse. Sus dos hijos que aparecían en la imagen se les veía felices, los padres sin perder la sonrisa ni el ánimo, encarando la situación con optimismo. Un claro ejemplo de una familia tipo de las que lo van a pasar mal, pero desde ya. No se les puede ir con minucias, anunciándoles que se va a impulsar. ¿Qué se va a impulsar?
Se depende de Europa, se quiere que no sean timoratos, Page ha dicho en las últimas horas que Europa es una mutua, lo que no puede ser es un mercado y que no es un problema de latinos o mediterráneos. Si mañana Alemania o Dinamarca necesitasen ayuda, España estaría al lado de ellos.
Aquí está la clave, mutualizar la deuda y nada de rescates ni hombres de negro, dinero suficiente para recuperarlo todo en un tiempo prudencial.
Mientras tanto, en instituciones como la Diputación Provincial de Albacete, se han convertido en un oasis en el desierto y caminan perfectamente conjuntados, todos a una, el otro día hasta aprobando por unanimidad alguna propuesta del principal partido de la oposición, el PP y así en todo. Esperarán a lo que se vaya disponiendo desde el gobierno de España y la Comunidad Autónoma para poner en marcha planes de empleo y lo que sea menester. Es verdad que siempre reinó el consenso y el acuerdo en la corporación provincial, pero ahora que es cuando vienen mal dadas se reafirman en el buen tono y hasta la cordialidad, diría yo. Permítanme la coletilla y la licencia, hasta la exigua presencia del partido naranja (Cs) tiene otra apostura.
Vicente Rouco, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha tuvo que responder con contundencia por unas acusaciones sobre el asunto de fallecidos por la Covid-19, sin el mínimo rigor, de un tal Fernando Presencia que estuvo destinado como magistrado en Talavera de la Reina y fue apartado de la carrera judicial por acuerdo del Consejo General del Poder Judicial tras ser condenado por prevaricación judicial por 2 sentencias del Tribunal Superior de Justicia y que fueron confirmadas posteriormente por el Supremo.
Les diré que pongo la mano en el fuego por un hombre bueno como es Vicente Rouco, una persona sencilla, amable, muy capaz, entregado a su tarea, muy integrado socialmente en Castilla-La Mancha y donde reside, en Albacete, preocupado y ocupado por todo lo concerniente a la justicia en Castilla-La Mancha. ¿Qué quieren que les diga? Ante las insidias de un condenado y apartado de la carrera solo puede hacerse lo que ha hecho Rouco, con inmediatez y una claridad meridiana poner los puntos sobre las íes. Lo que si ha hecho Vicente Rouco ha sido llorar, como mucha gente, ante la avalancha de noticias de fallecimientos por el puñetero virus que nos lleva de cabeza.
De toros ni les hablo. Una pena. En Valencia piden que el empresario Casas vaya devolviendo lo recaudado en las taquillas a los abonados que sacaron sus entradas para Fallas. Me llega la noticia que muchas de las corridas de toros que no se han lidiado ni se van a lidiar, ya han ido al matadero. Criar un toro de lidia cuesta 5.000 €, por la carne pagan 500. Una ruina.
Ahora se habla de televisar corridas de toros a puerta cerrada para salvar la temporada y al sector. Si no me lo explican mejor, no lo veo claro.
A quien si vengo leyendo estos días es a José Luis Lozano, una de las personas más preclaras del mundo de los toros de los últimos 50 años. Ha dicho muchas cosas, pero también que “se trata como en la posguerra, de reconstruir España y a la vez…el toreo”. Un hombre sabio.
Mientras tanto el alcalde Casañ dice que “hay que reformular la feria para evitar aglomeraciones”. Primero vamos a reformular el bolsillo de los ciudadanos en este malhadado año.
Sigo confinado y sin niños a los que pasear. Se me han hecho muy grandes los míos, pero ya en serio, a los más pequeños deseo verlos felices en la calle, con todas las medidas. Entiendo la situación, cuando a las 20:00 horas salgo a la calle a aplaudir y veo a los de mis vecinos se me acongoja el alma de verlos aplaudir y con ganas de dejar las cuatro paredes.
Va quedando menos ¡ánimo!
Ángel Calamardo
Twitter: @AFCalamardo



