.
.
.
.
.
A MI QUERIDA JULIA
Qué temprano llegaste a mi vida, compañera.
Ya, unas niñas las dos, coincidíamos por los pasillos de ese instituto que nos lanzó a la vida y donde ya brillabas, Julia, como lo hiciste hasta el final.
Al cabo de unos años, el destino quiso ponerte de nuevo en mi camino y entraste de nuevo en mi vida, con apenas 25 años, para no salir jamás.
Hemos compartido, viajes, amigos, compañeros, risas, llantos, fiestas hasta las tantas, amores y desamores, esperanzas, decepciones, muertes, vidas, ilusiones, confidencias …¡Una vida da para tanto!
¡Cuánto te voy a echar de menos, amiga!
Solo ahora soy capaz de ver cómo revoloteabas en la vida de todos, poniendo paz y armonía, sin que ni siquiera nos diéramos cuenta.
Todo lo dabas de manera natural, Julia, eras así de desprendida, generosa, humilde y, sobre todo, honesta. No dabas un paso en tu vida que te hiciera sentir mal.
Cuánto te llevas de mi, Julia
Y, afortunadamente, ¡cuánto nos dejas de ti!
Allá donde estés, puedes estar tranquila, Julia, haré todo lo posible para conservar lo que me dejas para que me dure para siempre.
Y puede que un día nos volvamos a encontrar y me vuelvas a decir bajito:
Inma: ¿Dónde vamos a bailar ahora?
“Te amo, te amo…eternamente te amo”

