/Javier Romero/
El paso del tiempo ha dejado huella en su rostro, el trabajo en el campo en Madrigueras endureció sus facciones y sus manos, las mismas con las que se aferró a la vida a pesar de que los pronósticos no eran nada positivos para este albaceteño natural de Madrigueras.
Cuando Abilio Cabañero se empezó a encontrar mal en su domicilio comenzaron a saltar las alarmas, rápidamente se tomaron medidas y su hijo homónimo comenzó a vigilar la evolución de los síntomas, hasta que llegado el momento fue necesario su traslado a Urgencias desde Madrigueras hasta Albacete para su posterior ingreso en el Hospital del Perpetuo Socorro con necesidad de oxígeno ante la saturación pulmonar que presentaba. A sus 88 años cumplidos, 89 en las próximas semanas, Abilio enfrentaba una dura batalla contra el maldito virus, que logró vencer gracias a su fortaleza y “al personal que me atendió de maravilla”, afirma Abilio en declaraciones a El Digital de Albacete.
“Son unas profesionales como la copa de un pino”, destaca emocionado Abilio, que señala que “a pesar de las dificultades que tenían, daban lo mejor de ellas mismas para cuidarnos”. Abilio reconoce que se marchó del Perpetúo Socorro “dándoles mil veces las gracias por lo bien que se habían portado conmigo»
Poco a poco su evolución fue para mejor, hasta tal punto que a finales de esta semana recibía el alta. La médica le dijo a su hijo que había sido sorprendente la recuperación, y es que se ve que no conoce a este hombre de Madrigueras que enviudó hace muchos años y que ha echado coraje a la vida para seguir el día a día en su pueblo, compaginando su labor en el campo con la de estar al frente de una librería y papelería, en los últimos años junto a su familia.
Ahora Abilio sigue su recuperación en el domicilio y esta será otra de las batallas que contará a sus hijos Abilio y Enrique, su nuera Marí Ángeles que también ha estado al pie del cañón, y sus nietos Carlos Enrique y César.


