/Marta López/
Entre aplausos despedían del Hospital Perpetuo Socorro a Rosario Sevilla, una albaceteña que a sus 86 años ha mirado cara a cara al coronavirus y le ha ganado la batalla. Toda una luchadora que gracias al apoyo del personal sanitario que le ha atendido este viernes, 17 de abril, dice adiós al hospital tras casi un mes de ingreso.
“Después de llamar en varias ocasiones al 112 decidimos llevar a mi abuela a las Urgencias del Hospital General Universitario de Albacete, el pasado 22 de marzo”, explica a El Digital de Albacete su nieta, Rocío Sánchez. Señala que “antes del ingreso ya llevaba casi una semana con síntomas en casa”. Así, reconoce que uno de los peores momentos fue “dejarla sola en Urgencias”, y la incertidumbre que toda la situación genera.
Al poco tiempo de ingresar “nos dijeron que era positivo en COVID-19”, y tan solo unos días después “el médico nos llamó para decirnos que estaba muy mala y estaba apunto de fallecer”, señala. Ante la situación crítica dieron permiso para que un familiar acompañara a Rosario “y mi tío está desde entonces con ella aislado en su habitación”, apunta.
Sin duda unos difíciles momentos, llenos de incertidumbre y desesperación “porque no podíamos hacer nada y creíamos que se iba”. Sin embargo “remontó y no ha parado de luchar”, confiesa su nieta, añadiendo que “el médico nos ha dicho que es un auténtico milagro”.
En concreto, esta albaceteña se encuentra en dos de los grupos de mayor riesgo, por su edad y por presentar otras patologías previas, y es que, recordamos que el virus está afectado con especial dureza a personas mayores. De este modo, su nieta recuerda que “presentaba fiebre muy alta y falta de oxigeno”.
Destaca Rocío Sánchez “la atención y la gran calidad humana del personal sanitario que se ha desvivido por mi abuela”, añadiendo que “todos se han portado muy bien”. Y es que, incluso el médico que la trataba “subió a la habitación y nos dejó hablar por teléfono con ella cuando peor estaba”, explica que son gestos y detalles que se agradecen.
A partir de ahora, Rosario Sevilla afronta una nueva etapa de la enfermedad. Así, su familia ha desinfectado por completo su vivienda, donde deberá pasar aislada por prescripción médica al menos 15 días más. Una historia que arroja algo de luz a la situación sanitaria que atravesamos, y que da esperanza a todos los pacientes y familiares que hacen frente al virus.



