‘Trabajos en altura: Lo importante es bajar con vida’

/Publireportaje/Llanos Esmeralda García/

Un total de 12 trabajadores castellano-manchegos fallecieron en los últimos diez años en accidente laboral al caer o hundirse la cubierta del edificio por la que transitaban. En la mayoría de dichos accidentes las personas afectadas han sido varones, con una media de edad de 43 años; tan solo 4 de los trabajadores era menor de 30 años. Es más, en la última década, al menos otros 38 trabajadores sufrieron un accidente de similares características, padeciendo lesiones de gravedad.

Y es que todos los años existen casos de personas que fallecen o sufren lesiones graves como consecuencia de una caída desde una cubierta mientras realizaban diferentes tipos de trabajo, ya sea de mantenimiento o de reparación. Las estadísticas señalan que el 20% de los accidentes afectó a trabajadores de nacionalidad extranjera, porcentaje que alcanza el 33% en el caso de accidentes mortales. Unos accidentes que la mayoría de las veces se producen durante intervenciones en cubiertas no transitables o frágiles que pueden romperse tras pisarse.

Pero, las caídas en altura no son específicas exclusivamente del sector de la Construcción, ya que la mitad de estos accidentes han tenido lugar en obras. Así, el 58% de los accidentes mortales sucedió en centros de trabajo en los sectores de Agricultura, Industria e, incluso, Servicios. No en vano, una parte relevante de los accidentes los han sufrido trabajadores con ocupaciones tan dispares como: operario de limpieza, agricultor o peón avícola, durante la realización de tareas de limpieza de chimeneas, reparación de goteras, retirada de nidos o colocación de rótulos luminosos.

Estos accidentes, en muchos casos, se podrían haber evitado si se hubiesen tomado las medidas preventivas adecuadas. Es por ello que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en el marco de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, difunde la campaña de prevención de riesgos laborales: ‘Trabajos en cubiertas: Lo importante es bajar con vida’. Una campaña que tiene como objetivo sensibilizar a empresas y trabajadores autónomos que llevan a cabo estos trabajos en altura y facilitar los criterios técnicos que se deben seguir para que lo hagan con seguridad y con ello reducir accidentes. 

Dichos trabajos en altura se encargan muchas veces por promotores/titulares de edificios con poco conocimiento en la materia y ejecutados por contratistas con recursos limitados y con escasa sensibilización sobre los riesgos a los que se exponen o sin suficiente experiencia en dichas tareas, circunstancias que facilitan el riesgo de una caída. Y es que los trabajos en cubiertas ligeras o no transitables se deben de realizar por personal especializado que cuente con todos los medios de seguridad necesarios y las medidas preventivas adecuadas. Para que los trabajos en cubiertas se hagan de forma segura es imprescindible en un primer momento que promotores y titulares recopilen la mayor información previa posible sobre la cubierta, con el fin de trasladarla al contratista para que éste pueda completarla y así planificar adecuadamente los trabajos. 

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Etapas de un proceso seguro 

Las etapas de un proceso seguro parten de una primera fase de recopilación de información previa sobre la cubierta, lo que permitirá identificar riesgos y planificar los trabajos con las soluciones y medidas preventivas más adecuadas. El promotor/titular del edificio será el que recopile la información sobre las características de la cubierta y se la trasladará al contratista, quien a su vez la puede completar mediante una visita a la misma. Así, la información que se recopilará sobre la cubierta versará sobre: accesos a la cubierta, saber dónde se encuentran, su estado y la zona de la cubierta en la que se desembarcaría. También recopilará información sobre la resistencia de la cubierta: la carga máxima, su estado o las operaciones previas que se hayan realizado sobre la misma. Si la cubierta presenta zonas especialmente frágiles o deterioradas o si existen lucernarios, claraboyas u otros traslúcidos. Se recopilará información sobre las dimensiones de la cubierta (longitud del ala, distancia entre la zona de desembarco y el punto de trabajo, etc.) y pendiente. Además se recopilará información sobre las protecciones existentes para evitar caídas por el borde o a través de la cubierta como consecuencia de su rotura o por presencia de huecos. Así como la existencia de instalaciones, tales como líneas eléctricas, paneles solares, conducciones de gas, etc. E incluso se recopilará información sobre las actividades que se realicen en el edificio durante el periodo que vayan a durar los trabajos en la cubierta y que puedan interferir en los mismos.

Toda esta información el promotor/titular del edificio la trasladará al contratista, previamente seleccionado. Es imprescindible asegurarse de que el contratista tiene capacidad y solvencia para planificar y ejecutar los trabajos de forma segura, que demuestre en su oferta o presupuesto que las tareas se realizarán con los medios materiales necesarios y por trabajadores preparados y formados para trabajar en cubiertas.

A continuación será necesario una planificación de los trabajos, es decir, garantizar que se dispone de los medios previstos en el procedimiento. Y es que la improvisación está detrás de muchos accidentes por caída desde cubiertas. Es por ello que resulta imprescindible una adecuada planificación que contemple el orden en el que se harán así como los riesgos y medidas preventivas necesarias para trabajar de forma segura y que no se produzcan accidentes. En tal caso, el contratista definirá un procedimiento de trabajo en la cubierta, describiendo las tareas, quién las ejecutará, cómo lo hará y cómo se actuará en caso de emergencia: desde las necesidades de acceder a la cubierta, la forma de acceso y desembarco de los trabajadores en la cubierta de forma segura, el peso de la cubierta; la instalación y uso de protecciones colectivas o sistemas de protección individual, así como indumentaria que se requiera. El itinerario de tránsito y pasarelas para realizar los trabajos; la elevación y retirada del material de la cubierta; así como la señalización y delimitación de la zona de trabajo; además se tendrá en cuenta las horas en las que se trabaja en la cubierta y las previsiones meteorológicas; e incluso se preverán las actuaciones ante posibles emergencias. 

Con carácter general, los trabajos se realizarán siguiendo estas etapas: señalización y delimitación de la zona de trabajo, instalación de protecciones, acceso y desembarco a la cubierta, elevación y depósito del material, realización de los trabajos, retirada del material y de las protecciones, descenso de la cubierta y retirada de la señalización. Y además se dispondrá del procedimiento por escrito que servirá de base para informar a los trabajadores.

Además será necesario preparar los trabajos. Antes de comenzar, el contratista proporcionará a los trabajadores todo lo necesario para que las tareas en la cubierta puedan ser ejecutadas correctamente: equipos de trabajo conforme a la normativa y con todos los elementos y dispositivos de seguridad necesarios. El contratista asignará las tareas a los trabajadores que cuenten con una formación preventiva, teórica y práctica, sobre trabajos en cubiertas y debidamente informados; además se les facilitará toda la formación e información sobre riesgos y medidas preventivas en trabajos en cubiertas; utilización de equipos de trabajo, instalación de protecciones colectivas y uso de equipos de protección individual; procedimiento de trabajo a seguir, incluyendo la actuación en caso de emergencia. Y se designará a una persona responsable de supervisar los trabajos. Además, los trabajadores deben encontrarse en buen estado físico y psíquico para trabajar en cubiertas. 

La planificación y preparación de los trabajos facilitarán la posterior ejecución. Durante la ejecución de las tareas, el responsable de supervisar los trabajos velará por que se cumpla el procedimiento de forma correcta. Una vez finalizados los trabajos, el contratista pondrá en conocimiento del promotor/titular del edificio la información relevante sobre las tareas realizadas y, en su caso, le facilitará la documentación necesaria para la utilización y mantenimiento de los elementos incorporados en la cubierta para que en futuras actuaciones puedan realizarse de manera segura.

Castilla-La Mancha

La prevención de accidentes de estas características requiere la participación conjunta de agentes e instituciones implicadas. Con el objetivo de establecer políticas que contribuyan a la mejora de la Seguridad y Salud Laboral de la población trabajadora de Castilla-La Mancha se ha trabajado en configurar el Acuerdo Estratégico que defina las medidas que, en buena lógica, han de incidir favorablemente en la mejora de la Seguridad y Salud Laboral de la población trabajadora de Castilla-La Mancha y que, a su vez, dote de mecanismos de evaluación y seguimiento suficientes para adaptarse de manera ágil a las necesidades y nuevos retos que puedan plantearse a lo largo de su vigencia. En el diseño y elaboración de este Acuerdo Estratégico han participado diferentes Agentes vinculados a la Prevención de Riesgos Laborales en Castilla-La Mancha, con la finalidad de contemplar no sólo aquellas acciones a desarrollar por parte de Administración Regional y Agentes Sociales, sino también las aportaciones de los referidos Agentes, al tiempo que se establecen nuevos marcos de colaboración y relación entre todos los implicados.

Así, en materia de concienciación y promoción de la cultura preventiva, el Acuerdo Estratégico para la Prevención de Riesgos Laborales en Castilla- La Mancha, 2017-2021, contempla la realización de campañas de sensibilización que contribuyan a que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la relevancia de la prevención en este tipo de trabajos, poniendo el foco en las graves consecuencias que puede conllevar trabajar sin seguridad como la que nos trae al caso: ‘Trabajos en cubiertas: Lo importante es bajar con vida’.

La apuesta del Ejecutivo autonómico por el Acuerdo Estratégico para la Prevención de Riesgos Laborales de Castilla-La Mancha 2017-2021 pasa por un incremento en más de un 63% en la cuantía destinada a este ámbito, que se sitúa este 2020 por encima de los 2,5 millones de euros y que incluirá una novedosa línea de ayuda para fomentar la formación preventiva en los trabajadores autónomos. Dentro de este incremento se ha valorado el énfasis en el apoyo a empresas, entidades sin ánimo de lucro, entidades locales y agentes sociales, con el fin de que lleven a cabo actuaciones para la mejora de la prevención de riesgos laborales, para las que el Gobierno regional va a destinar una cuantía que supera los 2,2 millones de euros, un 65% más que en el ejercicio presupuestario anterior.  

Por otra parte, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales ordena a las administraciones públicas competentes a vigilar y controlar el cumplimiento de la normativa preventiva por parte de los sujetos obligados y, en su caso, sancionar los incumplimientos. Del mismo modo, dicha Ley de Prevención obliga a los empresarios a velar por la seguridad y salud de los trabajadores a su cargo, a través de una adecuada evaluación de los riesgos y de una actividad preventiva integrada en la gestión general de la empresa. Además, atribuye una serie de obligaciones al respecto, tanto para los trabajadores autónomos, que ejercen su actividad de manera personal y directa, como para el conjunto de trabajadores que desarrollan su actividad en el marco de una empresa o al servicio de una administración pública.

Es importante seguir extendiendo la cultura preventiva por parte de todos los agentes involucrados en la seguridad y salud laboral de trabajadores y empresas: sindicatos, asociaciones sectoriales y empresariales, mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, fundaciones laborales, servicios de prevención ajenos y profesionales de la prevención, que contribuyen de igual modo a la prevención de accidentes en cubiertas. 

Con el esfuerzo colectivo de todos los implicados será posible la consecución del objetivo compartido de contar con centros y entornos de trabajo seguros en Castilla-La Mancha.

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