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El Comandante Garvalena fallecía este jueves en La Manga tras un accidente aéreo con el C-101 que pilotaba, mientras ensayaba para la temporada de exhibiciones que la Patrulla Águila del Ejército del Aire está cerca de comenzar y mientras seguía realizando una de sus grandes pasiones, volar y surcar los cielos; algo que tras su ascenso a Comandante después de 10 años en Albacete, tenía muchos visos de poder dejar de ocurrir al ser destinado a otros menesteres ‘en tierra’ dentro del Ejército del Aire.
Así lo indica el Diario La Razón en su edición digital, al mismo tiempo que añade que el amor por volar corría por las venas del Comandante Garvalena ya que su padre, el Coronel Eduardo Garvalena, también fue piloto e incluso Director de la Academia General del Aire.
Volar era su pasión y su apuesta por seguir haciéndolo y no quedarse siempre en tierra tras su paso por Albacete fue lo que le hizo presentarse voluntario a formar parte de la Patrulla Águila, despues de su ascenso a Comandante y nada más abandonar la Base Aérea de Los Llanos en Albacete; donde estuvo 10 años y donde su familia también echó raíces.
‘Ayo’, como le llamaban sus amigos y familiares, llegó a Albacete en el año 2007 nada más licenciarse como Teniente en la Academia General del Aire en San Javier (Murcia) y se enroló en el 142 escuadrón del Ala 14. Como miembro de «los tigres» cerró el ciclo de vida del Mirage F-1 antes de ponerse a los mandos del actual avión emblema del ejército español y la base albaceteña, el Eurofighter.
Después de miles de horas de vuelo como miembro del Ala 14, su ascenso a Comandante y su voluntariedad para hacer acrobacias en la Patrulla Águila le llevaron a San Javier para seguir surcando los cielos, hasta que este jueves su avión se estrelló en mitad del mar Mediterráneo en las costas de La Manga del Mar Menor por causas que todavía se desconocen.
Con el fallecimiento del Comandante Garvalena la Patrulla Águila ha sufrido la segunda muerte en tan solo 4 meses, habiéndose producido prácticamente en el mismo punto kilométrico de La Manga. Meses antes, un instructor y una alumna de la Academia General del Aire fallecían también en accidente aéreo muy cerca del fatídico punto en el que perdieron la vida los comandantes Garvalena y Francisco Marín, a los que además del destino a la hora de morir, les unía una grandísima amistad.
Alas rotas de un Águila que tantas y tantas veces dibujó en el cielo la enseña nacional gracias a un sistema pionero que fue inventado, todo sea dicho y sirva como dato, en la Maestranza Aérea de Albacete.

