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REPORTAJE | Monasterio de los Franciscanos de Hellín, el revivir de una joya

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/Llanos Esmeralda García/ Fotos: Ángel Chacón y Gregorio Parreño/

El Convento de los Franciscanos de Hellín abría de nuevo sus puertas al público el pasado día 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, desde que se cerrara en el mes de noviembre de 2012 cuando se detectó un problema de “importante gravedad en la cubierta y en un pilar que se había doblado con evidente peligro de desplome”, ha señalado a El Digital de Albacete Gregorio Parreño, jefe del Servicio de Arquitectura de la Diputación y director de las obras, rehabilitándose así 1.200 metros cuadrados de cubierta, el Camarín de la Virgen así como se ha modificado también una parte de la instalación eléctrica.

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Y es que antes de culminarse el proyecto de ‘Rehabilitación de cubiertas, iglesia y claustro’ en el Convento de los Franciscanos, detalla Parreño, se encontraron con un edificio muy deteriorado en el que incluso “había un claro peligro de hundimiento de toda la cabecera de la iglesia que hizo precisos varios apuntalamientos minuciosos, así como ir desarrollando soluciones a las diferentes nuevas fisuras que se iban produciendo en la estructura conforme iban apareciendo”. Así se ha recuperado este enclave mediante un proceso “muy complejo agravado tanto por los materiales de mala calidad como por el desgaste que el tiempo y el agua habían ido produciendo en buena parte de la edificación, hasta ponerla en serio peligro”. 

El director de las obras ha explicado que las características del lugar han precisado un seguimiento estricto y diario de los trabajos, también con el objetivo fundamental de “dotar a la zona de la máxima seguridad para quienes han estado encargados de desarrollarlos en cada una de las fases”. Así, ha explicado Parreño que durante el proceso de rehabilitación se ha realizado “una pilastra de nueva factura que ha venido a reemplazar a la anterior que se estaba cizallando, a punto del derrumbe y que sostenía prácticamente la bóveda del altar mayor, la del crucero y la de dos capillas laterales, por lo que hubo que hacer un apuntalamiento gigantesco de toda la zona y modificar el proyecto original”.

Señala Parreño que otra de las actuaciones llevadas a cabo en el proceso de rehabilitación del Convento ha sido “quitarle cientos de toneladas de peso a las bóvedas” y es que señala que antiguamente los constructores dejaban los escombros en las mismas y en este edificio “cuando fuimos quitando todas las cubiertas sacamos decenas de toneladas de escombros” por lo que detalla que se ha aligerado el peso y con ello se han realizado cubiertas nuevas. Además, se han rehabilitado las estructuras de madera de las bóvedas (que también se han desinfectado y fumigado para conseguir durabilidad de la estructura) y se ha reacondicionado la zona del altar mayor (que había quedado muy deteriorada como consecuencia del agua que se había ido acumulando en ese punto al estar rota dicha cubierta).

Reseña histórica

El Convento de los Franciscanos de Hellín es un edificio de una gran importancia histórica y patrimonial dedicado a Nuestra Señora de los Ángeles. En la Crónica de la Provincia Franciscana de Cartagena. Parte Primera. del P. Ortega del año 1740, “en la que citando al P. Laguna narra que éste encontró la existencia de una inscripción en una de las paredes de la iglesia que cita que el Convento se inició en el año 1524. Ortega alega haber encontrado una patente otorgada por Francisco de los Ángeles, Ministro General de la Orden Franciscana, a Antonio de Jaén, primer guardián del convento, expedida el 24 de enero de 1524”.

Dentro de la reseña histórica del Convento, señala Parreño y según los datos consultados por él del Expediente de incoación para Bien de Interés Cultural en 2010, “el inicio de su construcción se fecha en el segundo tercio del s. XVI, en el s. XVII el inmueble está prácticamente terminado, y en el s. XVIII se realizan obras de ampliación como la construcción del Camarín Rococó (el suelo es de azulejo de Manises del siglo XVIII), la cubrición de las “crujias del patio”, así como la reparación de algunas Capillas”. Además, cita Parreño que en 1955 parte de la Iglesia fue destruida por un incendio tras el que se realizaron diversas remodelaciones, “como la construcción de una portada neoclásica (hoy desaparecida), el nuevo coro y los arcos mixtilíneos de acceso a las Capillas”.

Un Convento en el que se aprecia dos zonas diferenciadas, la Iglesia y la propia del convento (compuesta por el claustro, las celdas y el huerto), siendo reformada con el paso de los años para diferentes usos. Reformas que se han ido sucediendo, especifica Parreño, como la fachada que fue restaurada por la Escuela-Taller en 1987, “eliminando una portada clasicista de 1958”.

La Iglesia “tiene una planta basilical que comenzó a edificarse por su presbiterio formado por un ábside ochavado, seguido por el crucero y las dos capillas principales a ambos lados, formando una planta de cruz latina. Esta primera parte está cubierta por bóvedas de nervios en piedra, construidas durante el siglo XVI manteniendo la tradición secular, continuada en las capillas que se abren a la nave por arcos apuntados y cubiertas por bóvedas de crucería. El artesonado, con estructura tradicional de par y nudillo se compuso con casetones. En el siglo XVIII la iglesia se redecoró al gusto barroco. Las capillas-hornacinas acogían esculturas y pinturas que representaban multitud de advocaciones, de cuyo mantenimiento se hacían cargo patronos, por el privilegio de tener sus sepulturas”, cita Parreño de los datos del expediente antes mencionado. Además señala el jefe del Servicio de Arquitectura de la Diputación y director de las obras que los mayores deterioros del Convento se produjeron durante la Guerra Civil, así el retablo mayor, “reproducción del original, es obra del hellinero Rafael Millán Álvarez, terminado en 1954”. En esta construcción puede observarse también la Sacristía, a la derecha de la cabecera del Templo, es una gran sala abovedada que comunica con el Claustro, el Altar Mayor y el Camarín.

Cabe destacar la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles, “su retablo en estuco es de mediados del siglo XVII”; la Capilla de San Joaquín, la Capilla de la Piedad, la Capilla de San Antonio de Padua, la Capilla de Nuestra Señora del Carmen, “cuyo retablo es de la segunda mitad del siglo XX”; Retablo de San Pascual Bailón y de La Dolorosa, “responden a la misma tipología, ambos tienen su origen en un retablo de piedra caliza rojiza del siglo XVI al que se superpone otro de madera de mediados del s.XVIII”; la capilla de Nuestra Señora del Pilar, la Capilla de San José y la Sacristía, “una gran sala cubierta con bóvedas de lunetos separadas por arcos fajones, desde donde se accede a la cripta bajo el Camarín, donde eran sepultados los franciscanos”.

En cuanto al Camarín, elevado tras el retablo de la capilla mayor, “fue construido a mediados del siglo XVIII, conforme al Rococó. Tiene planta octogonal, bóveda de media naranja o de media esfera. Las pinturas sobre lienzo en los muros, firmadas por el franciscano Antonio de Villanueva, y los símbolos integrados en la decoración están relacionados con el dogma de la Inmaculada Concepción.

La imagen actual es una fiel copia de la atribuida a Francisco Salzillo (S.XVIII), que realizó José Manuel Fernández Andes en 1941 y fue coronada en 1954”, detalla el informe de Parreño. El exterior del Camarín sobresale del conjunto del Convento y destaca por su cubierta de tejas vidriadas de color azul. “La escalera de acceso y el pavimento del Camarín, están cubiertos de azulejería Valenciana, con escenas costumbristas y cacerías”.

Las reducidas dimensiones del Claustro “fueron compensadas por el minucioso trabajo de cantería, cuyos detalles sitúan su creación en el siglo XVI, se observan columnas de orden jónico”, esgrime el informe de Parreño, con un pozo a un lado del patio y la imagen de La Purísima.

Concluye dicho informe que “el patio abierto a la plaza da acceso al edificio construido para la “Escuela de Filosofía” de la Provincia Seráfica de esta orden, trasladada aquí desde Orihuela en septiembre de 1946, con el descenso de vocaciones, en 1974 estos locales fueron arrendados al Ayuntamiento para dedicarlo a escuela de primaria”, acogiendo en los últimos años el Centro Joven.

Visita a las obras

Considerado uno de los edificios más significativos de la ciudad, el Convento de los Franciscanos supuso desde su cierre una consternación para la población hellinera que ahora ve concluido los trabajos de remodelación, muy próximo al Conjunto Histórico de la localidad (que fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 2007), además frente al mismo se encuentra el “Monumento al Nazareno” de Francisco Ruiz Oliva y la Casa Salazar, vivienda señorial.

Unas obras de rehabilitación del Convento Franciscano que visitaba el pasado martes, 3 de diciembre, el presidente de la Diputación de Albacete, Santiago Cabañero, junto a la vicepresidenta de la Casa Provincial, Amparo Torres, acompañados del alcalde de Hellín, Ramón García así como Parreño y el constructor de la obra, Francisco Abellán.

“Hoy es un día importante”, ha matizado el alcalde de Hellín, agradeciendo a Diputación que haya sido sensible a las necesidades que acuciaban a esta parte fundamental del patrimonio hellinero, permitiendo que luzca nuevamente en la mejor condición posible para el disfrute de la ciudadanía y la generación de oportunidades, “siendo para los hellineros una obra muy emotiva así como ha supuesto una satisfacción enorme poder ver el aspecto en el que ha quedado”.

Un uso del Convento que ha dicho García va ser “más turístico” ya que a partir de la semana que viene comenzarán las visitas guiadas al Convento para contemplar esta joya, formando parte a su vez de las rutas turísticas que a partir del próximo año pondrá en funcionamiento el Ayuntamiento de Hellín para el “resurgir del turismo en la ciudad”.

Del mismo modo ha felicitado el presidente de la Diputación de Albacete, Santiago Cabañero a todo el pueblo de Hellín por la «magnífica idea y el magnífico trabajo que han realizado por la recuperación de esta obra, ya que estaba en una situación muy complicada y que ahora se volverá a poner en valor”. Monumento que ha dicho Cabañero nace dedicado al culto y que ahora “tendrá más usos, como el turístico”.

Actuaciones que se han hecho en tiempo récord, en los 10 meses estipulados, “no era fácil” ha señalado Cabañero, desgranando que las obras culminadas se incluyen dentro de la operación de ‘Conservación y Promoción del Patrimonio Histórico y Cultural’ de la EDUSI del Área Funcional de Hellín y tal y como ha detallado el presidente de la Diputación suman un importe de 470.581,27 euros cofinanciada a través de los Fondos Europeos en un 80% (FEDER sumando un total de 376.465,01 euros) y de la Diputación de Albacete en un 20% (94.116,26 euros). Una reapertura que trae consigo además que se haya abierto del mismo modo el tránsito de la Plaza San Francisco y la calle Eras, próximas al Convento, y que a lo largo de este tiempo se han visto alteradas algunas procesiones de Semana Santa que tenían estas calles en su recorrido.

En paralelo a las obras en el tejado también han concluido las actuaciones que se han desarrollado en el Claustro del edificio, con un presupuesto que, a parte iguales -134.816,09 euros-han afrontado el Ayuntamiento de Hellín y el Obispado de Albacete.

Dentro de las obras de rehabilitación del Convento se contempla intervenir en la zona donde se ubicaron las celdas, y cuyo aspecto está bastante deteriorado, así como otra serie de mejoras que se sigan desarrollando en las diferentes zonas de un edificio de un gran valor histórico, cultural, artístico y religioso.

Reapertura

El acto de reapertura del Convento tenía lugar el pasado domingo, 8 de diciembre, en un acto solemne con autoridades donde se ofició una misa por el Obispo de Albacete, Ángel Fernández Collado. Antes se descubrió una placa en la puerta del Convento para recordar este momento y posteriormente se realizó una vista guiada por todas las instalaciones.

Con la reapertura del Convento han regresado tres de los grupos escultóricos que tuvieron que abandonar el mismo, como son el Paso de la Samaritana, Ntra. Sra. Del Perdón y el Cristo de la Caída y el misterio del Descendimiento de Ntro. Sr. Jesucristo y donde permanecerán expuestos al culto en sus respectivas capillas. A ellos se unen Ntra. Sra. del Silencio, perteneciente a la Cofradía de La Sentencia y Ntra. Sra. de la Caridad, de la Cofradía de la Crucifixión.

Últimos años

El Convento, propiamente dicho, cierra en 2008 con el último fraile Fr. Manuel Ramos Morcilla (Fr. Fermín dentro de la Orden). Se siguió oficiando misas hasta 2012.

El Convento de la Orden Franciscana Menor se cerraba en el mes de noviembre de 2012, cuando fue detectado un problema de “importante gravedad en la cubierta, con evidente peligro de desplome”, sacando del mismo las imágenes que diversas cofradías semanasanteras tenían en él; así como el cierre en 2013 de las instalaciones que ocupaba el Centro Joven.

Así, en 2015 se procedía a la firma del convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Hellín, la Orden de Frailes Menores Franciscanos y la Diócesis de Albacete. Este acuerdo posibilitaba la cesión a la Diócesis de Albacete de toda la parte religiosa del edificio, la orden Franciscana renunciaba a todos los derechos que pudiera tener sobre el edificio.

Fue en julio de 2017 cuando se procedió a la firma del Convenio por el cual el Convento Franciscano, de titularidad municipal, era cedido por 75 años al Obispado del Albacete, el cual se encargaría de la custodia y mantenimiento de los elementos religiosos cedidos por la Orden Franciscana, así como de la parte religiosa del edificio. En ese mismo convenio, Ayuntamiento de Hellín y Obispado de Albacete se comprometían a buscar las líneas de ayudas necesarias para la rehabilitación del mismo.

Con las obras de rehabilitación del Convento de los Franciscanos, ha concluido el arquitecto jefe del Servicio de Arquitectura de la Diputación de Albacete y director de las obras de ‘Rehabilitación de cubiertas, iglesia y claustro’ Gregorio Parreño a El Digital de Albacete “se ha garantizado la seguridad y la durabilidad del edificio religioso, además de la puesta en valor de un importante recurso turístico para Hellín”.

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