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Pedro: «Me salvaron la vida, no olvidaré nunca lo que hicieron por mi»

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/Llanos Esmeralda García/

“Me salvaron la vida”, relata Pedro Calvillo Arenas en una entrevista a El Digital de Albacete tras el episodio vivido con final feliz en su localidad de Ossa de Montiel. Y es que el pasado 20 de septiembre el alcalde de Ossa de Montiel, Alejandro Chillerón Mora, y un sargento de la Guardia Civil, se convirtieron en los héroes de Pedro, de 74 años, rescatándolo del cauce desbordado del río Alarconcillo donde se encontraba atrapado en su vehículo tras una espectacular tromba de agua.

Tras lo sucedido, sano y salvo, Pedro pensó en hacerles un reconocimiento a sus dos ángeles de la guarda que salvaron su vida de forma altruista con una placa, a cada uno de ellos, en la que se puede leer una frase de Jeffrey Fry: “La valentía es cuando entras en una batalla que no estás seguro de ganar”. Así, Pedro este pasado martes les entregó su placa tanto al sargento de la Guardia Civil como al alcalde de Ossa de Montiel “cuando se las di me puse a llorar y me abrazaron. No olvidaré nunca lo que hicieron por mi”.

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Y es que todo comenzó cuando Pedro salía esa tarde del bar de los Jubilados conduciendo su furgoneta y “como estaba lloviendo tanto paré”, aunque acto seguido Pedro pensó “en ir a ‘la caseta’ pero comenzó a granizar” y cambió de opinión, dirigiéndose entonces hacia su casa. “Fui para la glorieta y cuando pasé la calle de la Plaza, la calle Mayor, a los cuatro o cinco metros de pasarla me vino un turbión de agua y me tiró contra un muro, me volvió el agua otra vez golpeándome un contenedor de la basura y me tiró contra la pared de nuevo”. En ese momento Pedro pensó que entre las paredes no se saldría de la calle  pero a unos 12-13 metros se había caído un muro por la cantidad de agua que discurría, “vino otro contenedor, me dio otro golpe, y me mandó al otro lado del río”. 

La riada desplazó el vehículo hasta que terminó encallado en unos árboles que milagrosamente evitaron que fuera a la deriva. “Me paré contra el contenedor y el chopo”, resalta Pedro. Ahí comenzaron tres horas de angustia para este vecino de Ossa, que se encontraba en medio de la riada.

El agua comenzó a subir dentro de la furgoneta puesto que volvía a llover “hasta que el agua llegó al techo”, momento en el que cuenta Pedro decidió pasar a la parte trasera del vehículo  donde “tan solo había el hueco de mi cabeza para respirar” no sin antes romper la malla, con unas tijeras de la vendimia que buscó bajo el agua, que separaba el habitáculo del conductor con la parte trasera, “él solo abrió 20 centímetros y por ahí pasó”, detalla la hija de Pedro, Lourdes Calvillo. Una vez en la parte trasera de la furgoneta Pedro rompió una ventanilla para que bajara el nivel del agua del interior y entrara el aire. “Allí estuve sentado, con el agua hasta el cuello, helada por el granizo”, pensando “muchas cosas, incluso lo peor”. 

Familiares y vecinos veían entonces cómo este hombre estaba en mitad de la nada, rodeado de agua helada con una gran corriente. Acto seguido, señala Pedro que tras la ventanilla que rompió sacó un parasol para hacer señales “pensé que alguien me vería”, y efectivamente había un hombre al otro lado del río, en su huerta, que acudió a la llamada de Pedro, “vino a hablarme pero con el ruido del agua no sabía quien era”, después Pedro supo que era Valentín, apodado ‘El Gallo’,  “solo oía que me decía que estuviera tranquilo, que venía el helicóptero, pero tranquilo no podía estar, estaba helado”. 

La noche llegaba y cada vez la oscuridad ganaba más protagonismo y tornaba aún más dramática la situación. “No teníamos miedo de que el coche se fuera porque ya había parado de llover y no se iba a ahogar, pero decían que era muchas horas las que mi padre estaba ahí dentro. Los médicos me decían que lo que más miedo les daba era que del frío que hacía le diera una parada cardíaca”, resalta la hija de Pedro. Eran las 20:30 horas y “el helicóptero no llegaba, tres coches de bomberos estaban al otro lado del río pero ninguno se atrevía a venir, dicen que no podían cruzar, no se decidieron a cruzar”. Junto al vecino apodado ‘El Gallo’ llegó un sargento de la Guardia Civil y el alcalde de Ossa de Montiel quienes le hablaban para tranquilizarle “hasta que el sargento dijo vamos a tirarnos que si no no se salva” narra Pedro. 

Fue entonces, sobre las diez de la noche, cuando el sargento de la Guardia Civil y el alcalde de Ossa de Montiel se armaron de valor y entraron por su propio pie hasta el vehículo, poniendo en peligro sus propias vidas para salvar a este hombre. El sargento, de unos 36 años, y el alcalde de unos 25, “fueron los que me salvaron la vida”, resalta Pedro. 

“Vi venir a una persona, y pensé que eran los bomberos, pero entonces se abrió la puerta trasera de la furgoneta y era el sargento, me subí a su espalda para salir pero cuando estábamos fuera se dio la vuelta, se cayó y yo con él”, cuenta Pedro que el agua les llegaba más arriba de la cintura, “momento en el que me agarró el alcalde porque había mucha corriente”. Acto seguido pensaron en llevarle entre los dos, pero tras dar tres o cuatro pasos se cayeron de nuevo, “el sargento me preguntó si podía andar y andando me sacaron”. Una vez fuera del agua trasladaron a Pedro hasta el centro de salud con una importante hipotermia donde tras examinarlo le dijeron que estaba bien. 

Gracias a la actuación de estas dos personas, Ossa de Montiel solo tiene que lamentar daños materiales, queda el recuerdo de un final feliz en la historia de Pedro.

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