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Emilio de Justo abre la Puerta Grande en Albacete

TOyota

/Nacho López/Foto: Javi Romero/

La flojeza y falta de calidad de los toros de Juan Pedro Domecq marcaron la corrida de este lunes en Albacete, donde la terna se encontró con 6 toros muy alejados de lo que demanda el público de Albacete y que no sirvió para casi nada a excepción del tercero y el sexto de la tarde, que fueron hechos buenos por Emilio de Justo.

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PRIMER TORO

El abono albaceteño encara su recta final y en la tarde de este lunes ha tenido lugar el penúltimo festejo de la Feria Taurina de Albacete 2019.

Tras la terna 100% albaceteña que pisó ayer el ruedo del coso de la calle Feria, este lunes llegaba de nuevo el turno de las figuras y Enrique Ponce, Miguel Ángel Perera y Emilio de Justo, que cogió la sustitución de Roca Rey y debutaba hoy en Albacete, hicieron el paseíllo para medirse a un encierro de Juan Pedro Domecq con un remiendo de Parladé. 

DENTRO NOTICIA 3

Abrió plaza precisamente el remiendo, de nombre Heroína, negro meano de capa, nacido en diciembre de 2014, herrado con el 34 en los costados y de 562 kilos de peso.

Vestido con un llamativo vestido de torear turquesa y oro, Enrique Ponce recibió con el capote al rematado y cornidelantero de Parladé, que por el pitón izquierdo dejó buenas sensaciones y no tan buenas por el derecho. Además, mientras los picadores salían a la plaza clavó los pitones en el suelo y se dio una tremenda voltereta que le pasó factura a lo largo de la lidia.

Tras pedir el preceptivo permiso a la presidencia se fue Enrique Ponce a los medios para brindar la muerte del toro, recibiendo para sorpresa de todo el mundo casi la misma cantidad de aplausos que de pitos.

Comenzó el torero valenciano la faena de muleta delante del tendido 10, evidenciando rápidamente el morlaco que no tenía nada por el pitón derecho y que por el izquierdo parecía un toro distinto.

Basó por ello Ponce su faena con la franela en la mano zurda, no llegando tampoco a conseguir que la emoción llegara al ruedo albaceteño y no poniendo quizá toda la carne en el asador.

No terminó de cuajar la faena Enrique Ponce, quedando la sensación en los tendidos de que podría y debería haber hecho mucho más con el de Parladé, que no era una perita en dulce pero con el que Enrique Ponce debería haberse esforzado más y al que no debería haber toreado tanto con el pico de la muleta. 

Mandó el diestro de una certera estocada al toro al desolladero y hubo petición de oreja para Ponce, pero no fue mayoritaria y el de Chiva no cortó ningún trofeo ya que lo que había hecho en el albero no era merecedor de ello.

SEGUNDO TORO

Soprano fue el segundo de la tarde y pertenecía a la ganadería de Juan Pedro Domecq, al igual que todos los que saldrían de aquí en adelante. Nacido en enero de 2015, Soprano mostró capa colorada chorreada de salida, el número 23 en los costados y dejó 505 kilos de peso a su paso por la báscula.

De gris plomo y oro, Miguel Ángel Perera arrancó los primeros aplausos con el capote, con el que se mostró muy seguro y dejó buenos lances a la verónica.

Flojo de fuerza pero de bondad y nobleza exquisita, Soprano fue brindado al público desde los medios por un Miguel Ángel Perera que hincó las dos rodillas en la boca de riego y que templó y mandó sin paliativos en la primera tanda de muletazos.

Comenzó a sonar la banda de música y Soprano y Miguel Ángel Perera ‘bailaban’ con tauromaquia al son de los acordes de la Unión Musical Ciudad de Albacete, yendo muy largo el astado y embistiendo muy bien y siendo manejado a la perfección por el de la Puebla de Prior.

Le dio tiempo también Perera al de Juan Pedro, ya que aunque embestía muy bien estaba escaso de fondo y había que exprimirlo y mimarlo a partes iguales.

La transmisión y el ritmo del toro eran excelentes y no lo era menos la faena de Miguel Ángel Perera, que no estaba desaprovechando el ‘caramelito’ y que estaba haciendo las delicias del respetable. 

Probó poco la mano izquierda el torero extremeño ya que las condiciones del toro no eran tan buenas por ahí como por la derecha, siendo algo que se echó de menos tratándose de uno de los toreros punteros del escalafón y a los que hay que exigirle más.

Erró Perera con los aceros y perdió cualquier opción de triunfo, recibiendo una ovación desde el tercio tras ser arrastrado el toro, que fue aplaudido con fuerza durante el camino al desolladero.

TERCER TORO

El tercero de la tarde fue Sorpresa, de 505 kilos de peso, colorado de capa, nacido en enero de 2015 y herrado con el número 49 en los costados.

Enseñando las palas hacia arriba y siendo casi cornipaso, Emilio de Justo dejó unos peligrosos lances con el capote, incluidos algunos de rodillas, que hicieron las delicias del público y que sirvieron para calentar los tendidos.

Vestido de verde y oro se presentó Emilio de Justo en Albacete para su debut y lo hizo convencido de abrir la puerta grande a poco que acompañara el ganado, haciendo todo muy bien y con mucho gusto durante la lidia y demostrando que con las ganaderías que está acostumbrado a matar, no iba a dejar pasar la oportunidad con los caramelos de Juan Pedro Domecq.

Había salido a por todas Emilio de Justo y pudo resultar corneado durante el ajustado quite con el capote, pero afortunadamente y casi de milagro, Sorpresa no hizo presa y todo quedó en un susto.

Se fue Emilio de Justo a los medios para brindar al público y comenzó la faena de muleta delante de la puerta grande, demostrando torería y pureza en cada lance y calando muy pronto en unos tendidos que hoy llenó el público en más de un 90% de su capacidad.

Con mucho temple, metiendo los riñones, dando el pecho y abriendo el compás, Emilio de Justo se sentía cómodo en la cara del toro y había entendido a Sorpresa a la perfección, derrochando toreo clásico, pureza y torería.

Derrochó toreo sin adornos Emilio de Justo y no tuvo que recurrir a recursos calientatendidos, derrochando toreo puro al más puro estilo vazqueño y dejando una faena de arte y valor que no pudo ser certificada con la espada tras un pinchazo en lo alto y una estocada que cayó algo baja y dejó sin trofeos a Emilio de Justo después de su gran faena. 

Hubo palmas para el toro durante el arrastre y una sonora ovación para el torero, que Emilio de Justo recibió desde el tercio con gesto contrariado tras la mala suerte con la espada.

CUARTO TORO

Tras el intermedio para la merienda llegó el turno de Policía, herrado con el 143 en los costados, nacido en enero de 2015, colorado de capa y de 478 kilos de peso.

El de menos peso del encierro fue recibido con gusto por Enrique Ponce con el capote y aunque no dejó mala impronta, también destiló flojeza y falta de chispa y que se llevó un pinchacito en su duelo con el caballo.

Acaramelado de pitones y cogido con pinzas en los que a las fuerzas y al fondo se refería, no fue brindado el toro a nadie por Enrique Ponce, que parecía mostrarse sabedor de las escasas condiciones del Juanpedro y su carencia de motor.

Tenía poco el toro dentro, pero hoy no era el día más afanoso de Enrique Ponce y tampoco trató de sacarle mucho, metiendo siempre el pico de la muleta y no ligando ni una tanda en condiciones.

Estaba más cerca del subtoreo que del toreo lo que Policía y Enrique Ponce brindaban en la arena y todo acabó con una estocada caída en el rincón de Ordóñez.

Durante el arrastre hubo pitos para el de Juan Pedro Domecq y división de opiniones para Enrique Ponce.

QUINTO TORO

Roncador fue el quinto de la tarde, negro mulato de capa, nacido en febrero de 2015, herrado con el 107 en los costados y de 560 kilos de peso.

Bien armado por delante, algo bizco de pitones, con hocico de rata y algo cariavacado, el duelo de Roncador con el caballo fue casi de chiste, llevándose un leve puyazo debido a su escasez de fuerzas.

Lo intentó Perera con la muleta, pero el de Juan Pedro no llevaba nada bueno dentro y para colmo no tenía fuerzas ni para tenerse casi en pie, con lo cual, la emoción y el buen espectáculo estaban bastante alejados de lo que Perera estaba desarrollando en el albero ante la nulidad de cualidades del astado.

Los despachó el torero extremeño con una gran estocada y ahí finalizó una faena de muleta que el público reconoció con palmas para Perera por su profesionalidad y pitos para Roncador durante el arrastre.

SEXTO TORO

El público esperaba con expectación volver a ver a Emilio de Justo en el sexto de la tarde y delante tuvo a Iracundo, herrado con el 181 en los costados, nacido en enero de 2015, negro bragado de capa y de 504 kilos de peso.

Lo metió Emilio de Justo enseguida en el capote y toreó de salida, algo que cada día se va perdiendo más y que el torero extremeño no dudó en intentar y hacer en su debut en Albacete.

No hubo brindis antes de comenzar la faena de muleta, pero eso no quiso decir que Emilio de Justo no fuera a ir a por todas, demostrando una vez más que el temple es la mejor medicina para todos los toros y que toreó casi a cámara lenta y derrochando buen gusto.

Toreo puro, del de toda la vida, eso derrochó Emilio de Justo en Albacete, demostrando una capacidad excelente de entender la lidia y perdiéndole pasos para meter los riñones y derrochando torería a cada lance, demostrando sentirse muy cómodo delante de la cara del toro a pesar de las dificultades.

Mejoró Emilio de Justo al toro y rememoró el toreo clásico de antaño que en estos tiempos que corren ya se ha perdido, divirtiendo y emocionado al público a partes iguales.

Se tiró a matar Emilio de Justo encima de los pitones del toro sabiendo que de ello dependía poder abrir la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Albacete, dejando una estocada bien colocada que sirvió para hacer doblar al toro y que llenó de pañuelos los tendidos en reconocimiento a su entrega, buen hacer y derroche de torería, otorgándole la presidencia 2 orejas impepinables y cargadas de justicia.

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