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Su destino era Albacete y vivieron momentos de pánico tras un accidente marítimo

TOyota

/Redacción/

Tremendo susto el que se han llevado los 393 pasajeros de un ferry que unía Ibiza con Denia y en el que varios de ellos tenían como destino Albacete tras atracar en la localidad alicantina.

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Todo iba como estaba previsto hasta que el ferry Pinar del Río llegó al puerto de Denia tras embarrancar la embarcación cuando estaba a tan solo 100 metros de su destino.

Ocurrió a las 23:30 horas de este viernes y los 393 pasajeros que iban a bordo no olvidarán nunca el tremendo estruendo que provocó el impacto del barco contra los bloques de hormigón de la escollera norte del Puerto de Denia, viviéndose momentos de auténtico pánico y en los que rápidamente todo el mundo se puso los chalecos salvavidas pensando que incluso la nave podría acabar hundiéndose.

Salvamento Marítimo, la Guardia Civil y la Policía Local de Denia evacuaron a los pasajeros y la tripulación en la embarcación Diphda y a pesar del tremendo susto, algunos pequeños rasguños y momentos de auténtico miedo y nerviosismo, no hay que lamentar daños personales de gravedad. El rescate se dio por concluido a las 02:00 horas de este sábado 17 de agosto y fue necesaria la extensión de la barrera anticontaminación ante el temor de que se pudiera verter combustible al mar.

Pero los problemas para los pasajeros no terminaron ahí, ya que «sin una habitación de hotel libre en 100 kilómetros a la redonda», todos tuvieron que hacer noche en la estación marítima, ya que además, varios de ellos llevaban sus coches también en el ferry para continuar su viaje por carretera y era imposible sacarlos del barco hasta que no fuera remolcado hasta un lugar seguro.

Ese, por ejemplo, fue el caso de Pere, vecino de Mallorca y que tras desembarcar en Denia tenía previsto viajar con su familia en su coche hasta el pueblo de su familia en Albacete. «Sentimos pánico» aseguraba Pere al mismo tiempo que indicaba que «el barco empezó a arrastrar unos 15 ó 20 metros y a crujir. Hizo un ‘crac’ interminable. Fue un ruido horrible. Nos entró mucho miedo. Cogí el chaleco salvavidas y se lo puse enseguida a mi hija. Ahora tenemos el coche atrapado en el barco. También tenemos allí parte del equipaje. En cuanto abran, alquilaremos un coche y nos iremos. No hemos dormido nada. Nos hemos acurrucado en las butacas. Estamos agotados y destemplados. El miedo se acrecentó durante las dos horas que estuvimos dentro del barco. Los cristales están ahumados y no ves nada de lo que ocurre fuera. No teníamos aire acondicionado y hacía un calor horrible. Los niños lloraban y estaban muy asustados. Imagínate la angustia», tal y como recoge el alicantino diario Información.

Pere y su familia no eran los únicos pasajeros del barco cuyo destino era Albacete ya que en él también viajaba David, quién regresaba de disfrutar de sus vacaciones en las Baleares y que manifestaba al diario Información que «me asusté más cuando salió la tripulación con el chaleco salvavidas ya puesto, y nos dijeron que nos lo pusiéramos todos los pasajeros. Nos dijeron que había un problema y que iban a remolcar el barco al puerto. Luego, nos avisaron por los altavoces de que la cosa era más grave y que nos tenían que evacuar», argumentaba David al medio de comunicación alicantino.

Sea como fuere y tras el tremendo susto que marcará el resto de sus días, todos los pasajeros han abandonado ya la estación marítima de Denia y ya descansan en sus respectivos destinos, aprovechando el calor de los suyos para pasar página cuanto antes y olvidar los amargos momentos vividos a bordo del ferry accidentado.

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