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La Audiencia Nacional imputa al dueño de Dia

TOyota

/Redacción/

El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha acordado este miércoles citar a declarar como investigado al multimillonario ruso Mikhail Fridman, máximo accionista de la cadena de supermercados Dia, el próximo 12 de septiembre por liderar presuntamente una operación financiera que llevó a la quiebra a la empresa española Zed WorlWide.

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El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 ha adoptado esta decisión, después de que la Fiscalía Anticorrupción lo solicitase en un escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, en el que considera a Fridman como la persona que controló toda una serie de «maniobras» para llevar a la «asfixia económica» a la tecnológica española y poder adquirirla por 20 millones de euros, un precio muy por debajo al de mercado.

Tras estudiar el informe de la Fiscalía, el juez instructor le ha citado a declarar como investigado en esta causa por los presuntos delitos de maquinación para alterar el precio de las cosas, administración fraudulenta, insolvencia punible y corrupción en los negocios. el próximo 12 de septiembre, a las 16.00 horas, para que de su versión sobre la serie de actuaciones que llevó a cabo en relación al Grupo Zed.

También ha acordado llamar a declarar como testigo ese mismo día, a las 16.30 horas, a Edwin Harland, el responsable de la auditoría forense que se realizó al Grupo Zed, después de que Vimpelcom, propiedad de Fridman, solicitará una investigación sobre la gestión de unas de las sociedades de la tecnológica ante el «riesgo de una apropiación indebida de activos».

En noviembre de 2017, unos meses después de explotar la operación Hanta por la que fue detenido Pérez Dolset, Fridman remitió un escrito a la Fiscalía Anticorrupción en el que se desmarcaba de cualquier responsabilidad en las decisiones empresariales que pudieron haber derivado en la insolvencia de Zed Worldwide.

«PODER FÁCTICO Y DIRECTO»

Sin embargo, un reciente informe policial que obra en el sumario y al que tuvo acceso Europa Press pone en duda esa versión sosteniendo, con un análisis pormenorizado del funcionamiento de las empresas así como con mensajes de WhatsApp y correos electrónicos de distintos implicados, que Fridman ostenta «el poder fáctico y directo» sobre los directivos y las decisiones que adoptaron causando un perjuicio patrimonial al accionariado español de Zed.

Así, del análisis de toda la información conseguida a lo largo de esta instrucción, el fiscal José Grinda considera que el inversor ruso lideró «una práctica que se conoce en el entorno criminal ruso como ‘raider’ (asalto o ataque) o absorción ilegal de empresas, por lo que pidió que su investigación.

El auto dictado por el juez García Castellón asume el informe de Anticorrupción que afirma que la finalidad de las decisiones de Fridman era «el apoderamiento total de una compañía mediante un procedimiento complejo que se vale de actuaciones de distinta intensidad, ejecutadas en diversas líneas y que culmina con una situación de bloqueo institucional y económico de la compañía (insolvencia), para adquirirla a un precio irrisorio muy inferior al de mercado».

POSICIÓN DE PRIVILEGIO

El representante del Ministerio Público describe toda la operativa llevada a cabo y destaca que el empresario ruso alcanzó una «posición de privilegio frente a cualquier tipo de decisión» del Grupo Zed cuando se convirtió en uno de los principales acreedores de la compañía en 2013.

Y es que, según se señala en el escrito, la entidad crediticia Amsterdam Trade Bank, una de las que prestó dinero a la tecnológica para sacar adelante el ‘Proyecto Zeus’, con el que se planeó su salida a Bolsa en el mercado estadounidense Nasdaq, pertenecía a un grupo cuyo propietario es Fridman.

A todo ello se sumó a una acción de «presión y ahogo económico» para Zed WorlWide que desarrollaron otros de los socios rusos de Fridman, con los que se planificó una «estrategia ilegal de interrupción de pagos de dividendos de las filiales rusas que dio lugar a una falta total de liquidez», indica el fiscal.

Por otro lado, otras de las sociedades de Fridman, Vimpelcom, aprovechó la situación de «descontrol e irregularidad» en la que se encontraba ya el Grupo Zed para «reducir o eliminar» los contratos suscritos con el grupo chipriota Temafon, del que la tecnológica de Pérez-Dolset había adquirido el 50,10 por ciento de su capital en 2009, sin que conste que se hubiera producido un incumplimiento del objetivo, ni siquiera una prestación defectuosa de las obligaciones pactadas.

«ASFIXIA ECONÓMICA»

Según el fiscal, el objetivo era lograr la «asfixia económica» de Zed con la «pérdida de capitales en presuntas comisiones ilegales». En este sentido, destaca que Fridman era conocedor de las obligaciones crediticias que el grupo español tenía contraídas, así como su «imposibilidad de hacer frente a dicho préstamo si se producía una reducción sensible de los ingreso procedentes del mercado ruso».

La situación de paralización societaria, la falta de liquidez, el bloqueo de inversores externos llevó a la compañía española a la insolvencia, que dio lugar a que el 30 de junio de 2016 se presentara una solicitud de declaración de concurso de acreedores de Zed WorlWide. Cuatro meses después, los inversores rusos presentaron una oferta de compra por un importe de 20 millones de euros, muy por debajo del que era su valor cuando dieron comienzo las «maniobras» de Mikhail Fridman.

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