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Condenado a cárcel el exdirector de una oficina bancaria de Tarazona de la Mancha

TOyota

/Redacción/

  • La Audiencia Provincial ha condenado a una segunda persona a más de cinco años de cárcel

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete ha condenado a seis años de prisión al exdirector de la oficina Caja Campo, ubicada en la localidad de Tarazona de la Mancha, como autor de los delitos de estafa y apropiación indebida y multa de 4.320 euros.

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La sentencia también condena a cinco años, cuatro meses y un día de prisión a su socio en una comunidad de bienes, donde el primer procesado desviaba parte del dinero del que se apropiaba, por los delitos de estafa y apropiación indebida, así como una multa de 3.600 euros. 

Ambos acusados dicta la sentencia deberán de devolver el dinero estafado que indica la misma. 

Un tercer procesado ha sido absuelto al no existir pruebas suficientes para demostrar su culpabilidad por los delitos de apropiación indebida y receptación de los que era acusado.

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Hechos

La sentencia considera como hechos probados que el procesado, director de la oficina de Caja Campo de Tarazona de la Mancha, fue apoderado de dicha entidad desde su designación por Escritura Pública el 27 de marzo de 2007 y tenía como atribuciones, notificadas desde el 24 de julio de ese año, la concesión de préstamos hipotecarios sin necesidad de autorización de sus superiores hasta 200.000 euros y préstamos personales hasta 72.000 euros, sin perjuicio de otras limitaciones cualitativas relativas a la solvencia y garantías de los prestatarios. Si los préstamos superaban los límites cuantitativos fijados necesitaba la autorización de sus  superiores.

A pesar de conocer dichas limitaciones, cuantitativas y cualitativas, explica la sentencia, desde 2008 hasta su cese como director y empleado de Caja Campo en noviembre de 2009, autorizó directamente préstamos por importe superior a dichos límites cuantitativos, omitiendo los límites de riesgos establecidos, consiguiendo que dicha entidad concediera los préstamos cuando no lo hubiera hecho de conocer los riesgos.

Estas actuaciones, las llevó a cabo el procesado en nombre de dicha financiera, haciendo caso omiso de los riesgos y ocultando los indicados límites a sus superiores, algunos de ellos ya fijados por el sistema informático diseñado para su gestión, dividiendo la suma prestada en distintas operaciones inferiores a aquellos límites, bien a favor del mismo prestatario bien a éste y otros familiares o socios a pesar de garantizarse con el mismo bien o para el mismo objetivo o fuente de capacidad económica para su reembolso, de modo que para eludir los indicados límites cuantitativos, tras un primer préstamo y antes de que el sistema informático impidiera otro a la misma persona o mismo grupo de riesgo simulaba la cancelación del anterior aparentando su pago a través de una cuenta interna denominada “intervención” impidiendo que el sistema detectara, denegando, el segundo o sucesivos préstamos pretendidos que, de este modo lo permitía y, una vez concedido, anulaba la cancelación. Anticipada simulada del anterior, todo ello como medio y con el ánimo de lucro consistente en el apoderamiento de determinadas sumas de los prestatarios en el modo siguiente, cita la sentencia de la Sala. 

Así, sigue detallando la sentencia, el procesado aprovechó los trámites de su concesión de préstamos (como los anteriores, pero también de otros concedidos por él dentro de sus atribuciones) para quedarse sin justificación con sumas de dinero de la cuenta corriente donde se ingresaba el préstamo a los prestatarios, ello en su provecho personal, de algún familiar o amigo, simulando su legitimidad pasándoles a la firma a los prestatarios órdenes de reintegro en efectivo que suscribían en la creencia de tratarse de un documento más relativo relacionado con aquélla gestión o de una comisión contractual. Dichas sumas las cobraba bien en efectivo de la caja de la oficina que dirigía, bien (sin movimiento físico de efectivo) haciendo uno o varios apuntes contables (en cantidades a veces iguales y otras no coincidentes con la que retiraba, para disimular su procedencia) en la cuenta personal que tenía en la entidad dicho procesado o en la de la comunidad de bienes que formaba con su amigo y también procesado en esta causa, o en la particular de éste, quien permitía al director de la caja y procesado operar en dichas cuentas. En algunos casos ambos realizaban alguna operación en las mismas para culminar o simular el apoderamiento.

Entre los préstamos concedidos ocultando la verdadera capacidad o solvencia de los prestatarios,  explica la sentencia, aparentando la innecesariedad de autorización por sus superiores, maquinando incluso informáticamente el sistema de gestión y control informático en el modo indicado, se encuentran un total de 15, los cuáles finalmente se concedían a diferentes personas de las empresas que los solicitaban. 

Por otro lado, concluye la sentencia en los hechos probados, con ocasión de la concesión regular de otros préstamos, el director de dicha oficina bancaria también de la misma forma que en los casos anteriores se quedó con distintas sumas de las cuentas de casi una treintena de clientes de la entidad financiera que dirigía.

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