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Rubén Pinar vuelve a tocar el cielo en su Albacete

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/Nacho López/Foto: Ángel Chacón/

La Plaza de Toros acogió este domingo la tradicional Corrida de Asprona en su cuadragésimo novena edición y lo hizo con un cartel de lujo compuesto por Miguel Ángel Perera, Cayetano Rivera y Rubén Pinar, donde el extremeño Perera entró en sustitución del herido Enrique Ponce tras romperse en Fallas los ligamentos. Los toros fueron de la ganadería albaceteña de Las Ramblas. Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Dámaso González, quién tanto hizo por una institución como Asprona a lo largo de su vida.

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Abrió plaza ‘Componente’, herrado con el número 45 en los costillares, nacido en febrero de 2015, de 517 kilos de peso y ‘colorao chorreao’ de capa. 

Falto de transmisión desde que salió del portón de toriles, el de Daniel Martínez evidenció desde el principio su falta de bravura y la necesidad de hacerle todo muy despacio, como ya percibió Miguel Ángel Perera en la faena con el capote.

Vestido de coral y oro, brindó Perera a los usuarios de Asprona y comenzó su faena de muleta en los terrenos del tendido 10, intentando embeber al astado en la franela para conseguir facilitarle las repeticiones y poder darle ligazón a la embestida.

Y lo consiguió, mandando sobre el noblón de Las Ramblas y arrancando los aplausos del público tanto con la franela en la derecha como cuando toreó al natural.

Conforme se alargaba la faena el de Las Ramblas iba perdiendo fuerza y Perera tuvo que recortar pasos en la cara del toro y se dio un arrimón quizá impropio de una corrida cómo esta derrochando profesionalidad.

Se perfiló el de La Puebla del Prior en la suerte contraria para entrar a matar intentando aprovechar la querencia del morlaco, pero erró con los aceros hasta en cuatro ocasiones y en otras tantas con el descabello y perdió cualquier opción de triunfo. Durante el arrastre hubo palmas para el de Las Ramblas y Perera saludó desde el tercio tras escuchar un aviso.

El primero del lote de Cayetano llevó de nombre ‘Ilustrado’ y dejó 530 kilos de peso a su paso por la báscula, mostrando pelaje ‘tostao bragao’, estando herrado con el 41 en los costados y habiendo nacido también en febrero de 2015.

De tabaco y oro, no pudor lucir el hijo de Paquirri su capote ante la falta de transmisión inicial de toro, algo que se acrecentó durante los tercios de varas y banderillas.

Brindó también Cayetano a los usuarios de Asprona tras el preceptivo saludo a la autoridad competente e inició la faena de muleta en los terrenos del tendido 10 y por abajo, intentando domar la embestida del de Las Ramblas para intentar ahondarla.

No se cruzó Cayetano delante de la cara del toro como este requería y tiró en exceso de pico de muleta, siendo suficiente para arrancar los aplausos de sus adeptos pero no para el público en general, quién incluso profirió algún pito ante la ausencia de transmisión en el toreo que estaba realizando el matador.

Despachó Cayetano a su oponente con una certera estocada y aunque sorprendente hubo algunos pañuelos en los tendidos, todo se solventó con silencio para el de Las Ramblas y para Cayetano Rivera Ordóñez.

El tercero de la tarde y primero del lote de Rubén Pinar llevó de nombre ‘Tarifeño’, pesó 497 kilos, mostró el número 7 en los costados y el color de su capa fue castaño.

De maquillaje y oro, Rubén Pinar salió decidió a animar la tarde y clavó las rodillas en la arena delante de la puerta de chiqueros para recibir a su oponente a ‘portagayola’, quedándose el de Las Ramblas frenado en su primera acometida al capote y poniendo en serios apuros a un Rubén Pinar que casi tuvo que hacer la croqueta para huir del animal y evitar ser corneado.

Mimó la cuadrilla del diestro albaceteño al astado en los tercios de varas y banderillas para que llegará con transmisión a la muleta de Pinar, quién tras brindar a los usuarios de Asprona cargó la franela en los terrenos del tendido uno para comenzar la faena.

Vio muy claro Rubén Pinar lo que necesitaba el de Las Ramblas para embestir y le dio siempre la distancia necesaria para que el astado estuviese lo más cómodo posible y repitiera en la bien movida muleta de Rubén Pinar.

Trasmitió menos y se quedó más corto el de Daniel Martínez cuando Rubén Pinar cogió la muleta con la izquierda para torear al natural, mostrando más carencias al mismo tiempo que aumentaba el peligro y que le llevó a prender a Rubén Pinar y propinarle una tremenda voltereta que dejó al diestro algo conmocionado en los momentos iniciales pero que no le obligó a abandonar la plaza para pasar de manera urgente a la enfermería.

Tras el susto, volvió Pinar a la cara del toro y no mostró fisuras, consiguiendo de nuevo buenos lances con la franela y arrancando con justicia los aplausos del respetable.

Clavó hasta los gavilanes Rubén Pinar en su primera entrada a matar y aunque tardó más de lo esperado, con un descabello incluido, el de Las Ramblas acabó doblando y llenando de pañuelos los tendidos tras ello, concediendo Joaquín Coy la primera oreja de la tarde. Hubo también petición de dos apéndices, pero el Presidente, en una acertada decisión, no concedió la segunda oreja pedida para Rubén Pinar.

Durante el pertinente y típico descanso en la Plaza de Toros de Albacete para la merienda en el intermedio, Rubén Pinar pasó a la enfermería para ser atendido por el Doctor González Masegosa tras haber recibido un puntazo en el percance sufrido en el tercero de la tarde. 

‘Saleroso’ fue el segundo del lote de Miguel Ángel Perera, dejando 483 kilos en su paso por la báscula, mostrando herrado en sus costillares el número 35, habiendo nacido en septiembre de 2014 y mostrando pelaje negro ‘bragao’.

Falto de fuerza, casta y bravura, ‘Saleroso’ no demostró ser fiel a su nombre y tuvo escaso movimiento desde que asomó por el ‘portón de los sustos’, replicando mucho tras la vara de Ignacio Rodríguez y complicando la lidia durante el tercio de banderillas en lo que parecía un mal preludio de lo que estaba por venir una vez Miguel Ángel Perera cogió la muleta.

Sin embargo, el extremeño confío en su oponente y lo intentó, consiguiendo finalmente arrancarle muletazos de calidad, haciendo sonar los acordes de la banda de música tras la insistencia de público y obteniendo del de Daniel Martínez mucho más de lo esperado a priori a tenor del comportamiento del astado durante los tercios iniciales.

Esta vez sí acertó Perera con los aceros y aunque algo trasera, la estocada del de La Puebla del Prior fue efectiva y el de Las Ramblas dobló casi sin puntilla, concediendo el público una oreja al torero reconociendo su faena ante un oponente que poco o nada prometía cuando mostró sus primeros comportamientos sobre el albero.

El quinto de la tarde llevó de nombre ‘Jardinero’ y pesó 546 kilos, siendo de pelaje castaño, habiendo nacido en mayo de 2014 y estando herrado en los costados con el número 50.

Pidió Cayetano a su picador que infringiera larga dosis de vara a su oponente y ahí terminó todo, quedando el de Las Ramblas muy mermado en sus fuerzas tras el paso por la montura de Luciano Briceño.

Con la muleta se cumplieron los presagios y poco o nada de calidad pudieron disfrutar los aficionados en el quinto de la tarde, que se despidió del albero entre leves palmas y algunos pitos durante el arrastre del mismo modo que lo hizo un sobrepasado Cayetano que no alcanzó el nivel que una plaza como la de Albacete requiere.

Cerró plaza ‘Templador’, de 540 kilos de peso, pelaje castaño, herrado con el 44 en los costillares y nacido en mayo de 2015.

Afortunadamente y a pesar de haber tenido que pasar por la enfermería para ser atendido por los galenos de la plaza de un puntazo tras el percance en el primero de su lote, Rubén Pinar pudo lidiar el sexto de la tarde y lo hizo desde que se puso la montera con un claro objetivo, abrir por séptima vez consecutiva la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Albacete.

Demostró ‘Templador’ en los tercios de varas y banderillas que no sería un toro nada fácil, no siendo eso impedimento para que Rubén Pinar brindara al público demostrando que no se guardaría nada a pesar de las dificultades que había mostrado el de Las Ramblas desde que pisó el albero.

En los medios y por abajo comenzó Rubén Pinar la faena a ‘Templador’, metiendo muy pronto al morlaco en la muleta y demostrando que en el binomio toro – torero, si había algún templador de verdad ese era Rubén Pinar, quién templó muy bien al morlaco tapándole la salida, ya que cada vez que tomaba un muletazo buscaba rajarse huyendo a tablas.

Con firmeza y torería, Pinar fue embebiendo al de Daniel Martínez en su franela y demostró una vez más la clase que atesora en sus muñecas, estando muy por encima del animal, templando, mandando y arrancando embestidas que el astado parecía incluso no tener.

Dominó Rubén Pinar los terrenos muy bien en la cara del toro y tuvo que tragar saliva cada vez que el de Las Ramblas, en vez de embestir, se tragaba los muletazos del torero de Tobarra.

El público reconoció el esfuerzo y buen hacer de Rubén Pinar y acompañó su faena al ritmo de la música con buenas dosis de aplausos y olés, reconociendo la torería de un Rubén Pinar que de nuevo se volvió a vaciar en ‘su’ Plaza de Toros de Albacete.

Falló Pinar con los aceros en dos ocasiones, haciendo presa a la tercera y clavando hasta los gavilanes, doblando el de Las Ramblas sin necesidad de descabello y posibilitando tras la oreja concedida su séptima salida a hombros consecutiva por la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Albacete tras cortar una oreja en cada uno de sus toros.

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