/Sandra Manzanares/
Si en una década la provincia de Albacete ha perdido 10.000 habitantes, las previsiones de cara al futuro no son mejores, y es que, según los datos de proyección del Instituto Nacional de Estadística, la provincia perderá en los próximos 14 años más de 13.000 habitantes, y lo hará, además de por el número creciente de defunciones que ya superan a los nacimientos, por la bajada de la inmigración procedente del extranjero.
Como apuntábamos, la provincia de Albacete volvía a perder población en 2019, pasando de los 388.786 habitantes registrados en enero de 2018 a los 388.046 del mismo mes de este año. Una disminución de 740 personas que continúa con la tónica de los últimos años y que, poco a poco se aleja de datos como los de 2008, cuando el total de personas inscritas en el Padrón Continuo rozaba las 400.000.
Cifras que, de cumplirse las previsiones del Instituto Nacional de Estadística, INE, se traducirían en una población de 376.138 habitantes en 2033. En estos años bajará el número de personas de origen extranjero que decidan vivir en nuestra provincia, pasando como muestra el gráfico siguiente, de las 2.625 personas inmigrantes de 2019 a las 1.938 del año 2032; es decir, casi 700 personas menos. Hasta 2022 estas cifras serán estables e incluso irán creciendo, pero será a partir de 2023 cuando empiecen a caer.

En el periodo comprendido de 2019 a 2032 Albacete recibirá un total de 86.611 inmigrantes, de los cuales, más de la mitad proceden de otros lugares de España, en concreto 52.563 personas. Estos datos, según el INE, irán en paulatino aumento desde 2019, cuando serán 3.704, hasta 2032, con 3.812 inmigrantes españoles. El resto, 34.048 corresponde a inmigración extranjera.

Por otra parte, destacar que a lo largo de este periodo de tiempo serán 88.617 los albaceteños que decidan marcharse de su provincia, la gran mayoría a otros lugares de España, en concreto, 67.617 albaceteños, mientras que el resto lo hará al extranjero. En ambos casos la tendencia se dibuja a la baja, pues se espera que sean 400 personas menos las que emigren fuera de nuestras fronteras si comparamos datos de 2019 y 2032, en el primer caso 1.618 y en el segundo 1.221. Lo mismo ocurrirá en las emigraciones al resto de España, siendo 4.924 este año y 4.760 en 2032.
En este punto, cabe destacar que si comparamos los datos de inmigración con los de emigración, saldría también un saldo negativo, en esta ocasión de 2.006 personas.
Causas del descenso
Una de las causas de la bajada de población, además de la emigración de casi 90.000 albaceteños, que no llega a “compensarse” con la llegada de personas procedentes de otros lugares, tanto nacionales como internacionales, es el “progresivo e ininterrumpido aumento de las defunciones, siempre superior al número de nacimientos”, dando lugar a un saldo vegetativo negativo durante todo el periodo proyectado. De hecho, los nacimientos también descenderán, aunque en un número contenido: se esperan 219 nacimientos menos de 2019 a 2032, estimándose 2.903.

Y es que a pesar de la mayor esperanza de vida, el número de defunciones continuaría creciendo durante dicho periodo como consecuencia del envejecimiento poblacional. La provincia de Albacete es un claro ejemplo de la despoblación que asola el interior de nuestro país, pues, España aumentará su población en más de dos millones de habitantes, y no así nuestra provincia, cuyos habitantes se concentran en cinco núcleos urbanos. Concretamente, 7 de cada 10 habitantes de la provincia residen en la capital albaceteña, Hellín, Villarrobledo, Almansa o La Roda, mientras que el resto de la población se reparte en los otros 82 municipios.
En definitiva, el INE alerta con su estudio de dos acuciasteis realizadas que se dan en numerosas provincias españolas y a los que Albacete no es ajena. La despoblación y el saldo vegetativo negativo son dos realidades que podría dejar bajo mínimos a nuestra provincia, cada vez menos habitantes, y un envejecimiento elevado de la población.


