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«Enterrar los cuatro huesos que queden de mi hija nos daría paz”

TOyota

/Sandra Manzanares/

Doce años después de su desaparición, los familiares de Mari Cielo Cañavate continúan pidiendo justicia y sobre todo, encontrarla. «Enterrar los cuatro huesos que queden de mi hija nos daría paz”, declaraba el padre de Mari Cielo, Antonio Cañavate, lamentando la “dejadez” que ha existido en el caso de su hija, ya que, según indica, no se levantó un dispositivo de búsqueda que permitiera dar con ella.

Era el programa ‘Viva la vida’ de Telecinco el que rescataba hace unos días su caso, reconstruyendo la mañana de la desaparición de esta hellinera, de la que nada se sabe desde el 10 de octubre de 2007. Según relataban su hermana Rosa y su padre Antonio, Mari Cielo “vivía con miedo” a la familia del que fuera por entonces su pareja y único acusado de su desaparición, llegando a recibir “amenazas” por parte del hijo de este hombre, aseguran.

En 2011, y tras un largo juicio que se prolongó durante 12 sesiones, el sujeto fue condenado por un jurado popular a 15 años de prisión, aunque tres meses después, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha absolvía al acusado de los cargos, que salía de la cárcel por “falta de pruebas”. Como informaba Europa Press, el abogado de la defensa pidió la revocación de la sentencia emitida por el jurado popular, considerando que “no había pruebas suficientes para condenar a su defendido como autor” de los hechos, e insistiendo en que “se había vulnerado su derecho a la presunción de inocencia”, decía.

Aquel día en el que se celebraba la vista para revisar la condena del acusado en el caso de la desaparición de Mari Cielo, su padre recordaba que, aunque así se estipuló en la sentencia, aún no se había reanudado la búsqueda del cuerpo de su hija, afirmando que la buscaría aunque tuviera que “ir él solo”. Cumpliendo su palabra, día tras día, mes tras mes y año tras año, Antonio ha intentado localizar a Mari Cielo en una zona en la que, “según la policía, podría estar su hija”, decía.

El 10 de octubre de 2007 Mari Cielo no fue a recoger a su hijo al colegio, ésa fue la primera señal de una desaparición que no se ha resuelto con el paso de los años, y que ha continuado ahondando en el dolor de esta familia de la localidad albaceteña de Hellín.

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