/Sandra Manzanares/
La de los asentamientos irregulares y los núcleos poblacionales aislados de la sociedad es una realidad que también está presente en Albacete y que, según datos de 2014, se manifiesta en casi una treintena de puntos ocupados o conjuntos dispersos de viviendas de nuestro municipio, aunque se trata de una población en continúo cambio debido a la movilidad de sus integrantes, cuyo perfil es heterogéneo y su número difícilmente calculable.
Conocedores de esta realidad, ante la que “no hay que cerrar los ojos”, desde el Ayuntamiento de Albacete y su Servicio de Acción Social, se llevan a cabo diferentes programas y medidas concretas en pos de la integración de este colectivo y de la sensibilización y concienciación del resto de vecinos de la ciudad, que, a pesar de parecer un tópico, dice la concejal responsable del área, María Gil, están “abiertos” a comprender y aceptar las diferentes circunstancias de los habitantes de nuestro municipio.
Reconoce Gil que la de los asentamientos irregulares es una “materia compleja”, pues no existe un censo como tal para trabajar sobre ella, aunque sí se actúa desde hace años y de manera concreta en aquellas zonas más localizadas. Como refuerzo a la atención primaria que se presta, desde el pasado año en nuestra ciudad se desarrollan dos nuevas iniciativas, una de ellas centrada en la escolarización de los menores que residen en estos asentamientos y otra, para propiciar que sus miembros se empadronen en Albacete.
La creación de un protocolo que facilite el empadronamiento de personas que “no tienen un domicilio como tal, pero si residen en nuestra ciudad”, se puso en marcha en marzo de 2018, y desde entonces ya han sido 150 los empadronados en Albacete. Así, estas personas con pocos recursos podrán entrar en el círculo de prestaciones sociales y económicas al que los albaceteños tienen acceso.
Escolarización de menores
En menos de un año, desde los departamentos municipales se ha promovido la escolarización de 12 menores, con el proyecto focalizado en el asentamiento irregular cercano a ‘La Pulgosa’. De la mano de la cuentoterapia, los técnicos de Servicios Sociales se “ganan la confianza” de los padres de los pequeños, para que les permitan acudir a la escuela y asistir posteriormente a las clases de apoyo que se ofrecen en los centros socioculturales.
Las familias, explica Gil, “tienen miedo” de que los Servicios Sociales les “quiten” a sus hijos o que más que una “ayuda”, la intervención de los técnicos les suponga algún tipo de sanción. Sin embargo, poco a poco, los pequeños se van incorporando a la vida educativa. En este sentido, la edil destaca que actualmente el Ayuntamiento y la Junta de Comunidades estudian la posible inserción de una ruta de transporte escolar que contribuya a que los menores continúen asistiendo a clase, aunque sus padres se desplacen a otros lugares por motivos laborales.
Temporeros
Si bien es cierto que las características de las personas que forman parte de estos asentamientos varían dependiendo de la zona que se tome como referencia, la mayoría de ellas son de origen extranjero, usualmente de nacionalidad rumana, y que conviven con el resto de su familia; con la excepción del núcleo de infraviviendas concentrado en la Carretera de Peñas, que sirven de cobijo para los temporeros subsaharianos principalmente en la época estival, nos explica el coordinador de la Asociación Comisión Católica de Migración, ACCEM, Danilo Campos.
En colaboración con ACCEM, el Ayuntamiento activará el 1 de junio el ‘Dispositivo de apoyo a temporeros’ que se prolongará hasta octubre, aumentando así la capacidad del Centro de Atención Integral a Personas Sin Hogar y ofreciendo a más de 30 personas la posibilidad de ubicarse en viviendas cercanas al Cementerio Municipal. Esta entidad es una de las que presta apoyo a las personas “sin techo” o que residen en infraviviendas, igual que hace Médicos del Mundo, Cáritas o Cruz Roja, procurando los servicios básicos de alimentación, ropa o medicamentos.
Además, en 2018 se creo una Comisión Interinstitucional para implicar a la Delegación de Gobierno, Junta de Comunidades, Diputación y Ayuntamiento de Albacete en esta materia; organismo que se suma al Consejo Municipal de la Inmigración, impulsor de un Plan de Integración Intercultural en colaboración con la FAVA para sensibilizar sobre la situación que viven cientos de personas en nuestra ciudad, que precisan de las herramientas necesarias para vivir con dignidad.




















