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El juicio que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Ciudad Real con jurado popular a un hombre de 32 años, acusado del presunto asesinato de su padre tras atropellarlo en Torrenueva en 2017, ha quedado pospuesto hasta el lunes por solicitar la acusación particular la introducción de un nuevo delito en su escrito.
Se trata del de omisión del deber del socorro y supondría una petición de seis meses más de prisión, quedando su solicitud en dos años frente al año y medio que pedía al inicio del procedimiento.
Así, el abogado de la acusación particular ha explicado que el motivo de introducir este delito es porque casi todos los testigos han cambiado la versión dada en la fase de instrucción, «la mayoría han cambiado de opinión en su testimonio en la sala», ha añadido, y a raíz de estos testimonios, que en sus palabras «son los que van a valer a la hora de que el jurado de su veredicto», ha concluido que había un delito del deber de omisión del socorro.
Sin embargo, ha manifestado que sigue manteniendo que hubo un atropello por una imprudencia temeraria por consecuencia del alcohol y las drogas. Ha recordado que su tesis se sostiene por lo dicho por la Guardia Civil, que la víctima se pudo poner en la trayectoria del vehículo y en la señal de frenada. «Si alguien quiere atropellar a una persona, no va a frenar», ha añadido.
Además, ha apuntado la duda de si el estado del acusado –se encontraba bajo los efectos del alcohol y las drogas– le exime de socorrer a la persona que está en el suelo como consecuencia del atropello.
«ABRIR LOS OJOS AL JURADO»
La introducción del nuevo delito servirá, para el letrado, independientemente de que se admita o no, para «abrir un poco los ojos» a un jurado que, en su opinión, muchos de ellos no tienen conocimiento del tema de conducción. Además para ponerse en el lugar de los hechos ocurridos esa noche y se planten que hubiesen hecho, como hubieran reaccionado.
Se ha preguntado si socorrer se puede considerar ir al bar a decir que había atropellado a su padre o llamar a su madre. Pero también ha planteado la duda de que si por hacer eso se le pueda juzgar por asesinato.
De esta forma sigue considerando que lo ocurrido se trata de una imprudencia temeraria grave, por lo que piden un año de prisión, a lo que se une medio año más por un delito de conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas. De ser admitido este nuevo delito de omisión de socorro, la petición de pena aumentaría seis meses más llegando su petición a los dos años.
«HIZO TODO LO POSIBLE POR ATENDER A SU PADRE»
El abogado de la defensa, ha considerado que la introducción de este nuevo delito es «muy coherente y normal» ya que dentro del procedimiento se ha acreditado que puede haber «algún indicio, aunque no prueba real» de tal circunstancia, aunque no lo comparta, ya que desde su punto de vista el acusado «hizo todo lo posible para atender a su padre». Ha reprochado que quizás esa acusación debiera haberse hecho antes por el Ministerio Fiscal.
Respecto al momento del atropello, y tras escuchar a los forenses considera que «continua oscuro el tema» porque nos hablan de dos colisiones cuando la Guardia Civil habla de una. «Hay muchas contradicciones en este aspecto».
La defensa continua, así con su petición de un año de prisión por una imprudencia temeraria y con las atenuantes de ir bajo los efectos del alcohol y las drogas. El letrado ha añadido, en relación a la acusación de que se negó a hacerse las pruebas para determinar los niveles que llevaba, consideran que esto no fue así, teniendo en cuenta, ha continuado, que se sometió a las de ADN, a la de tóxicos y la primera prueba del alcohol.
INDEFENSIÓN
Por su parte, la fiscal ha incidido en la indefensión que puede generar esta situación «el acusado debe conocer de antemano de los delitos de los que se le acusa», por eso ha manifestado la «gran sorpresa» que ha generado este hecho. Finalmente, ha explicado la magistrada ha permitido que este nuevo delito se introdujera en las conclusiones ya que la defensa ha estimado que no se incurriría en tal indefensión si se le daba un tiempo para poder responder a esta nueva acusación.
Finalmente, la fiscal ha manifestado que mantiene lo expuesto en su escrito de acusación y continúa con su petición de 20 años de cárcel por el delito de asesinato –con el agravante de parentesco y los atenuantes de alcoholemia y drogadicción-, así como dos más contra la seguridad vial, uno por conducir bajo los efectos del alcohol y otro por negarse a someterse a todas las pruebas.
De esta forma, y tras lo sucedido, el lunes las partes expondrán sus conclusiones y se entregará el objeto del veredicto al jurado, que se retirará a deliberar.
Previamente, la sesión se ha iniciado con la declaración de los forenses que han determinando que el cuerpo del padre presentaba un impacto inicial que provoca una rotura en la pierna, posteriormente una desestabilización del cuerpo que cae sobre le lado izquierdo sobre el coche, para posteriormente producirse una proyección del cuerpo cayendo de cabeza y provocándole el traumatismo craneoencefálico.
Desde la defensa se le ha planteado la duda de que el coche no presentaba ningún signo de que el cuerpo hubiera caído encima del capó, a lo que los forenses han contestado que puede deberse a que el abdomen es una zona blanda y es «probable que no deje vestigios porque es depresible», han añadido.
Han determinado que la velocidad podría ser de entre 30 o 40 kilómetros por hora y han concluido que aunque «desde el punto de vista de la circulación no es excesiva, sí lo es en los efectos lesivos».



