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Segunda jornada del juicio con jurado popular en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete en la que un hombre se enfrenta a 25 años de prisión acusado de matar a su socio en el bar que ambos regentaban en la ciudad de Albacete. Hechos que sucedieron el 2 de febrero 2017 y que el acusado ha negado, sosteniendo que la muerte de su socio fue accidental e incluso ha manifestado que el día de los hechos, tras acabar la jornada laboral se quedó en el bar con su socio y dos amigos y que estuvieron bebiendo y consumiendo cocaína hasta que éstos se marcharon.
“Cerramos el bar, le digo donde estaba el cambio. Subió delante él y yo detrás. Me enseña el cambio y le dije que estaba hasta los huevos de cómo tenia el cambio”, señala el acusado asegurando además que “había muy buena relación” cuando “escucho un golpe, me doy la vuelta y me lo encuentro muerto. Entonces lo veo tumbado en el suelo boca arriba echando sangre por la boca y la nuca. Estaba en shock”, por lo que insiste no pidió ayuda. “Lo único que se me pasó por la cabeza es que nadie me podía creer”, ha relatado que durante un periodo de tiempo siguió fumando, bebiendo y haciéndose «rayas» –de cocaína– «mientras pensaba qué hacer con él” por lo que ante dicha situación “no pensé en llamar a la policía, había en el almacén paquetes de cocaína”.
Más tarde, ha confesado el principal acusado que fue a su casa a llevar el coche -vivienda que compartía con la víctima-, regresó, metió el cuerpo de su socio en el congelador, limpió el local y simuló una vida normal. “Decidí cogerlo y guardarlo en el congelador. Lo cojo por la cintura, yo pesaba 30 kilos más que ahora”, señala el acusado que, “el congelador estaba lleno, había comida y hielo y lo saqué para meterlo. Tenía una herida en la nuca, un corte horizontal de un golpe. Lo echo al congelador y me voy, le quito los dos móviles porque me di cuenta al cogerlo que se encendió uno de ellos. Después de guardarlo y antes de irme limpié con productos de limpieza del bar y con una fregona la sangre. Creo que los tiré, pero no recuerdo, en unos contenedores de la calle”, resaltando en su declaración que “perdí un amigo”. “Ese día pasé a saludarlos, ambos estaban al final de la barra, sería sobre las 8 o 9, estaba abierto el local pero no había nadie. No es que estuvieran discutiendo, le estaba pidiendo explicaciones”, señala el segundo acusado en esta causa.

Además ha relatado el acusado que días después de los hechos confesó lo sucedido al segundo acusado, con quien al parecer mantenía una relación y también trabajaba en el bar, y quien además se enfrenta a 3 años de prisión por encubrimiento. Ambos, el día de los hechos y tras estar en varios locales de ‘La Zona’ decidieron marchar a Balazote, una localidad vecina que se encontraba en fiestas. “En el trayecto se lo comenté a M. lo que había ocurrido con mi socio, necesitaba desahogarme, la verdad, que se cayó, me asusté y lo guardé”, ha reiterado el principal acusado aunque ambos no volvieron a hablar del tema, según ha declarado, pese a que estuvieron hasta el amanecer de fiesta en la mencionada localidad.

Por su parte, el otro acusado asegura que días después de los hechos “una noche estábamos durmiendo en mi casa y me contó que ambos estaban en el local, echó a dos amigos, y empezaron a discutir por las drogas. Le preguntó dónde estaban las básculas y al subir su socio al almacén él le dio con lo primero que se encontró en la cabeza. Me dice que se cayó de boca y que en ningún momento le vio la cara. No hice ni dije nada”. Una declaración interrumpida por el principal acusado al que se le ha podido escuchar fuera de micro: ”¿Por qué te chivas de mi?”.

Días después el acusado decidió trasladar el cuerpo a Viveros, quien asegura lo hizo” solo y sin ayuda de nadie”, según su testimonio, lo echó al coche, que previamente había subido encima de la acera, pegado a la puerta y lo llevó a Viveros, donde su familia tiene un terreno. Allí lo metió en otro coche donde permaneció hasta que el olor alertó a su padre y decidió deshacerse de los restos quemándolos en una hoguera para, posteriormente, enterrarlos en el huerto del terreno.

Según el testimonio del principal acusado, pese a que tuvo oportunidad de deshacerse del cuerpo de varias formas, optó por trasladarlo a Viveros. En este sentido, ha negado en varias ocasiones y, ante las preguntas de Fiscalía, que arrancase los sistemas de videovigilancia del bar y que le había requerido la policía durante la investigación para evitar incriminarse. «Las cámaras no llegan hasta el almacén», lugar señalado como escenario del suceso. Por su parte, el segundo acusado ha manifestado que “no le ayudé a limpiar la sangre ni a llevárselo a Viveros”.

Al finalizar su declaración el principal acusado ha manifestado arrepentirse “de la mala decisión de guardar el cuerpo”, incluso ha detallado que “si pudiera cambiarme por él lo haría, lo que a él le ha pasado que me hubiera pasado a mi”.

Por su parte, el segundo acusado ha detallado que no denunció los hechos ni habló antes de lo que le había contado sobre la detención del principal acusado porque “no quería nada malo para él y si decía algo iban a ir a por él. Quería protegerlo”, aunque ha manifestado que “para mi el día que lo detuvieron fue una liberación”.

La vista oral del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Albacete continuará toda esta semana y se prolongará también durante varios días de la semana que viene.




















