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Admite que mató a su mujer y a su hijastra, naturales de Bienservida

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/Lidia Rodríguez/

En la mañana de este martes ha continuado el juicio en la Audiencia Provincial de Ciudad Real del doble asesinato de Daimiel, que se inició este lunes y ha comenzado con la declaración del acusado, Manuel Yébenes, quien ha reconocido que mató a su mujer, Ana Belén Ledesma de 46 años y la hija de esta, Ana María Pérez de 18. 

Durante su comparecencia, el acusado que lleva 2 años en la prisión de Herrera de la Mancha, solo ha querido contestar a las preguntas de su abogada ha insistido en que “nunca ha sido su intención matarlas, ni era una decisión que tuviese premeditada”, justificando su acción a que “se le fue la cabeza”. 

Del mismo modo, tan solo “recuerda estar descontrolado y no ser consciente de lo que estaba haciendo en el momento de las agresiones”, además de no recordar tampoco el número de  puñaladas que les propinó a ambas víctimas, que según el informe de acusación fueron 15 en el caso de su mujer y 9 a la hijastra. Al mismo tiempo la defensa ha hecho hincapié en que desde el momento que llega la Policía Local y Guardia Civil el acusado se manifestó “culpable” de los hechos y “colaborativo en todo momento”.

El juez ha tenido que llamar la atención varias veces a la letrada porque iba “dirigiendo” las respuestas del acusado, quien ha asegurado “estar arrepentido”. Del mismo modo, además de la reconstrucción de los hechos del día de los asesinatos, el 13 de febrero de 2017, se ha establecido el contexto en el que se produjeron. En este sentido, ha confesado haber discutido con su mujer esa misma mañana al levantarse en torno a las 9 horas, aunque afirma no recordar el motivo. Tras ello, comenzaron a forcejear y él cogió un cuchillo y le comenzó a asestar puñaladas de forma “descontrolada”. Al tiempo que llegó la hija de esta alertada por los gritos y comenzó a hacer lo mismo con ella, asegurando que fue “de manera accidental”. 

El motivo por el que el acusado alegaba haber cometido ambos crímenes es el económico, pues asegura que “le habían arruinado” y su mujer “mal gastaba el dinero”. Ha reconocido que durante toda la vida había estado “a la sombra de su hermano”, con quien trabajaba como pintor y mantenía una estrecha relación y le “administraba el dinero” hasta el momento en que se casó con Ana Belén el 23 de noviembre de 2014, ya que su hermano se mostró en contra del matrimonio, y le animó a que hiciese separación de bienes. Al oponerse a la relación de su hermano con la fallecida rompieron la relación hasta aproximadamente un mes antes de los crímenes cuando Manuel acudió a pedirle “algo de dinero” y le llevo a psiquiatría, donde asegura haber estado ingresado para recibir “tratamiento por depresión”.

Fue en ese momento cuando Manuel afirma haber manifestado su intención de divorciarse y sostiene que su mujer no quiso marcharse de la vivienda. Así mismo, ha declarado que tal era la “obsesión por las compras” de su mujer que “tenían que dormir en el sofá porque no podían entrar a la habitaciones que estaban llenas de bolsas”, Del mismo modo, el acusado ha afirmado que tanto la hija como la madre le “acosaban”. “Cosas malas” que sin embargo, no recuerda. Al igual que afirma que ninguna de ellas le daban explicaciones de “dónde iban o que hacían”, asegurando a su vez, “no haberse tomado su medicación porque su mujer no se lo recordaba” y del mismo modo, ha afirmado mostrarse “dependiente” del dinero y haber confiado en ella “plenamente”, “no preocupándose por las cuentas desde que se casaron y firmando “préstamos” que él “firmaba sin mirar”.

Algo que la segunda hija de Ana Belén, que no residía con ellos pero sí lo hacía su hijo de 1 año de edad, ha desmentido en su declaración, asegurando que su madre no era ninguna “compradora compulsiva”, iban “juntos a todas partes” y que su madre cobraba una pensión por minusvalía, mientras que Manuel estaba también en paro. Del mismo modo, las dos hijas de la fallecida, que se han constituido como acusación particular, han coincidido durante su declaración en que Manuel y Ana Belén habían mantenido una “buena relación” en todo momento, “gastándose el dinero juntos” en viajes, comidas, etc. E incluso en la apertura de un disco pub en la localidad que acabaron cerrando a los pocos meses. Así mismo han hecho hincapié en que estas habitaciones llenas de bolsas era porque su madre iba a firmar ese mismo día de su fallecimiento como inquilina en otro piso.

Declaraciones de los testigos

Tras prestar declaración el acusado, han comparecido ante el estrado la hermana de la vecina del 1º E y por lo que se encuentra actualmente en tratamiento psicológico y psiquiátrico por estos hechos, que se encontraba en el domicilio el día de los hechos aunque no residía en dicho inmueble, siendo por tanto, testigo presencial ya que cuando Ana Belén comenzó a ser agredida por Manuel salió huyendo hacia el rellano y llamó al timbre de esa vivienda. 

Al abrir la puerta esta se encontró con una mujer en el suelo y un hombre con un cuchillo en la mano bajo los pies de ella. Al preguntarle “¿qué había hecho?”, él contesto que “le habían dejado sin un duro”. Al mismo tiempo que le propinó una patada en el pie y dijo: “Está muerta”. Seguidamente, según afirma esta testigo, Manuel le dijo que había matado” a las dos” y le señaló la puerta de su vivienda, ella se acercó y pudo comprobar que el cuerpo sin vida de la joven Ana María yacía boca abajo en el suelo del salón. Algo que Manuel Yébenes ha dicho “no recordar».

Del mismo modo, han declarado la hermana de esta última testigo, que llegó al bloque a los pocos minutos de que su hermana encontrase los dos cadáveres y pudo llamar a la Guardia Civil, y un obrero que alertó a la Policía Local de Daimiel cuando las vecinas salieron corriendo del inmueble. Por otra parte, han sido llamados a declarar los cuatro hermanos de la fallecida Ana Belén Ledesma y el padre biológico de la también fallecida Ana María.

Declaración del hermano del acusado

Por su parte, el hermano de Manuel ha sido el último en prestar declaración durante la sesión, quien ha afirmado que ve a su hermano “totalmente arrepentido” y que “hubiera pensado antes que su hermano se quitaría la vida a ser capaz de cometer dicho crimen”. Así mismo, ha afirmado que no acudió a la boda de su hermano con Ana Belén porque “era un circo y acudió hasta el amante de ella”, y que “solo ha hablado una vez en su vida con la fallecida”. “Mi hermano era un monigote, débil, muy tímido y generoso con sus sobrinos”, ha asegurado, añadiendo que “pensaba que nunca se casaría porque era incapaz de hablar con una mujer”. 

Del mismo modo, ha afirmado que su hermano al casarse percibía 600 euros mensuales del alquiler de un local comercial y tenía en diferentes cuentas un total de 300.000 euros procedentes de diferente ahorros, que más tarde supuestamente se gastaron hasta quedarse “en la ruina”. Además de ello, ha asegurado que mancomunó una de estas cuentas con 150.000 euros para que Ana Belén no pudiera “tocar ese dinero”, mientras le alertaba de que “le estaban robando”. 

Así mismo, ha manifestado durante años le han estado “bombardeando” el teléfono a llamadas procedentes de entidades bancarias, compañías telefónicas y asesorías fiscales para buscar a su hermano porque “debía dinero” y estaba lleno de “trampas”, que según él, las que había motivado esa situación eran la mujer de Manuel, Ana Belén y las hijas de ella. 

“Mi hermano me vino llorando un mes antes de que pasaran los hechos, desesperado porque estaba hasta arruinado y no tenía para comer”, ha asegurado, mientras le animó a tranquilizarse, diciendo: “Cuando se vayan estas mujeres (una vez se separaran) ya podrás venirte con tu hermano”.

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