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Mató a una madre y una hija de Bienservida de 24 puñaladas y su defensa afirma que no hubo ensañamiento

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/Lidia Rodríguez/

Este lunes ha dado comienzo en la Audiencia Provincial de Ciudad Real el juicio del doble asesinato ocurrido en febrero de 2017 en la localidad ciudadrealeña de Daimiel. En esta primera sesión se ha constituido el jurado popular y han comparecido la Defensa, el Ministerio Fiscal y la acusación particular, quienes piden la pena máxima de 25 años de prisión por cada asesinato, es decir un total 50 años para M.Y, a quien se le acusa de haber asesinado a su mujer y a la hija de esta de 18 años, propinándoles 9 puñaladas a la primera y 15 a la segunda.

Al pintor daimieleño se le acusa de dos delitos de asesinato con los agravantes de alevosía y ensañamiento, al que se une violencia de genero por un lado y violencia domestica por otro con el agravante de parentesco, que eleva más la pena en el caso de la esposa, A.B.L.S, con quien se casó en 2014 y vivían en Daimiel junto a la hija de esta, A.M.P.L. Él mismo se declaró culpable de haber acabado con la vida de ambas. Sobre las 09.00 horas del día 13 de febrero de 2017 se dirigió a la cocina cogiendo un cuchillo de grandes dimensiones, 34 centímetros de longitud y 20 centímetros de hoja. Acto seguido y “aprovechando que su hijastra se encontraba en el baño principal de la vivienda, aseándose y sin salida alguna, el acusado, se abalanzó sobre la misma y comenzó a asestarle puñaladas en cabeza, tórax y tronco superior”, según recoge el escrito de la acusación.

Este episodio continuó, según el escrito, con la llegada de la esposa del acusado, “quien se dirigió de inmediato al lugar donde se encontraba su marido apuñalando a su hija”. El acusado, explica, “que una vez hubo terminado con la vida de A.M.P.L. se dirigió cuchillo en mano contra su esposa comenzando asestarle violentamente puñaladas”. La víctima salió de inmediato al rellano de su escalera de la primera planta y el acusado salió tras ella y le asestó 3 nuevas puñaladas que ocasionaron de inmediato su muerte. Cuando la Policía llegó al domicilio este se encontraba aún con el cuchillo en la mano, en ropa interior y totalmente “ensangrentado”.

“Sabía lo que hacía en todo momento”

El Ministerio fiscal, especialista en materia de violencia de género, con el fin de “defender el interés de las víctimas”, intenta conseguir la pena máxima por estos hechos, ya que no hay delito “más grave” en el Código Penal que el asesinato con alevosía y ensañamiento. Al igual que la acusación particular, que relata que concurrían circunstancias atenuantes, “no actuó con miedo como señala la Defensa en el escrito de acusación, ni arrepentimiento”. Así mismo, consideran que tampoco tenía ni tiene “limitadas sus facultades mentales”, no siendo por tanto “un arrebato ni fruto de ninguna situación que obnubilara su mente”.

Ambos sostienen por tanto, que el acusado «sabe lo que hace en todo momento y quiere hacerlo”, estando “completamente en su sano juicio”, ya que al ser detenido fue trasladado al centro de salud donde se le realizó un informe médico, donde se confirma que “no tiene limitadas ni alteradas ningún tipo de facultades” tan solo tenía una herida en el abdomen que él mismo se provocó.

Por su parte, la Defensa pide la libre absolución y justifica este doble crimen con “motivos económicos”, alegando que la mujer del acusado se “malgastaba” y le hizo perder 300.000 euros “que él mismo había ahorrado”, gastándose varios miles de euros en un solo día en “compras desmesuradas”. La abogada del acusado ha señalado que este hombre es “conocido por todo el pueblo de Daimiel”, quien ha llegado siempre una “vida pacífica” y es una persona “excelente, muy querida” por toda la localidad.

Con ello, quieren “demostrar” que “fue homicidio en lugar de asesinato y que no existen ni alevosía ni ensañamiento” sino que mató a las 2 víctimas porque su esposa le “arruinó, hundió y maltrató psicológicamente” y por ello, “arrastraba una importante merma psicológica”. Por lo que, a lo largo del juicio se va a presentar la informacion bancaria para justificar este “despilfarro”, reconocen que es un “hecho condenable”, pero lo definen como “un caso especial” donde hay que tener en cuenta todas las circunstancias que rodean al asunto. “No era su intención de hacerles daño indiscriminadamente. Estaba ciego, perdió la cabeza. Su mujer lo mató en vida”, manifiesta la Defensa.

Aparece una nueva prueba

La acusación particular ha presentado esta misma mañana una prueba, a la cual se ha opuesto con rotundidad la defensa por ser una “prueba posterior que aparece 2 años después, de dos testigos que estuvieron la noche anterior con la víctima, no siendo por tanto testigos presenciales de los hechos”.

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