/Lidia Rodríguez/

Torija ha sido no solo el primer obispo de la Diócesis de Ciudad Real, con 27 años al frente de la misma desde 1980 hasta 2003, sino también el primero en fallecer y por tanto, el primero en haber sido enterrado allí, ante la mirada de la Virgen del Prado. Una persona “sencilla, cercana e interesada por todos y por todos sus problemas, que estuvo al lado de los que más le necesitaban en cada momento”, así le definen desde la diócesis ciudadrealeña, para la que aseguran “fue un gran regalo de Dios”.

La misa exequial ha estado presidida por el Obispo de Ciudad Real, Monseñor Geraldo Melgar, acompañado por el obispo emérito de Ciudad Real, Antonio Algora Hernando; el obispo de Guadalajara, Atilano Rodríguez Martínez; el obispo emérito de Albacete, Ciriaco Benavente Mateo y el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza, como obispos concelebrantes, además del Colegio de Consultores y el Cabildo de la Catedral, quienes han acompañado al féretro desde la capilla ardiente, instalada en la mañana de este pasado domingo, hasta los pies del templo para la celebración de las exequias.

Sobre el féretro se han dispuesto las diferentes insignias episcopales com son la casulla, la mitra, el báculo y el evangeliario, colocada por el Vicario General, Tomás Villar; el Presidente del Cabildo, Bernardo Torres; el Secretario del Colegio de Consultores, José Luis Jiménez; y el Secretario del Colegio de Arciprestes, José Carlos Redondo. La celebración elegida ha sido la forma típica de las exequias sin canto y acompañado de la Coral Diocesana, compuesta por jóvenes de todos los pueblos de la diócesis, y por seminaristas, tanto del Seminario Mayor como del Seminario Menor.

Después de la oración y las lecturas de despedida por dos de sus sobrinos, el obispo se ha acercado hasta el féretro acompañado por el diácono, los acólitos y el maestro de ceremonias de la Catedral para asperjar con agua bendita e incensar los restos mortales como corresponde a las exequias cristianas en las que se da el «último adiós al cuerpo del difunto». Tras ello, y una vez que se ha procedido a la inhumación del féretro en el hueco provisto a los pies del altar.

Una despedida a la que también han asistido autoridades como el Presidente del Real Consejo de las Órdenes Militares, Pedro de Borbón-Dos Sicilias; el subdelegado de Defensa el Coronel Juan del Hierro; la Delegada de la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha, Carmen Teresa Olmedo; la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora Bastante; acompañada de algunos de los concejales del Equipo de Gobierno, como David Serrano y Sara Martínez; además de otros miembros de la Corporación Municipal del Grupo Ciudadanos y Partido Popular; la Consejera de Economía, empresas y empleo, Patricia Franco Jiménez; el Presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Caballero y la Vicepresidenta, Jacinta Monroy; los diputados nacionales, José María Barreda Fontes y Carmen Quintanilla Barba; los senadores, Carlos Cotillas López y Miguel Ángel Valverde Menchero; el Comisario provincial Cuerpo Nacional de Policía, Miguel Rufino Méndez; el Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Ciudad Real, Coronel Humberto Urruchi; el Jefe del Subsector de Tráfico, el Capitán Pedro Puerta; el Jefe de Policía Local, Fernando Díaz Rolando y el Comandante Jesús Torres de la Base de Almagro.



























































































