/Marta López/
Albacete ha demostrado que sin botellón también se puede disfrutar de Jueves Lardero, y es que, los miles de jóvenes que acudían a la zona del Campus Universitario de la capital este año se han comido la mona sin “mojarla” en alcohol durante el botellón.
La valiente decisión del Ayuntamiento de Albacete de terminar con esta práctica, que ya se había convertido en casi una tradición entre los jóvenes albaceteños, ha dejado paso a una amplia programación de actividades de ocio para todos los gustos y edades. La imagen del Campus de Albacete casi desierto, con jardines precintados y presencia de Policía Local, contrasta con la del pasado año en la que miles de jóvenes abarrotaban esta zona para celebrar el botellón.
Una imagen desértica que también contrasta con la cantidad de toneladas de basura y suciedad que dejaban a su paso tras este botellón de Jueves Lardero y que este año no se ha repetido. Una decisión sin duda que han celebrado también los vecinos de la zona, ya que este año han podido disfrutar de un Día de la Mona, limpio y sin ruidos.



Quienes también habrán notado la ausencia de este botellón además de jóvenes, vecinos y personal de limpieza, ha sido tanto la Policía Local, como el personal sanitario de la capital. Y es que, la suspensión de este botellón de Jueves Lardero habrá acarreado un menor número de intervenciones por parte de ambos colectivos.
En definitiva, un Jueves Lardero, que guste o no, ha supuesto un antes y un después en las mil y una maneras que hay de disfrutar del tradicional Día de la Mona en Albacete.





