Juan Carlos Márquez y Francisco Uceda han alzado su voz en nombre de las 750 personas fusiladas en las tapias del Cementerio de Albacete durante la dictadura de Franco. Ellos son familiares de Juan y César, albaceteños asesinados en el periodo comprendido entre 1939 y 1948, víctimas cuyo nombre no figura en ningún lugar de la historia, por lo que se pedía al Pleno del Ayuntamiento la instalación de una placa en su recuerdo. Propuesta aprobada con el voto en contra del Partido Popular y la abstención de Ciudadanos.

“Mi abuelo fue acusado de un crimen que no cometió”, decía Márquez, apuntando que, como él, tantos otros fueron asesinados por “tener una ideología diferente al franquismo”, añadía Uceda. Por ello, instaban a la Corporación Municipal a recordar a las víctimas de la represión franquista, posterior a la Guerra Civil, pidiendo así un “pequeño gesto” de memoria democrática que “recupere la dignidad de las personas que fueron perseguidas”, sostenían.

A modo de moción conjunta del Grupo Municipal Socialista y Ganemos llegaba la petición de una placa en recuerdo de las 750 personas fusiladas en las tapias del Cementerio de Albacete durante la dictadura, donde todavía se pueden apreciar los impactos de las balas, aunque muchos piensen que son simples desperfectos producidos por el paso del tiempo. Precisamente por ello, para que la sociedad tome conciencia y conozca la realidad de una historia no muy lejana, decía el edil socialista Manuel Martínez, ambos grupos proponían la instalación de esta placa, recogiendo la iniciativa de la ‘Asociación Fosa de Alcaraz’ y el ‘Grupo de Amigos Antonio Machado’. Y es que, “la memoria es la mejor manera de evitar la repetición de la historia”, decía el concejal.

“En este monumento a los que amaron la paz queremos recordar a las 750 víctimas de la represión franquista fusiladas en esta tapia del Cementerio entre los años 1939-1948. Su recuerdo reafirma los ideales por los que murieron: libertad, igualdad y fraternidad”, diría el texto de la placa, que leía el concejal de Ganemos, Héctor García, incidiendo en que centenares de personas fueron ejecutadas, y enterradas en fosas comunes, a consecuencia de sentencias de tribunales “ilegítimos”, que negaban un juicio justo y perseguían a las personas por motivos políticos, ideológicos o religiosos, como refleja la Ley de Memoria Histórica.

El emplazamiento del monumento sería el mismo muro del Cementerio en el que estas personas fueron asesinadas. Algo que, pese a ser aprobado por el conjunto del Pleno, no ha contado con el visto bueno del Equipo de Gobierno del PP, que presentaba una enmienda ampliando el texto “a todas las víctimas de la Guerra Civil española”, ya que, según consideraba la portavoz popular, Llanos Navarro, la propuesta de PSOE y Ganemos es “partidista” y “sesgada”. Además, la edil mostraba una placa situada en el Cementerio con el mismo texto que la que se quiere colocar.

Modificación que era rechazada por los grupos proponentes, ya que como rebatía Héctor García, el PP comete el “recurrente error de confundir periodos”. En esta moción “no se habla de Guerra Civil, sino de la posguerra”, decía García, reafirmándose además en que en el Cementerio sí hay dos elementos que rinden homenaje a los sublevados contra la II República, “sin que exista en el recinto un lugar que haga referencia a las personas fusiladas por los tribunales franquistas”, ya que, como apuntaba el socialista Manuel Martínez, la placa a la que señalaba Navarro fue colocada por personas particulares donde yacen las víctimas, y no por el Ayuntamiento. Además, “se pide que sepan donde ocurrió esa barbarie, no dónde fueron depositados esos restos”, de ahí que la placa deba lucir en las tapias del Cementerio.

En la misma línea que el PP caminaba Ciudadanos, que votaba “abstención”, evidenciando así, decía la portavoz de la formación naranja, Carmen Picazo, que existe “falta de voluntad para llegar a un texto en el cual todos nos podamos sentir cómodos”. Apelando al “espíritu” de la Transición, Picazo animaba a cerrar las “viejas heridas”, pues, a su juicio, “unas víctimas no son mejores ni peores que otras”, decía.

Debate escuchado por los familiares de las víctimas, que también estaban presentes en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, y que mostraban su decepción ante el voto negativo del Partido Popular y la abstención de Ciudadanos, también ante su consideración de que se están abriendo “viejas heridas”, pues, en realidad, no se abren porque jamás se cerraron, y las mismas tienen nombres y apellidos, que Martínez leía gastando así su turno de palabra, con la intención de que, “al menos, consten en las actas de esta sesión del Pleno del Ayuntamiento”, decía.

Agustín González, Pedro Molina, Virgilio Martínez, Faustino Hervás, Pedro Moreno, Antonio González, Ángel Muñoz, Cándido Tomás Rodríguez, Francisco Belmonte, Matilde Brotons, Anselmo Cuesta, Benito Martínez, Rafael Hernández, Pascual Alcober, Eleuterio Martínez, Manuel Molina, Ismael Oliva, Antonio Cano, Victoria García, son solo algunas de las 750 personas asesinadas en Albacete durante la posguerra.


