/Sandra Manzanares/
Una de cada seis familias de clase media en España cayó en la pobreza durante la crisis y no ha salido pese a los índices de recuperación económica, según refleja un reciente estudio de Oxfam Intermón, lo que podría extrapolarse a la realidad de la provincia de Albacete, ya que, de hecho, en los últimos diez años hay familias que han sufrido un “empeoramiento” en sus condiciones, llegando a los límites de la exclusión social severa.
Desde Cáritas Albacete constatan que, a pesar de existir “claros indicadores de mejora a nivel macroecoeconómico, esta recuperación no llega para la inmensa mayoría de las personas con las que trabajamos”. La prueba reside en que los índices de exclusión severa, una década después de la gran recesión, “han crecido”, y las personas a las que Cáritas acompaña “siguen necesitando de intervenciones muy complejas y dilatadas en el tiempo”, indica la ONG.
Si bien es cierto que, aunque, por ejemplo, el paro ha pasado del 27% de 2013 al 15% de 2018, y que los hogares con todos sus miembros en situación de desempleo se han reducido; en este periodo ha aumentado un 11% la exclusión global respecto al inicio del ciclo y un 40% la exclusión social severa. Para valorar el grado de exclusión se estudian varias dimensiones como son la de consumo, o el eje económico y político de la ciudadanía, donde se enmarca el acceso efectivo a derechos sociales: educación, vivienda o salud, además del grado de afectación en los lazos sociales como es el aislamiento o las situaciones conflictivas.

En Albacete, han empeorado cinco de estas ocho dimensiones: la capacidad de consumo, la vivienda, la participación, la salud y el aislamiento; habiéndose atendido de enero a septiembre de 2018 y desde una perspectiva integral a casi 6.000 familias en toda la provincia, algo que ha cambiado respecto a las actuaciones realizadas hace una década cuando eran “necesidades muy urgentes y asistencialistas”. La mayoría de las atenciones han sido a mujeres, a personas con estudios deficientes, y la mitad de ellas, a parejas con hijos, y es que, los hogares con menores tienen dificultades para realizar cinco comidas diarias con pescado, carne, fruta y verdura.
“Esas familias viven situaciones mucho más complejas y están peor que antes”, detallan desde Cáritas, apuntando que no solo necesitan que se les pague un recibo, sino que precisan asesoramiento para gestionar problemas sociales. Con el objetivo de dar respuesta a tales demandas se han puesto en marcha diferentes programas, como el de Empleo o el de Infancia, éste último en tres zonas de la ciudad: Carretas, Hermanos Falcó y Nuestra Señora de Industria-Cubas, para que los menores puedan salir de la “espiral” de la pobreza, que según han podido comprobar en Cáritas, “se hereda, transmite y cronifica”, indican.
Pobreza cronificada
En este sentido, el estudio de Oxfam destaca que la clase media española “tiene hoy 10 puntos menos de la renta nacional, en comparación con la que ostentaba en el año 2000”, señalando así que “la sociedad española se ha polarizado a costa del adelgazamiento de las clases medias” y que “la inmovilidad social en España hace que quienes son ricos y pobres se perpetúen, y que las personas más empobrecidas tengan más difícil cambiar su situación a lo largo de su vida”, detallan.
Es más, del informe de Oxfam se desprende que si no se reducen los actuales “niveles de inequidad, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos estima que en España se necesitarán cuatro generaciones para que una familia del 10% más pobre alcance los ingresos medios”, el documento continúa indicando que “si se nace en una familia de ingresos altos se ganará un 40% más que si se crece en un hogar con ingresos bajos”. Una problemática, alertan, que no ha desaparecido con el tiempo, sino que ha cambiado de forma.


