El Albacete Balompié supera la cuesta de enero a base de una efectividad aplastante

/Hugo Piña/

Numerosas dudas se cernían en la previa del partido disputado ayer en el Arcángel de Córdoba y que con el pitido inicial del árbitro se tradujeron en problemas. A la marcha de dos pilares como Erice y Olivera, al agitado mercado de fichajes, a las dudas prolongadas de enero… a todo ello se unió el gol andaluz de Miguel de las Cuevas desde los once metros y también la amarilla en el 6’ de partido al debutante Dani Torres. 

Parecía como si el mes de enero continuase para un Albacete Balompié que tuvo que esperar su momento en pos de espantar -de un plumazo- todas las dudas, resolviendo el carácter de un equipo al que si ahora mismo le sumasen los tres puntos del encuentro (aplazado técnicamente por LaLiga) ante el Reus sería momentáneamente el líder de la categoría. 

Dudas hubo y dudas habrá con un equipo que tal y como viene demostrando y como dice su técnico ‘tiene algo especial’. Y ese algo, en el fútbol pasa inexcusablemente por la efectividad resolutiva que uno mantenga en las áreas, lugar donde todo se decide para bien o para mal. Ayer el equipo liderado por Luis Miguel Ramis demostró disponer de este argumento tan manido en el balompié, siendo paciente y ante todo demoledor cuando tuvo que serlo. 

Con gran probabilidad, los seis minutos que transcurrieron desde el primer gol de Roman hasta el segundo de este ofrecieron un análisis certero de la inconmensurable capacidad ofensiva de un Albacete que fue paciente con todo en contra. Y efectivo en su momento. Tres grandes acciones que por cierto vinieron precedidas todas ellas del juego combinativo del equipo, con movimientos a los espacios y definiciones de primer orden.

Los goles del Alba llegaron como decimos de las botas de Jérémie Bela y la testa de Roman Zozulia. Si bien, las acciones previas a estos, llegaron tras una gran inteligencia táctica en la que el rey en ese sentido no es otro que Néstor ‘el guante’ Susaeta. El guipuzcoano sirvió en bandeja dos balones para que Zozulia empalase con su cabeza en el 64’ y en el 70’ respectivamente. Y a la fiesta de juego y goles se sumó también Álvaro Tejero, quien con gran picardía en el 67’ envió un esférico al área chica para encontrar la mejor versión del de Melún.

Así las cosas, el Albacete Balompié superó la temida cuesta de enero a base de carácter, fe, sacrificio y sobre todo efectividad. Una capacidad efectiva sonrojante (disparó tres veces a portería rival) que sirvió para sumar tres nuevos puntos al botín de los de Ramis, evidenciando con ello que la excelsa línea de resultados sigue con vida, presta a continuar ilusionando a una afición que persigue el sueño como ocurriera con Floro y Ferrando. 

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