/Hugo Piña/
No es casualidad que la ausencia del futbolista navarro del Albacete Balompié haya coincido con las dos primeras derrotas ligueras este curso.
Ante Oviedo y Málaga, los de Ramis sucumbieron notablemente en una zona del campo en la que todo acaba y todo comienza. Allí donde el de Pamplona suele concentrar y sobre todo, condensar el juego, la realidad absoluta ha sido que las intenciones del equipo albacetista no han sido lineales, ni continuas y ni mucho menos productivas.
No ha conseguido Luis Miguel Ramis proponer una alternativa ‘fiable’ en cuanto a forma de la ausencia de la jerarquía manchega definida a las mil maravillas por el navarro Erice. Quizá en cuanto a contenido el preparador de Tarragona disponga de óptimas opciones con la juventud de Barri, Jean Jules o Malsa, si bien la bisoñez mostrada por todos ellos no ha sido el elemento conductor positivo de un equipo que ha notado en demasía la fe, carácter y recorrido de un carburante llamado Erice.
Barri ha sido la opción más socorrida por el preparador Ramis, quien ha situado en solitario al salmantino en Oviedo y Málaga. Dos plazas, quizá, demasiado notorias en cuanto a proceder en el fútbol profesional para un joven que pese a todo, ha ofrecido consistencia y sobre todo salidas al juego manchego. Aún así, lo que ha quedado meridianamente claro ha sido que en dos de las plazas más complejas de la categoría de plata del fútbol español el Albacete no se entiende sin Jon Erice, así como tampoco se entiende al mediocentro navarro sin un equipo que pide ‘más’ carburante.
La nota positiva por su parte ha sido la presencia, instantánea eso sí, del francés Mickael Malsa. El jugador internacional con Martinica dejó en La Rosaleda algunos visos a la esperanza futura de un Albacete Balompié que pide socorro en un planteamiento que debería cernirse sobre la figura de un ‘stopper’ que afrontase la guerra deportiva que cada siete días se pone en liza. En Almería habrá que madurar dicho momento bélico, pues Erice continuará con su proceso de recuperación muscular como así también lo tendrá que decidir quién concentrará y sobre todo condensará la zona en Almendralejo. Y es que el navarro no parece que, como mínimo, pueda llegar a su puesto hasta dentro de dos o tres semanas.


