El Doctor Ingeniero Industrial Juan Andrés Gualda Gil, tras participar en uno de los paseos guiados por las calles de Albacete a cargo del arquitecto Mikel Barriola Sánchez, ha presentado al Ayuntamiento de Albacete una propuesta para la remodelación de las escalinatas que dan acceso a Villacerrada en las confluencias de las calles Rosario, Caba y Carnicerías.
El objeto del estudio, al que ha tenido acceso El Digital de Albacete, es el de mejorar la estética y facilitar la accesibilidad a la Plaza de la Mancha, demoliendo todos sus elementos y construyendo una amplia escalinata en abanico, de granito granallado o similar, con una pendiente muy tendida, y una rampa natural integrada en ella para uso de personas discapacitadas, cochecitos de bebés, etc. Según su autor, «la actual plaza es antiestética por su diseño mastodóntico y porque supone un verdadero obstáculo para acceder a la Plaza de la Mancha».
Para Juan Andrés Gualda, el nuevo diseño proporcionaría «un bello espacio totalmente diáfano que invitará a transitar la escalinata y actuará como un imán para subir a la Plaza de la Mancha y viceversa, que tan aislada y con tan poco movimiento se encuentra actualmente; siendo, como es, el lugar donde nació la ciudad. La escalinata contribuirá decisivamente a mejorar la accesibilidad y a dinamizar y dar vida a la Plaza de la Mancha». Desde un punto de vista estético «la escalinata puede percibirse como una gran y suave cascada de agua, que tranquiliza el espíritu y eleva el ánimo».
Este estudio recoge lo básico para dar una idea bastante aproximada de la actuación a llevar a cabo y del coste de las obras. Los detalles constructivos, así como el sistema de ventilación de los locales anejos, se dejan para ser satisfechos en el concurso de ideas para la adjudicación del proyecto y de la ejecución de la obra

NUEVA PLAZA
En la propuesta, la escalinata, de carácter monumental, tendrá una pendiente del 24% e integrada en ella existirá una rampa natural de 2,5 m de anchura con una pendiente constante del 5%. Para ello la rampa consta de cuatro tramos, cuya proyección en planta son espirales logarítmicas. Los muros laterales de contención de la escalinata estarán rematados por jardineras y en sus extremos, arriba y abajo, se instalarán elegantes farolas de cuatro puntos de luz cada una. La cota de la rampa en cada uno de sus puntos tiene un valor próximo a las cotas de los escalones adyacentes, por arriba y por abajo. Cada muro irá provisto de su correspondiente pasamanos. También se instalará un pasamanos central doble en el eje de simetría de la escalinata.
Los peldaños tendrán una huella de 0,37 m con una contrahuella de 0,13 m, con una sección de 0,50×0,13 m2, estarán ligeramente solapados y apoyados en una solera de hormigón en masa. Debajo de esta solera se construirá una losa de hormigón armado de 0,20 m de espesor, la cual descansará sobre un relleno compactado de zahorra natural. La escalinata podría sostenerse por una estructura de hormigón armado, formando debajo varios locales para uso de almacén municipal (no tenida en cuenta en este estudio).
Evidentemente, explica en el estudio su autor, la rampa natural integrada en la escalinata hace que no sea necesaria la instalación de un ascensor ni la de una rampa mecánica, con lo que ello significa de ahorro económico y de evitación de problemas futuros de mantenimiento.
El coste de las obras ascendería aproximadamente a 453.000 euros.


