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VÍDEO | Niños con altas capacidades, la importancia de una identificación temprana

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/Llanos Esmeralda García/ Foto y vídeo: María Esperanza Panduro/

Los niños de la misma edad no tienen la misma capacidad para aprender. Algunos tienen unas dificultades de aprendizaje concretas y otros, por contra, tienen una capacidad superior. Esta mayor capacidad les confiere unas características diferentes al resto de niños de su edad y por tanto unas necesidades educativas especiales. El porcentaje de alumnos con altas capacidades ronda el intervalo del 2 al 5%, pero la media a nivel nacional en el curso académico 2015-2016 para enseñanzas no universitarias estaría en el 0,29%, lejos del intervalo de Castilla-La Mancha que se sitúa en el 0,09% y de la región de Murcia con 1,23%.

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En ocasiones, para muchos padres tener un hijo con altas capacidades puede convertirse en un foco de dudas, como cuenta Juan José López: “José Luis siempre ha sido un niño muy introvertido. Ha sido muy tímido y siempre le ha costado relacionarse con los amigos. Pronto nos dimos cuenta de que no era un niño como los demás. Empezó a leer muy temprano. El niño tenía mucha imaginación. Ha sido muy creativo y muy callado. A la par también ha sido un niño muy despistado y no entendíamos el por qué”.

Por su parte, Juan Antonio Andújar, padre de una niña con altas capacidades intelectuales, asegura que “es una niña muy normal. Es muy entusiasta de aprender cosas. Lo que más le gusta en el mundo es el colegio, estudiar. Ella se relaciona bien, no tiene problemas en ese aspecto, aunque hay veces que le gusta estar con los mayores. Incluso quiere que su hermana sea como ella, hace de profesora”.

Precisamente de 40 familias con hijos con altas capacidades está compuesta la Asociación de Altas Capacidades Intelectuales de Albacete su presidenta, Raquel Meléndez, detalla que ACI comenzó su andadura ante la “necesidad de ayuda, de hablar de los problemas que teníamos y de cómo eran atendidos nuestros hijos en los centros escolares”.

Y es que estos niños tienen una capacidad de aprendizaje superior y una forma de aprender distinta al resto de niños de su edad, como matiza Meléndez “no ser atendidos conlleva a que a veces sean disruptivos en clase, molesten a los demás y sean considerados como hiperactivos”, insistiendo en que hay muchos casos de “falsos diagnósticos de hiperactividad” siendo en realidad niños de altas capacidades.

Meléndez tiene una hija con un talento complejo en dos áreas y otra que “a efectos de la administración” tiene superdotación. Y es que lo que les hace comunes a estos niños es que “son niños al fin y al cabo”, por lo que “sin valorar podemos tener aproximadamente al 90% de los niños de altas capacidades. Los estudios dicen que un 2% de los niños presentan esta superdotación, mientras que un 20% altas capacidades en general, incluyendo talentos simples o complejos”.

Concepto de alta capacidad

No es fácil definir el concepto de alta capacidad. Para hacer un diagnóstico de altas capacidades actualmente se realizan evaluaciones de personalidad y creatividad, alejándose del estricto baremo establecido por la OMS del CI 130, contemplando el concepto multidimensional de la inteligencia.

Encarna Cuesta, maestra especialista en Pedagogía Terapéutica del CEIP Nuestra Señora del Rosario de Hellín asegura que “no hay una definición exacta” de alta capacidad, pero insiste en que “un alumno con altas capacidades se diagnostica cuando tiene un CI igual o superior a 130 aunque también tiene una serie de cualidades que acompañan a ese CI: Son niños muy curiosos, demuestran un lenguaje muy elaborado, tienen mucha curiosidad por aprender, tienen un pensamiento abstracto y muy profundo -mucho más que el que les corresponde por edad que suele ser un pensamiento más concreto- tienen un pensamiento divergente, aprenden muy rápido, suelen ser líderes e incluso tienen una mayor creatividad”.

Ramón García, maestro del CEIP Nuestra Señora del Rosario de Hellín y profesor en la Facultad Educación Albacete (UCLM), insiste en que “antes la inteligencia era solo la alta capacidad, se valoraba en función de un único test de factor G de inteligencia. Ahora nos encontramos con una concepción multidimensional en inteligencia y por tanto tenemos que valorar multitud de variables. Una prioritaria es la administración de pruebas de corte psicopedagógico, pero es importante también la administración de cuestionarios tanto a la familia como al profesorado. Es imprescindible valorar el estilo de aprendizaje del alumno, abarcar el mayor número de variables posible en el diagnóstico y no solo centrarnos en una puntuación de CI”.

Desde ACI Albacete defienden que se identifique a estos niños a nivel escolar “son los orientadores de los centros educativos los que realmente nos deben de hacer el diagnóstico de estos niños”, insiste Meléndez en que “siempre, siempre, se debe de identificar para poder darles esa atención que necesitan”. A pesar de ello, hay padres que no quieren identificar a sus hijos con altas capacidades, matiza Meléndez, por el “miedo a las etiquetas” y es todo lo contrario, subraya, ya que en el momento en el que se identifica “qué pasa los padres sabrán cuáles son sus necesidades y podrán atenderles”.

Programa enriquecimiento curricular

A nivel escolar se pueden desarrollar diferentes medidas de atención a este alumnado, como por ejemplo programas de enriquecimiento curricular. Hay colegios en la provincia de Albacete que ya lo están llevando a cabo.

Ejemplo de ello es el CEIP Nuestra Señora del Rosario de Hellín que cuenta con cerca de 700 alumnos, de los cuales 130 disponen de apoyo, y de esos a día de hoy 8 están diagnosticados con altas capacidades, entre 2º y 6º de Primaria, y 2 en proceso de diagnóstico. El colegio desarrolla así un programa de intervención de acuerdo a estas necesidades educativas especiales.

La respuesta educativa con estos niños empieza por “un proceso de diagnóstico y se acompaña con un proceso de intervención educativa posterior”, resalta García. En el caso de diagnóstico “todo comienza por una detención por parte del equipo docente y a partir de esa detección se realiza una derivación a la Jefatura de estudios”, esgrime el maestro y orientador del CEIP Nuestra Señora del Rosario de Hellín.

Y es que en un colegio tan grande “se priorizan a los alumnos que tienen una discapacidad o unas necesidades especiales” señala la directora del centro, María Jesús Contreras, en el caso de los niños con altas capacidades ya “los podemos atender de forma más específica”.

Desde ACI piden “un protocolo unificado, consensuado, de la identificación de niños con altas capacidades”, asegura Meléndez que no pueden admitir que “tengamos niños que en un centro escolar de Albacete sean considerados como niños de altas capacidades y en el centro de al lado no lo sean”, aunque subraya que saben que el profesorado cuenta con “medios muy escasos e incluso que hay que actualizar las pruebas que se utilizan para detectar las altas capacidades”.

Además, piden desde ACI “a la administración que se les dote de recursos a los profesores”. Y es que en muchas ocasiones estos niños se aburren y al final “ponen en aprietos a los profesores”, señala Rocío Serna, tesorera de ACI Albacete.

Identificación

Pero, ¿cuesta identificar a los niños con altas capacidades en el aula? A dicha pregunta responde Encarna Cuesta, maestra especialista en PT del CEIP Nuestra Señora de Hellín, insistiendo en que “normalmente los tutores observan que son niños que terminan antes los trabajos, o al mismo tiempo están muy dispersos o muy atentos. No hay un niño de altas capacidades prototipo”, remarca que a veces destacan porque tienen “un mal rendimiento académico, otras porque tienen un rendimiento académico excelente”; aunque lo que es normal es que estos niños hacen preguntas que no son usuales: “Son muy originales, suelen utilizar un lenguaje mucho más rico que el resto, suelen tener mucha curiosidad e inquietud, que a veces les hace centrarse y trabajar porque les gusta y otras como no les gusta la repetición les hace fracasar”.

En definitiva, son niños que destacan en clase pero pueden tener una mala grafía e incluso traducirse su comportamiento en desgana cuando las tareas no le interesan. Cada niño sigue su propio desarrollo intelectual. Una temprana identificación es clave para evitar posibles problemas personales o educativos, por lo que insiste García en que “se diagnostique cuanto antes, siendo la etapa de Educación Primaria un momento idóneo para ello”. Y es que cualquier niño que muestre unas capacidades diferentes o superiores merece una intervención educativa.

Escuela y familia

Detectar las altas capacidades intelectuales no siempre es algo sencillo, y para ello es necesario que escuela y familia trabajen juntas, fortaleciendo la personalidad del niño y ofreciéndole nuevos estímulos. “La familia siempre es importante y es el cauce primero de intervención junto al alumno”, aunque insiste García que para la familia tampoco es fácil reconocer que su hijo pueda tener altas capacidades ya que “tienden a agobiarse y necesitan mucho asesoramiento y cercanía”.

A nivel educativo se barajan varias opciones para trabajar con niños con altas capacidades: Se puede flexibilizar el currículum con lo cual se puede adelantar un curso, trabajar en el propio curso materiales de años posteriores o también se puede enriquecer el currículum que es lo que hacen desde el CEIP Nuestra Señora del Rosario. Un programa que consiste en salir fuera de sus aulas dos horas semanales “hacemos grupos de hasta 4 alumnos organizados por edades” donde se trabajan actividades “mucho más enriquecedoras para ellos, partiendo de sus intereses,” y donde el profesor ya no es mero transmisor de conocimientos sino que les acompaña en el proceso de aprendizaje, les ayuda a investigar, les orienta, “les facilita las herramientas para que ellos puedan aprender por sí mismos”, detalla la maestra en PT.

 

Utilizan otras metodologías mucho más variadas que las que sus compañeros realizan en el aula, como detalla la maestra, durante el primer trimestre trabajaron con el ‘tangram’ para desarrollar la creatividad matemática, ahora realizan un ‘kajú’ “ellos elaboran las preguntas y las respuestas y posteriormente van a sus aulas de referencia y se las pasan a los compañeros, así se sienten protagonistas”. Otra de las actividades que hacen son acertijos matemáticos, acrósticos, dramatizaciones, presentaciones, tutorías individuales y prestan especial atención a la tolerancia a la frustración.

Descubrimiento

“Supimos por primera vez que José Luis era un niño con altas capacidades cuando nos lo comentan los profesores” y el cambio en clase, asegura Juan José López, ha sido mucho “ahora el niño está muy ilusionado. Por las tardes cuando llega a casa lo primero que hace son los deberes y lo trae todo apuntado. Antes tenía una ficha en la que ponía los trabajos que no había hecho. Está más abierto con sus compañeros. Nosotros también lo hemos apoyado mucho para que siga así. Desde que entró a la clase de Ramón y Encarnita el niño ha ido avanzando y lo vemos cada vez más animado, con más ilusión”.

Por su parte, cuenta Juan Antonio Andújar que “cuando Ramón y Encarnita hablaron con nosotros para hacerle las pruebas teníamos dudas de que Belén no fuese más que una niña aplicada y estudiosa. Pero, cuando nos dieron los resultados de los test y las pruebas me llevé una sorpresa porque pensé que era más su interés y emoción por el colegio que tuviese ese saltito más, las altas capacidades”. Belén “está muy contenta”.

Pero, ¿se les debe de decir a estos niños que son de altas capacidades? La presidenta de ACI Albacete insiste en que sí, al igual que la maestra especialista en PT, solo “hay que saber elegir el momento adecuado”, recomiendan.

Un ejemplo el de este colegio hellinero que apuesta por este programa de enriquecimiento curricular así como en un futuro inmediato por la dotación de recursos, generar actividades en un horario no lectivo para que los niños de diferentes localidades intercambien experiencias, tener recursos de evaluación de diagnóstico e inversión con los que sacar a la luz el potencial de estos niños con altas capacidades intelectuales. Un programa que sirve incluso como ejemplo para ponencias nacionales en las que Ramón García, por ejemplo hace unas semanas en Burgos, expone con grupos de profesores sobre diagnóstico e intervención educativa con niños con altas capacidades.

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