Con la marcha de José Miguel Garrido cuando concluya el proceso de venta del club blanco hoy iniciado, el Albacete Balompié necesita unas nuevas manos a quien encomendar su espíritu para seguir cosechando éxitos deportivos y ampliando sus casi setenta y siete años de historia.
“El Alba se muere”. Con esas palabras inició un 26 de noviembre de 2012 una rueda de prensa Aurelio Milla, por entonces Presidente del Albacete Balompié, para comunicar que el club estaba muy lejos de alcanzar los 3.7 millones de euros que se pretendían cubrir con una ampliación de capital y que si esto no ocurría con premura, el Alba estaba avocado a su desaparición.

Prácticamente un año después y de la mano de los en aquellas fechas dirigentes del club blanco, Agustín Lázaro, Paco Plaza, Ferre de la Rosa, Matías Martínez y en consonancia con la Familia Iniesta, poseedora de una parte importante del accionariado del club, el 4 de septiembre de 2013 se nombra presidente electo del Albacete Balompié tras una esperpéntica junta de accionistas a José Joaquín Echevarría, supuesto empresario acaudalado procedente de sudamérica que sacaría al club blanco de su ruina económica.


Como dato, decir que en aquella esperpéntica elección, José Joaquín Echevarría se impuso a un prácticamente desconocido por entonces José Miguel Garrido Cristo, al que desde dentro del propio club no veían con buenos ojos porque creían que vendría para hacer negocios con una ciudad deportiva a la que tildaron de ‘atractiva’ en rueda de prensa.
El castillo de naipes de José Joaquín Echevarría se desmoronó por su propio peso tan solo 12 días después de su elección como presidente, ya que sus promesas de traer dinero eran tan falsas como su poderío económico. Así pues y afortunadamente para la entidad albacetista, el supuesto empresario de éxito fue privado de tomar posesión del cargo como Presidente del Albacete Balompié por su propia junta directiva, quien entonces pasó encabezar Ferre de la Rosa para que no hubiese un vacío de poder en la entidad tras la marcha del sudamericano con supuestas raíces manchegas.
Una vez desterrado José Joaquín Echevarría de la historia del Albacete Balompié, a pesar de que llegó incluso a sentarse por ejemplo en el palco del Sánchez Pizjuán en un partido ante el Sevilla ‘B’ escribiendo una de las páginas más chistosas de la historia del club blanco, el 24 de octubre de ese mismo 2013 se elige por mayoría de votos en junta de accionistas a José Miguel Garrido como Presidente del Albacete Balompié y así lo ha seguido y seguirá siendo hasta que el próximo 30 de junio abandone la entidad junto a sus inversores como así ha asegurado hoy en conferencia de prensa.
A su llegada en el mes de octubre, José Miguel Garrido se encontró un equipo confeccionado en verano por Víctor Moreno con un presupuesto ajustadísimo y que consiguió ascender a segunda división tras vencer al Sestao en el play offs de ascenso entre campeones de grupo. Con Garrido en la presidencia, el Alba se mantuvo en segunda división en la temporada de su regreso al fútbol profesional y descendió de nuevo a segunda división ‘B’ a la siguiente temporada. A día de hoy y con un equipo confeccionado con la única y clara intención de volver de nuevo a segunda, el Albacete Balompié es líder del Grupo II de segunda ‘B’ con seis puntos de ventaja sobre el segundo clasificado a pesar de la nefasta racha de resultados que acarrean los de José Manuel Aira en las últimas cinco jornadas de liga.
Con la marcha de José Manuel Garrido del Albacete Balompié, el club blanco necesita de nuevo una figura que como el empresario madrileño aporte estabilidad económica y deportiva a un equipo que por historia debe estar como mínimo en segunda división y al que las deudas económicas contraídas con la Agencia Tributaria entre otros acreedores, obligan a estar en el fútbol profesional y no en el pozo de la segunda división ‘B’ para poder hacer frente a ellas.



