Desde que los médicos somos médicos, nuestra labor ha sido y sigue siendo, atender y cuidar a los enfermos, personas que padecen y sufren enfermedades a lo largo de su vida.
A partir de ahí y con el devenir de la historia y las civilizaciones, hasta llegar a nuestros días, han ido apareciendo una serie de figuras en la relación médico paciente que actualmente tienen más importancia casi que los propios pacientes y médicos, y cuando hablo de médicos me refiero al personal sanitario en su totalidad que se dedica a cuidar de los pacientes, enfermos.
Estas figuras los denominaremos GESTORES DE LA SANIDAD.
Lo primero que han hecho en su jerga economicista ha sido eliminar el término paciente, enfermo, por el de usuario. Los médicos ya no tenemos pacientes, no tratamos enfermos ahora tratamos, atendemos a personas que vienen a ejercer su derecho a la sanidad. Y claro cuando hablamos de derechos hay que hacer unas normas que los regulen, unas directrices que marquen los términos de esos derechos y de las obligaciones y contraprestaciones a esos derechos. De ahí que cada vez que cambiamos de gobierno, o viene un gestor nuevo, cambiamos a las normas de nombres, las directrices se modifican y en definitiva nos perdemos en lo accesorio, porque se actúa por parte de estos gestores de cara a la galería, de cara a la continuidad de un partido, cargo, sin entrar en lo que realmente importa
¿Qué mejor forma de humanizar, maravillosa palabra que está en boca de nuestros gestores constantemente, la enfermedad que hacer que esta sea lo más corta posible, que a ella se llegue a un diagnóstico lo antes posible par poder poner el tratamiento más adecuado,? ¿qué mejor forma que la estancia hospitalaria sea la menor posible?.
Y esto no se consigue con planes dignifica, con comités de expertos, con participación de asociación de pacientes, no, se consigue con buenos profesionales que dispongan de los medios necesarios tanto diagnósticos como terapéuticos, para llegar a un diagnóstico rápido y poder pautar el tratamiento tanto médico como quirúrgico si es necesario, con la mayor rapidez. La espera de los usuarios (para mí pacientes) no disminuye con la creación de comisiones, valoraciones de expertos, disminuyen con una correcta colaboración entre primaria y hospitalaria, con una correcta derivación de los paciente a los hospitales, para lo que es necesario una vez más dotación de personal y medios diagnósticos en primaria.
Hay que llamar a las cosas por su nombre y saber que esto cuesta dinero, hay que saber la situación de partida de nuestra comunidad.
Hasta la fecha no hemos visto que se hable de dotaciones hospitalarias, del déficit en dotaciones que tenemos en los grades hospitales de la Comunidad, un hecho son las plantillas reales y otras las presupuestadas, un hecho es la teoría y otra muy distinta el día a día.
La gran diferencia que hay entre nuestros hospitales y los de quizás otras comunidades, pero seguro con países de nuestro entorno, no son los profesionales que trabajamos en ellos, sino los medios y dotaciones que disponemos, y de esto nuestros gestores no hablan porque cuesta dinero, hacer comisiones, nombrar expertos, reunirse es mucho más barato, se puede comunicar, se puede hablar, se pueden presentar en los medios de comunicación pero en definitiva no resuelven nada ni las listas de espera, ni acortan las estancias, ni facilita los diagnósticos, ni las intervenciones, ni humaniza la enfermedad.
Si realmente queremos un cambio en nuestra sanidad, hay que cambiar de mentalidad ser serios y no mediocres.
Dr. Vicente Calatayud Pérez.

