Acaba de celebrarse la Fiesta Nacional de España como cada 12 de octubre, según la Ley 18/1987, del 7. No faltó el tradicional desfile militar, ni el Rey don Felipe VI con su Real familia. Asistió el presidente Rajoy (no sabemos si considerándolo aún “coñazo de desfile”, como comentaba en 2008) y representantes de poderes del Estado. Otra mucha gente asistió y yo también lo hice como invitado en repetidas ocasiones.
En la exposición de motivos de la Ley, se explica: “La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica” (descubrimiento de América, que hizo Colón en 1492 para los reyes, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón). Tras la Capitulaciones de Granada del rey Boabdil y la entrega de las llaves de la ciudad y la fortaleza-palacio de la Alhambra, el 2 de enero de 1492, “España está a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos”.
Considero que, a los más de 500 años, debiera celebrarse de otro modo la llegada de las Tres Carabelas a las islas Bahamas del Continente americano. “Un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos”, se dice en la exposición de motivos de la Ley que constituye el 12 de octubre Fiesta Nacional a todos los efectos. Celebrarse de otro modo, sí, porque cabe destacar que esta «proyección lingüística y cultural» se tradujo, en su día, en imposición de un lenguaje y una religión ajenas a los pueblos indígenas e incluso en el exterminio de gran parte de sus civilizaciones. La lengua, que comenzamos aquel octubre a compartir, debiera auparnos a la fraternidad, contrariamente a la conquista de unos sobre otros. Con oportunidad, en estos días y horas (año 2015, 523 años después), que se reviven en Europa, en España también, las migraciones provocadas por las guerras, digo: En este 12 de octubre hubieran de haberse reivindicado los ideales de la igualdad, justicia y fraternidad humanas. Así lo hago.
Manuel Pérez Castell



Mire usted Sr. Castell, a ver cuando pone usted el mismo énfasis en defender la dignidad de la mujer en los países islámicos, a las niñas que extirpan el clítoris y cuelgan homosexuales de grúas en su «baile de civilizaciones» que pagamos todos.
Mire usted, déjese de historias. La Historia de España es la que es, y ahí están los documentos que atestiguan los hechos, no hay más que leer el testamento de Isabel la católica para ello, y examinar las leyes de Indias de 1512 y las posteriores de 1542, y que el emperador Carlos examinó la moralidad de la colonización española en América y del derecho que nos asistía a ello, este hecho es poco discutible, y único en la Historia. Único.
Que España liberó millones de indios que sufrían bajo la cruel e inhumana opresión de los imperios azteca e inca, también es poco discutible. Y con respecto a los usos y costumbres de la época, el trato que se dio a los indios fue -salvadas las primeras dos décadas- incomparable con el que ningún otro país sobre la tierra dio a los naturales de las tierras que descubrían. Las Universidades llegaron a América con los españoles, ¿dígame cuantas fundaron los ingleses o franceses en sus tierras conquistadas?
Siéntase orgulloso de su Historia, de Bartolomé de las Casas, de Pizarro, de Cortés, de Colón, de Bernardo de Gálvez, y de Blas de Lezo, y no se preocupe, que Franco todavía no había nacido. Nadie le tachará de franquista.
Roberto, usted es historiador, cosa que yo no soy. Le agradezco su comentario y le comento que con baile de civilizaciones pretendimos crear una red de ciudades del Mediterráneo Sur para el entendimiento y el conocimiento recíproco y constituir una escuela de ciudadanía en el Gran Teatro Cervantes de Tánger, regalo que le fue hecho a España y que actualmente está en estado ruinoso. Gracias. Suyo, Manuel
Fantástico, Roberto. Éste es el argumento, y bueno es que Pérez Castell esté en parte en esa línea. Yo particularmente le doy la bienvenida: nunca es tarde: La crítica contra la barbarie que representa la civilización islámica en muchos países es otro capítulo que no sé si compartirá el exalcalde de Albacete. Hasta hace no mucho estaba en el «Baile de las civilizaciones», de clara impronta morista.
Tus argumentos, Roberto, están en un libro mío «Fray Bernardino de Minaya y su tiempo». Lo hice en base a la documentación en contrada y con el rigor científico al que nos hallamos obligados quienes nos dedicamos a la investigación. Está agotado,pero debería leerlo en cualquier biblioteca albaceteña.
Gracias, Daniel: Ante especialista tan digno ¿cómo atreverme yo a interpretar la Historia? Le agradezco, tengo tentación, por conocimiento y respeto, de llamarle de tú. Considero que el entendimiento también es posible de «Algeciras a Estambul», como se canta y en ese sentido se constituyó «Baile de Civilizaciones»: le copio lo que he comentado con un comentarista, Roberto, al que mencionas: su objetivo es crear una red de ciudades del Mediterráneo Sur para el entendimiento y el conocimiento recíproco y constituir una escuela de ciudadanía en el Gran Teatro Cervantes de Tánger, regalo que le fue hecho a España y que actualmente está en estado ruinoso, Agradecido, Tuyo, Manuel