/Esther Sotoca/Fotos: Javi Romero/
Hay momentos en los que hay que pararse a pensar sobre por qué las cosas han salido de una forma que no es la esperada. Más si se espera que salga bien y sucede al contrario. Reflexionar después de esta tarde es lo que hará El Juli, ya que no tuvo su tarde en Albacete y con cuatro toros se fue de vacío. Bien es verdad que el ganado no respondió, a pesar de que el hierro de Garcigrande y Domingo Hernández, es uno de los más demandados por las figuras y conocido por él. También es verdad que la espada le falló y eso que nos tiene acostumbrados a verlo matar como un cañón. Pero a partir de ahí no se vio la esencia de El Juli ni de su toreo poderoso y el público abandonó la plaza con decepción. Tras la baja en el cartel de Alejandro Talavante por una lesión El Juli asumió el compromiso de ser el único espada, lo que a parte de la afición no gustó, ya que supone que lidiara siete toros en el abono 2015 y hubieran preferido un sustituto que alternara con el torero. A pesar de esa responsabilidad El Juli no estuvo y ninguna de sus actuaciones quedarán en el recuerdo de la afición y eso que ya tienen unas cuantas del diestro en Albacete. En el caso de Diego Ventura sí pudo pasear una oreja del primero de la tarde, mientras que el manso cuarto no le dio opciones. Una faena en la que expuso con su cuadra en terrenos muy cercanos y su reflexión debe ser la de seguir en ese camino. Los ganaderos también tienen que reflexionar, precisamente ‘Niño de la Capea’ por qué uno tan encastado y otro tan manso, aunque nada que pensar sobre la buena presentación. En el caso de Domingo Hernández que lidió con dos hierros deberá recapacitar sobre la falta de casta y juego de sus toros, así como la anovillada presentación de algunos de ellos en una plaza de Albacete.
En la cara de El Juli se notaba que había comenzado a reflexionar. El sabía que no estaba siendo su tarde, y más después fallar con la espada en el único toro al que pudo cortarle una oreja. Fue en el tercero de la tarde donde se pudo ver la tauromaquia de El Juli, pero solo a ratos, ya que fue una faena irregular que empezó a tomar vuelo a partir de la cuarta tanda, y eso que parecía que el público se comenzaba a entregar desde el comienzo de rodillas. El de Domingo Hernández respondió a los engaños aunque le faltó alegría en las embestidas, pero permitió que el madrileño realizará dos tandas con la derecha de muletazos largos y de mano tan baja como el permitía su oponente. Aunque lo mejor llegó al natural en una serie con la muleta desarmada y poderosa sacando lo mejor de él y del astado. Falló con la espada y todo quedó en una leve petición.
Ahí comenzó la reflexión sobre el estoque, pues la mano también se le fue baja al entrar a matar al primero de su lote, después de una faena en la que nunca se encontró cómodo. El de Garcigrande, con una presentación un punto por debajo de lo que se exige en el ruedo albaceteño, se desplazó pero sin entrega y le faltó un punto de fuerza, lo que no ayudó a que El Juli se acoplara. Sí que con el capote gustó al respetable el quite de chicuelinas con gaoneras que remató con una revolera. Ya con la muleta fue por el pitón izquierdo con el que más a gusto se encontró y con los que consiguió los pases de mejor trazo, aunque sin llegar a los tendidos y escuchó silencio. Con el quinto tampoco logró mejorar la tarde, y eso que El Juli apostó por el toro ya que el varilarguero solo le enseño la puya, lo que acusó en el tercio de banderillas, pues hasta en cinco ocasiones intentaron los de plata poner los palos, ya que el morlaco les puso en apuros cortando mucho. El de Garcigrande fue soso, con algún intento de y sin humillar. El torero lo intentó por ambos pitones de nuevo sin encontrarse cómodo y tras ver que la faena no calaba en al afición se fue a por la espada para despacharlo de una estocada baja. Otro silencio. Parecía que en el que cerraba plaza El Juli había reflexionado e iba a cambiar el tono de la tarde. Salió decidido con el capote a recibir al de Domingo Hernández, también con la presentación justa, que intentó tirar al caballo, pero entre este y el picador consiguieron ganarle la pelea. Ya de camino hacia el patio de caballos, Manuel Jesús Ruiz´, recibió la ovación del público pero con el susto casi se le olvida despedir a la presidencia, pero ahí estaban los atentos alguacilillos de la plaza de Albacete que le indicaron que lo hiciera.
El Juli decidido a cambiar la cara de la moneda, volvió a bridar al público como hiciera con el primero de su lote, pero sus expectativas se estrellaron tras desarmarlo el toro en dos ocasiones. A su enemigo le faltó clase y empuje, y el trató de justificarse sin conseguir recompensa. Lo pasaportó de una estocada y se escucharon leves pitos. Más fuertes fueron los que le acompañaron mientras abandonaba la plaza. De nuevo la reflexión, ¿por qué no consiguió sacar más de sus oponentes si en otras ocasiones sin mucho más material sí lo ha hecho?. Probablemente es la pregunta que se hacía el público que esperaba más de esta figura del toreo, porque la mayoría de ellos han presenciado cómo se inventaba faenas donde no las había y siendo uno de los toreros más poderosos del escalafón.
Diego Ventura fue el caso contrario, ya que en que abría plaza protagonizo una de las faenas más serias que ha realizado en Albacete. Con un encastado toro de San Pelayo fue una faena de exposición y pureza. Lo recibió con ‘Maletilla’, templando antes de dejar en su oponente el rejón de castigo. Con ‘Nazarí’ puso dos banderillas llevando los pitones del toro muy pegados a los lomos de este bonito caballo castaño. Otras dos dejó en el de San Pelayo montando a ‘Maño’, con el que también pisó terrenos muy cercanos. ‘Remate’ también emocionó al público en el último tercio y con el que dejó un efectivo rejón de muerte. El público pidió la oreja que el presidente concedió, quizás los pañuelos blancos no se esperaron a pedir la segunda porque la faena no tuvo la espectacularidad visual de otras ocasiones, pero sin duda fue una labor muy torera del rejoneador. Con el manso cuarto poco pudo hacer. Desde su salida el astado no quiso ni ver al caballo buscando una salida del ruedo constantemente. De hecho en una ocasión intentó saltar las tablas, instalando el miedo en el callejón. ‘Lambrusco’ fue el encargado de recibir al de San Pelayo, con el que tuvo que clavar dos rejones de muerte porque el primero cayó trasero. A lomos de ‘Roneo’ ejecutó dos banderillas, aunque las delicias del público las hicieron los quiebros de ‘Milagro,’ con el que dejó tres banderillas. El toro se puso muy difícil para matar, y tras un pinchazo y un rejón de muerte, tuvo que recurrir al verduguillo para despacharlo. El público reconoció su esfuerzo obligándole a saludar una ovación.
Quizás sean momentos de reflexión para Miguel Ángel Perera y Julián López ‘El Juli’. Ambos cuentan con dos tardes en la Feria Taurina y una de ellas es la que más expectación ha creado, el mano a mano que lidiarán en el cierre de abono. Los dos toreros ya han actuado una tarde cada uno en la que no se les ha visto tan entregados como en otras ocasiones ni torear como ellos tan bien saben, porque aunque no hayan contado con los mejores oponentes la afición de Albacete, que hoy de nuevo ha vuelto a llenar la plaza sin poder poner ni un pero por el momento a su asistencia cada tarde, espera más. Hay que confiar en que estas dos figuras llegarán el último día de Feria a dar lo mejor de sí mismos a esta plaza que tanto les quiere, en caso contrario sería una decepción y habría que volver a reflexionar, sobre todo de cara a los dobletes del próximo año.
Plaza de toros de Albacete, 11 de septiembre. Cuarta de abono. Lleno. Toros de San Pelayo (1º y 4º) para rejones, y de Garcigrande (2º y 5º) y Domingo Hernández (3º y 6º) para la lidia a pie, para:
Diego Ventura: oreja y ovación con saludos.
Julián López ‘El Juli’: silencio, ovación con saludos, silencio y leves pitos.

























































































































