Los más de 8.000 Ayuntamientos que existen en nuestro país son el último bastión del Estado del Bienestar, y el más cercano.
Rajoy le dio un zarpazo con la aprobación de la polémica Ley para la Racionalización y la Sostenibilidad de la Administración Local, en la que convierte a la estabilidad presupuestaria en el único eje de la política municipal.
Si son unos siete millones de personas las que se beneficiaban de los servicios sociales municipales, con la nueva norma y con la eliminación como competencia propia de esta gestión, hoy en día son ya miles de personas las que se han quedado fuera de su protección por falta de recursos, y serían muchas más cuando este apartado entre en vigor el próximo día 1 de enero. Otra oleada más de gente que se arrincona en el cada vez más Estado del Malestar, que no es que valga menos, porque el PIB sigue siendo similar al de antes de la crisis, es que está más injustamente repartido.
El partido popular se vuelve a equivocar, o mejor dicho, vuelve a aplicar su ideología ultraliberal para equivocarse, porque allá donde mejor se ha resistido a la crisis es donde la administración local era más potente y disponía de más recursos para financiarse. Solo mirando los ingresos de los municipios con respecto al PIB, tenemos la realidad palmaria de lo que acabo de asevera. En España los ingresos de los Ayuntamientos en 2014 supusieron un 6,3% del PIB, cuando la media de la Unión Europea fue un 11,2% y a la cabeza, y no es casualidad, los países nórdicos como Dinamarca en el que es un 36,6%, o Suecia con el 25% y Finlandia con el 23%.
Y toda esta presión se aplica a los municipios, que es donde menos falta hace, ya que el peso de la deuda que representan es nimio, un 4% del PIB, cuando el conjunto de la deuda pública española está cercana al 100%. Por otro lado, según Hacienda, 6.414 municipios españoles cerraron las cuentas en 2013 con superávit, es decir, que además son la única administración que alivia cada año el peso del déficit global de España.
Y en el Ayuntamiento de Albacete, ¿qué ocurre? Pues que de un 27% que se invertía en las políticas que el mismo gestionaba y que eran el sustrato del Estado del Bienestar en Albacete, en torno a los servicios sociales, el empleo, la educación y la sanidad, pasó a poco más del 20%. Es prioritario que durante este mandato, el presupuesto del Ayuntamiento de Albacete dedicado a políticas relacionadas con el bienestar de la ciudadanía llegue al 30%.
¿Qué se esconde detrás de toda esta política de rigor presupuestario? La privatización de estos servicios que ofrece la Administración pública. Es algo que recientemente se le ha escapado a Merkel y que por ejemplo, en el ámbito del pobre dispositivo en torno al control de la inmigración en la Unión Europea, algún “experto” ya ha anunciado esta semana también.
Gerardo Gutiérrez Ardoy



Gerardo además de la privatización hay que tener en cuenta que este gobierno tiene unos antecedentes históricos, anteriores al 78, a favor de la centralización y el control de las CCAA y , especialmente, de los entes locales, por parte del Estado, y ese es el espíritu y la letra de la famosa ley de sostenibilidad, que debió llamarse de sumisión de los entes locales al control del ministerio de hacienda. Llegó , aunque luego dio marcha atrás, a querer que los interventores locales estuvieran a las ordenes del MH y fueran sus controladores y hasta sus «chivatos». El centralismo es un sentimiento que esta calando en algunas personas, en base a algunos despilfarros y robos cometidos en esta Administraciones descentralizadas, ignorando que si fueran centralizadas estos desmanes los cometerían igual pero a las ordenes de Madrid, como se hacia antes del 78, eso si , si publicidad porque no existía libertad de expresión y nadie se atrevía a decir ni pio.