Europa se fundó en Roma, con alma de mercaderes, en 1957: No en Atenas. El alma de Europa es el Euro (€). Hubo un tiempo en el que Atenas lucía en el ágora la palabra para definir la política. El griego Protágoras dijo (antes de ser deportado y muerto): “las acciones son buenas o malas en relación a un código de normas aceptado por un grupo social”. Más tarde, Atenas fue conquistada por la Imperial Roma. Siglos después en Francia se recuperó el concepto de ciudadanía: La Revolución Francesa (1789-1799) supuso la recuperación de la concepción de ciudadanía como capacidad de control de la vida pública, al tiempo que establecía el principio de igualdad que la hacía potencialmente abierta a todos. No sé si era ésta la Europa que se pretendía construir, (Diario Oficial de la Unión Europea: 17.12.2007: Tratado de Lisboa) para conjurarnos juntos contra el poder absoluto de la guerra, exhibido una vez (1914-1918: más de 9 millones de combatientes perdieron la vida) y una segunda vez (1939-1945 con un resultado final de entre 50 y 70 millones de víctimas). De modo paradigmático en la plaza Syntagma Griega, esta misma semana, se debaten las ideas por siempre contendientes: poder versus igualdad y Europa ha de definirse porque Grecia (de nuevo) se lo propone.
Manuel Pérez Castell


