Un momento muy especial. Sin duda es la frase que mejor puede describir lo que se vivió en el patio de caballos de la Plaza de Toros de Albacete a la llegada del diestro Rubén Pinar.
Muchas personas esperaban al torero de la tierra, pero había una muy especial, el Doctor Masegosa. A su encuentro, matador y médico se fundieron en un abrazo que significaba mucho más que un gesto de cariño. Un abrazo que ponía en valor la importancia de estar ahí, de haber llegado a la Feria, a su Feria. Ya se habían visto antes, con brindis incluido, pero la ocasión era especial.
Sin duda, muchos momentos duros se pasarían por la cabeza de ambos recordando los días en los que Pinar tuvo que ser intervenido tras golpearse la cabeza en un entrenamiento y poner el corazón en un puño a todos. La sapiencia y el buen hacer de un gran equipo médico, unido al tesón y las ganas de triunfar del torero, han traído a Pinar de vuelta a su Feria.





