Esther Sotoca
La cara más amarga de la crisis son las grandes necesidades que están sufriendo muchas personas. La escasez de recursos en algunos hogares les obliga a pedir ayuda. Uno de los lugares donde estas personas acuden es a Caritas Diocesana de Albacete.
Este año Cáritas Albacete ha ayudado a más de 3.000 personas, de las cuales más del 50% eran albaceteñas. Este dato demuestra el cambio que ha supuesto la crisis en nuestra ciudad, ya que hace seis años más del 70% de las personas que recibían ayuda eran extranjeras.
La mayoría de las personas que se acercan a la parroquia de su barrio o directamente a Cáritas son empujadas por la necesidad de alimentos. José Manuel Lara, secretario de Caritas Diocesana de Albacete, explica que “Cáritas no es un dispensario de alimentos porque trabajamos en varias líneas, pero las circunstancias han obligado a que nos centremos más en cubrir las necesidades primarias. Principalmente es la alimentación y la ayuda para pagar alquileres, luz, gas…”. Pero está colaboración se complementa con “el acompañamiento, la cercanía, enseñarles a gestionar lo mucho o lo poco que se tiene”.
La labor de Cáritas no solo se enfoca a la mera ayuda, sino que también está dirigida a la concienciación. José Manuel apunta que el objetivo es “que no se quede nadie sin vivienda ni alimentos, pero al mismo tiempo ayudarles a afrontar la responsabilidad que han contraído”.
De ahí la importancia del programa de Cáritas de Orientación Laboral, en el que han participado más de 1.400 personas. Con él se orienta a las familias más necesitadas en la búsqueda activa de trabajo y además se les forma con talleres de cocina, de confección o de atención a personas mayores, entre otros, para poder buscar salidas profesionales. La Fundación ‘El Sembrador’, en la que colaboran diferentes organismos pero el de más peso es Cáritas, también trabaja en esta línea. Su labor consiste en ayudar a empresas que eran inviables y que ahora han cambiado la cara de la moneda. Estas empresas se gestionan desde la Fundación pero la desarrollan personas que estaban o están en riesgo de exclusión social.
Pero esta no es la única colaboración que presta la diócesis albaceteña. Más de 250 niños y jóvenes han formado parte del programa infantil en el que reciben ayuda con las actividades escolares y extraescolares. “Cuando una familia no tiene para comer, ni mucho menos tiene para todo lo demás, por eso hay un grupo de voluntarios que se encargan en ayudarles con las tareas del colegio y además también dedican parte de su tiempo al ocio de los más pequeños”, cuenta Lara.
Otro de los programas con mayor demanda es el de Mediación Jurídica, porque las necesidades en muchos casos no son básicas, sino legales, pero no se tienen los recursos para poder cubrirlas. Más de 1000 personas en Albacete se han beneficiado de este programa. El secretario de Cáritas subraya que “muchas veces se necesita asesoría jurídica, sobre todo por el tema de los desahucios, y para eso también estamos aquí”.
A pesar que Cáritas desarrolla una importante labor social, no todo el mundo tiene la entereza de acercarse. Cuando lo hacen suelen ser mujeres de entre 25 y 50 años con hijos y muchas veces con la circunstancia de estar solas y con fuertes cargas familiares. En otros casos, asegura José Manuel que “hay familias que han funcionado bien pero ahora no se encuentran en una buena situación, pero no se encuentran preparados para acudir a pedirnos ayuda. También para eso estamos, para acercarlos a nosotros y salir a por ellos porque les cuesta mucho venir. Yo a aquellos que tienen necesidad les aconsejo que vengan, que se dejen querer, porque estamos para eso”.
Desde la diócesis agradecen la gran colaboración de los albaceteños, tanto en aportaciones como en voluntariado. “Se está colaborando más que nunca. Está habiendo un gran movimiento de solidaridad a nivel general y es muy importante que la gente se fía de Cáritas”, explica José Manuel Lara.
En tiempos difíciles es fundamental la solidaridad y colaboración. Buena prueba de ello es Cáritas, que con su labor está consiguiendo que muchas familias puedan cubrir las necesidades básicas que sus recursos no les permiten.


